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martes, 5 de mayo de 2009

Kontxa

El mar de mi infancia estaba tras un muro, y tardé en saber que era una maravilla. Se me antojaba tan artificial como un aparcamiento.
Donde terminaba la ciudad había una barandilla y más abajo la playa y el mar.
La playa era un continuo de gordas embutidas en flores y niños gritones rebozados en arena. Yo odiaba la arena pegada a mi piel...
Bajábamos por una rampa de adoquines que olía a pies, nos quitábamos las zapatillas y buscábamos un hueco entre la gente. La arena servía para hacer castillos y eso estaba bien, pero cubría las toallas y se colaba bajo las uñas, y eso era odioso.
El agua siempre estaba demasiado fría, demasiado salada y demasiado profunda.
Sin previo aviso el mar se inflamaba, subía con la marea y se comía la playa. Gordas, criaturas y jubilados se arrastraban rampa arriba maldiciendo.
Aquel mar me parecía tan enorme como inútil. Entonces no sabía que era nuestra madre. El señor del planeta; el llanto de la historia. Ni lo imaginaba preñado de peces, colmado de joyas y lleno de esqueletos.


Sí, es la playa de la Concha, en Donostia, porque en Argentina es de mal gusto

miércoles, 22 de abril de 2009

La misma mierda de siempre.

El insomnio y yo nos vamos conociendo; quiero decir que me voy conociendo gracias al insomnio. Como dijo aquel, si esto no me mata sólo puede hacerme más fuerte; y con más mala hostia, eso seguro. También espero, como dijo un amigo, que el sueño esté sobrevalorado...
Ya sé cómo me voy a sentir al día siguiente y sé que podré soportarlo. Sé que habrá momentos en los que la cabeza parecerá estallarme y que aún así no deberé gritar a los que quiero; los capullos que se preparen. Y las teleopeadoras que se vayan buscando un empleo de verdad.
También sé quien me aprecia y quién no, y que no vale la pena preocuparse por las cosas inevitables; que los que dicen ser expertos en algo sólo saben lo que les han contado o lo que leyeron en un libro desactualizado, osea, nada. O al menos tanto como tú. Y que los médicos son simplemente personas que han estudiado una carrera, y se equivocan como todo el mundo.
Que todo llega y todo pasa y que nunca dejes de aprovechar el momento. Que la única manera de conseguir algo es insistir, o tener suerte, o tener amigos, o caer en gracia... osea, que no hay una única manera... pero mejor que el diablo te pille trabajando.
Que he de buscar un proyecto para pasar estas noches en vela y así convertiré esta mierda en algo productivo.
Un proyecto digo, no rellenar estos bytes inútiles.
No me hagáis caso, es que estoy un poquito quemao...

No es que deje el blog, me vais a ver ocupando este espacio absurdo hasta que os hartéis, es que hay que hacer algo que dé gloria o pasta, porque si no son demasiadas horas despierto para nada...

lunes, 20 de abril de 2009

La dieta de nuestros abuelos.

Si lloras por no haber podido ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas. Si quieres ver las estrellas, come lo que no debes. Al menos en mi caso te aseguras un buen dolor de tripa e insomnio, con lo que puedes verlas por partida doble.

Después de años de sueño francamente irregular, cuando ya estaba considerando la ayuda psicológica y tras pesquisas médicas de toda índole, el diagnóstico es algo tan vulgar y prosaico como "colon irritable" Mi vanidad herida hubiera deseado un trastorno más pomposo, quizás algo psiquiátrico, pero es lo que hay. A menudo lo que creemos un problema mental es tan sólo algo físico. Apuntadlo.
La molestia no es muy grande, he probado la dieta y el antiespasmódico y funcionan... lo peor es que si me salto las recomendaciones no puedo dormir, como ocurre ahora.
Eso no sería demasiado malo si no fuera porque ya he comprobado que tras el insomnio mi cerebro funciona muy deficientemente.
Me he pasado los últimos tres años atrapado en un círculo vicioso de noches sin dormir, ingesta de café, dieta desordenada y tóxicos variados para mantener la vigilia al día siguiente, nueva noche sin dormir, nuevos hábitos irritantes del intestino y otra vuelta de tuerca al día siguiente. Mañana me espera un día horrible...

Seguramente si se lo hubiese contado a mi abuela en vez de a un doctor me habría dicho: -Te va a sentar mal eso que cenas...- Y hubiera acertado. Pero claro, quién pregunta nada a las abuelas hoy en día.
La vida debería ser eso, un largo camino de aprendizaje para, con suerte, llegar a viejo y poder transmitir la experiencia a alguien. Debería... Me temo que en nuestra arrogancia prescindimos de los consejos de los viejos y, seguramente, estaremos condenados a repetir los errores más absurdos generación tras generación.
Justo hoy mi mujer me ha contado que un dietista recomienda que no comamos nada que no comieran nuestros abuelos... ¡Ironías de la vida!

miércoles, 18 de febrero de 2009

Tú lo llevas (Bajonazo nocturno)

Yo tuve 24 años...
era un gilipollas, sí, pero de 24 años.
Ahora tengo 39, mujer, hijo y algunas propiedades.
Tengo más experiencia y sé muchas más cosas.
Mirando hacia atrás puedo decir, sí, que he progresado.
En amargura.
Ahora conozco casi todo lo que nunca será.
Y cómo la maravilla se rompe en un segundo.

Te despiertan a las tres de la mañana
y puede ser la tos de tu hijo
la muerte de tu madre, o tu mala conciencia
pero sabes que no volverás a conciliar el sueño.

Sí, las cosas podían haber sido de otro modo...
pero hubieran sido parecidas.
No es el mundo, tu familia, no son las circunstancias...
Eres tú.
Tú lo llevas.
Lidias con ello y algunos días ganas,
pero siempre lo llevas.
Yo no soy aquel gallego que se arruinó diez veces
y otras tantas levantó el negocio.
Yo soy yo, y ya nací arruinado.

No os preocupéis, puede que duerma un poco
y, a lo mejor, mañana se me pasa.

sábado, 31 de enero de 2009

El experimento cormorán

El insomnio me tiene bastante anulado. Ayer cené lo que no debía y casi no he dormido. Y como antes de ayer mi higiene alimenticia tampoco debió ser la correcta, ya no sé con certeza qué puedo comer, esa también es otra, pues son dos día de insomnio que es lo máximo que aguanta mi cerebro antes de empezar el malfuncionamiento. Hoy no he cenado y me iré pronto a la cama, pero no sin antes hacer un nuevo experimento: Voy a ver si puedo ser brillante habiendo dormido poco. Voy a inventar un chiste ahora mismo... a ver... de pájaros, que hoy hemos pasado por la nueva pasarela sobre el río y le he enseñado a mi hijo los nidos de los cormoranes... a ver, están dos cormoranes, marido y mujer en el nido, empollando sus huevos y le dice el marido a la mujer: ¿Está la cena, cari? Y dice la mujer: -No hay nada, esta noche no cenamos.
-¿Cómo que no hay nada? ¡Si has salido a pescar esta tarde!
-Sí, pero me lo he comido. La maternidad me tiene exhausta...
-¡Haber salido tú, que has estado todo el día sentado sobre tus huevos!-
... pero no me parece un final brillante.
Y ahora que lo pienso, este experimento es estúpido y además no demuestra nada. Lo bueno es que ya me ha entrado sueño.
Hasta mañana, acérrimos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Casi una despedida.

Pues me ha pasado un poco lo que he leído que les pasa a todos los blogueros: empiezan con curiosidad, le van cogiendo el gustillo, luego se entusiasman, se meten en demasiadas historias y acababan quemados. Ya sabéis, uno no llega a todo, le da la impresión de que está escribiendo mierdas, que lo hace por cumplir el expediente... pero no deja de sentir una ansiedad especial si pasa un par de días sin actualizar y se fuerza para encontrar un tema... o le asalta alguno mientras desarrolla sus obligaciones y se siente culpable por interrumpirlas...
Además está lo del insomnio, que me ataca de vez en cuando y me deja pal arrastre... y me hace alternar estados de excitación y alegría con estados de decaimiento... y me da la sensación de estar escribiendo un blog esquizofrénico.

También siento que debería estar dedicando mi limitado tiempo a algo más productivo... porque hace tiempo que tengo una idea para un texto largo, quien sabe si un libro, tengo borradores, un esquema... lo había estado retrasando y el otro día sentí de nuevo el deseo de ponerme a ello. Y creo que me resultaría incompatible con la actualización de este blog en unos intervalos que yo consideraría razonables...
Y además se avecinan acontecimientos que supongo van dificultarlo todo aún más...

Pero, por supuesto, me daría pena cerrar este lugar de encuentro, donde tantas agradables relaciones se han establecido... aunque seguirían estando vuestros blogs y el e-mail... tampoco perderíamos el contacto. No sé a qué vienen los llantos y amenazas en los comentarios de la anterior entrada;-) Y no había pensado en dejar el blog de Hostia y Copón, así que también me tendríais ahí... y en el de MQP, que es otra de la razones por las que siento que no llego a todo... ¡Uf! ¿Solución a este embrollo?
Bueno pues, reflexionado el asunto y consultada mi mujer, un poco lo que dice ella y un poco lo que pienso yo: Mantener este chiringuito pero advertir al personal de que actualizaré bastante infrecuentemente.
¡Ah!, y otra cosa: cuando cuelgue algo, será para divertirme o liberar mis demonios, porque también siento que hasta ahora había estado autocensurándome... y no acierto a comprender por qué.

Y para los suspicaces que no creyeron que tuviera escrita una despedida, aquí dejo el borrador de la que hice, aunque serán muy libres de creer que la he redactado ahora:

Pues sí, acérrimos: esto es lo que parece. Una despedida. Voy a dejar de actualizar el blog. Llevo tiempo dándole vueltas a esta idea y por fin estoy absolutamente convencido.
No es sólo porque tenga mucho trabajo, o porque...
La razón principal es que quiero centrar mis escasas facultades intelectuales en la redacción de una obra literaria que presumo grande y que me estimula...

De vez en cuando haré alguna entrada en el blog colectivo de MQP así que, si os apetece leerme o seguir mis ingeniosos comentarios, podéis hacerlo allí. Yo seguiré comentando en los vuestros, siempre que pueda, me apetezca o escribáis algo que me conmueva ;-) Además todos conocéis mi e-mail, (ese despistao de última hora que mire en la barra de la derecha) de modo que mantendremos el contacto. Dejaré abierta la posibilidad de comentarios durante una semana, así que tendréis tiempo de ponerme a caldo.
Tened la seguridad de que ha sido un placer, una tortura y una bobada a partes iguales y que lo único que de verdad merecía la pena, eran vuestros comentarios.

Y ya lo dejo porque me estoy dando mucha lástima... y siempre pensé que este tenía que ser un blog cachondo.
Un abrazo.

ACTUALIZACIÓN:
¡A ver! Temo no haberme expresado bien... Puse en negrita: "Mantener este chiringuito pero advertir al personal de que actualizaré bastante infrecuentemente"
Osea, que no lo dejo del todo.
Y otra cosa: es una buena ocasión para que los que lo han descubierto hace poco vayan leyendo las casi cuatrocientas entradas anteriores, que también dicen cosas...Sobre todo la paranoia por entregas, "Tres años llamando a la radio"
Otro abrazo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Afroamericano?

Obama no es negro. No es un presidente de color; su madre era blanca, así que no sé por qué tiene que ser más negro que blanco. No es "afroamericano"; nació en un estado de EEUU. No salió del gueto ni es el presidente de los pobres. Siempre ha sido de clase media acomodada. Aunque quisiera, no puede cambiar la política de su país porque está tan pillado por las multinacionales, las petroleras, las industrias de armamento y el ejército como los anteriores presidentes. Si McCain se hubiera bronceado un poco, tendríamos casi lo mismo. Por cierto, por qué nadie le llama "angloamericado"; ¡Joder! ¡Ni siquiera decían el candidato caucásico! ¿Los normales son los blancos? Siguen siendo unos racistas...
Y siguen llamando a su país América. América es el continente. Vuestro país se llama Estados Unidos de Norteamérica, EEUU. ¡No sois los únicos americanos! ¡Hay 15 países en américa!

Y yo soy un gilipollas por seguir hablando de este asunto... ¡Pero comprendedme! He dormido de puto culo y en la radio no hacen más que machacar con el tema... Y hay que reconocer que el asunto es facilón... ¡A ver quien me aclara lo que pasa en el Congo!

jueves, 25 de septiembre de 2008

Hablar

Hay que hablar con la gente. En cada situación en que sea posible hacerlo. Uno nunca sabe cuando le van a dar una información interesante o simplemente le van a reconfortar. No hay que hacerse ideas preconcebidas. Yo antes era un poco retraído y me costaba mucho hablar con la gente. Quién sabe todo lo que me habré perdido.

En aquel cursillo de esgrima medieval que hice, conocí a media docena de buenos cronopios. Un par eran chicas. Una noche volví caminando un trecho con una de ellas, ya que llevábamos la misma dirección. Yo había hecho un papel ridículo en la clase intentando seguir una coreografía en la que me perdía cada dos pasos. Era una de mis épocas álgidas de insomnio y yo, cuando duermo mal tres días, no sé ni cuál es mi pie izquierdo. Un poco por justificarme le comenté lo que me afectaba la falta de sueño, sobre todo en lo que concierne a la concentración. Me comentó jovialmente que ella había dormido mal toda la vida. Que de pequeña, hacia los tres años, estuvo un par de meses sin dormir, con gran preocupación familiar y visitas a especialistas, y que desde entonces nunca ha conseguido hacerlo con normalidad. Que pocas veces dormía en la cama más de un par de horas. Que habitualmente se recostaba en una butaca al llegar la noche y dormitaba un poco o leía, y luego se levantaba para hacer otras cosas. Que, como muchos insomnes, cuando mejor dormía era por la mañana, pero que se lo impedían las ocupaciones diarias.
Yo escuchaba interesadísimo y perplejo y, por supuesto, tuve que preguntarle si aquello no afectaba a su rendimiento diario.
Me dijo que no notaba nada especial, que simplemente a veces sentía más sueño, pero que no le cambiaba el humor y podía concentrarse sin dificultades. Y doy fe de que era alegre y sensata, y no se la veía despistada o huraña. A mí, cuando el insomnio me ataca de veras, me cambia el humor, a peor, y me encuentro muy nervioso con fases de decaimiento y excitación que se alternan durante el día, pierdo la memoria a ratos y es como si me encendiesen y apagasen.

Realmente salí reconfortado de aquella charla; comprendí que, si lo mio no tenía arreglo, seguramente acabaría acostumbrándome. Luego, como soy un cronopio, me dio por pensar que si alguien es capaz de llevar una vida normal casi sin dormir, sería una super-persona si pudiera hacerlo. Luego también pensé, como diría mi sensatísima esposa, que uno se acostumbra a lo que tiene y sus circunstancias personales no influyen tanto como su voluntad a la hora de obtener logros. Luego seguí dándole vueltas a la batidora de mi torturado cerebro y finalmente lo olvidé.

Hoy, que sólo he conseguido dormir tres horas, lo he recordado. Y no sé si será por el conocimiento que me dio aquella conversación, pero no me encuentro tan mal como otras veces.
Sea como sea, hay que hablar con las personas. Cualquiera tiene algo interesante que contarte.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Baldado

¡JOODER! ¡Qué mal estoy! Esto tiene que ser la gripe. Me siento como si me hubiera pasado un camión por encima.
Igual, como decía aquella canción, "creía mi alma inservible pero era cansancio vulgar nada más"
A lo mejor no estoy deprimido y son sólo unos virus...
Esta mañana, cuando me ha atacado la melancolía, he hecho lo que se suele en esos casos, que es acordarse del pasado, y he rebuscado entre papeles viejos para encontrar unos dibujos que solía repentizar con rotus de felpa.
Ahí os pongo un par.




Me arrastro.

No levanto cabeza. Me arrastro.
Hasta que la situación cambie me declaro oficialmente deprimido.
Sé que es una cuestión temporal y que pasará.
Ya lo notaréis.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Nos persigue la desgracia
con sus muelas carniceras,
con las garras infectadas
y charcos de lágrimas y esputos.
Nos lo enseñan por la tele
cuando hablan de hospitales;
cuando la cámara muestra
la sangre de los andenes.
Los receptores registran
estertores de difunto.
Se nos cae la vida a trozos.
Se arroja por las ventanas.
La baldosas mudas, condenadas a mirar al cielo,
beben la vida
y devuelven a la tierra lágrimas turbias.

Por favor, toca, Monk

Thelonius Monk era raro. Hablaba poco y mal... como con gruñidos. Se retiró repentinamente, en la cima de su carrera, y los últimos diez años de su vida los pasó recluido en su casa, se dice que por una enfermedad mental.
También tocaba raro. Algunos dicen que era un genio. ¿Es eso el genio, ser raro?
Su música me inquieta como pocas cosas consiguen. Y eso es mucho.





Cuando escucho piezas como esta, cuando le oigo tocar el piano así... sé que Monk amaba la vida, amaba a la humanidad... y no sabía decirlo de otra manera.

jueves, 28 de agosto de 2008

Insomnio.

No duermo. No duermo.
Me tumbo y no duermo.
Me muero de sueño.
Bostezo, bostezo y me froto los ojos.
Dejo la pantalla, me voy a la cama,
me tumbo, boqueo, me duermo un instante
luego me despierto,
me giro, doy vueltas,
me giro y no duermo.
Escucho al vecino, ahora va al baño,
y abre el armario, ya sale, se tumba, se hace el silencio.
Mi mente viaja, me acerca recuerdos,
me fundo con ellos, me alejo, me duermo.
Despierto de golpe, son las tres y cuarto,
vueltas y más vueltas, luego me levanto.
Me arrastro hasta el baño, orino, me miro
devuelve el espejo mis ojos hundidos. Me muero de sueño.
Enciendo el equipo, leo y ya no entiendo;
se cierran mis ojos, me vuelvo a la cama,
media hora de vueltas, pon y quita sábana.
Ya no sé si duermo, si sueño, si pienso, cabeza embotada...
De nuevo despierto. Debía estar dormido; son la seis y media,
me muero de sueño.
Mi cuerpo se expande, ocupa la estancia, debo estar dormido.
¡Ese tren se acerca! ¡Terrible pitido! Mi cuerpo se tensa.
Despierto aturdido y de un manotazo apago el pitido.
Son las siete y media, la noche se ha ido.
Café, ducha fría, paracetamol...
Me arrastro, me siento, leo, me descentro...
Bostezo y bostezo.
No duermo. No duermo.

sábado, 19 de julio de 2008

Milt Jackson

Mi lumbago, otras algias variadas y un insomnio recurrente que espero no se convierta en crónico, no me dejan escribir, dibujar y casi ni pensar cosa decente, así que acabo invariablemente en el Jazz y otros calmantes.
Milt Jackson. El primer concierto de Jazz "serio" al que acudí, gracias a uno de los primeros premios que gané en Radio Euskadi.
Fue sorprendente observar cómo ese anciano de aspecto frágil se plantaba resuelto ante el vibráfono y le arrancaba un torrente de notas.



Vibráfono. No lo puedo evitar. Su sonido me atrae, me fascina, me trasporta. Un instrumento para cronopios, sin duda.

domingo, 8 de junio de 2008

Más pastillas.

Estoy tomando unos relajantes musculares como tratamiento para unas molestias que tengo en el pubis y que mi urólogo, el cachondo, dice que no pueden ser debidas a una prostatitis, como me habían diagnosticado antes, sino que es algo muscular, tipo tendinitis.
No me sientan mal, como los antinflamatorios que tomaba antes. El único problema es que me quitan las ganas de vivir y, por supuesto, de escribir en el blog.
Los tengo que tomar durante un mes, así que no creo que escriba mucho en ese tiempo.
Y encima no puedo tomar alcohol, así que se acabaron las cervezas de la noche. Me cabrearía si tuviera fuerzas...
Cuando vuelva a ser persona ya os contaré.
Agur.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Crónica de un crónico.

He estado resistiéndome a publicar esta entrada, a pesar de tener el borrador escrito desde hace meses, porque me parece un asunto muy personal y tampoco es mi intención el ir dando lástima por ahí, pero como no puedo quitarme la idea de la cabeza y mi cuerpo se empeña en recordármelo cada día, como comprobaréis leyendo lo que sigue, voy a soltarlo de una vez, a ver si encuentro alivio o por lo menos conjuro a mis particulares demonios.

Yo nací para crónico. Me hubiera bastado con cronopio, pero el destino ha querido que también sea crónico. Concreta y oficialmente enfermo crónico, como reza un archivo de la seguridad social. Mis dolencias no son graves, claro, sólo alguna es bastante molesta, pero son muchas y crónicas; están ahí, acechando en la sombra, alternando entre el vago recuerdo y la fase aguda.
Ahora las referiré por orden de aparición, y así podréis obtener una perspectiva clara de mi avance hacia la decrepitud.

  • Tuve una rotura en el tobillo izquierdo que deformó ligeramente esa articulación, reduciendo su movilidad, y con los años me ha producido una tendinitis crónica, que torna a dolor agudo si la fuerzo.
  • Tengo la rodilla izquierda intervenida, fruto de una rotura de ligamentos y menisco, que me produce inflamación crónica, una leve cojera, y me impide correr con comodidad. También el dudoso honor de ser biónico, pues llevo un ligamento artificial y un par de grapas.
  • Una lumbalgia crónica recurrente, fruto de mi entrenamiento con pesas, que me provoca rigidez al levantarme, y combato con ejercicios y estiramientos.
  • Y una tendinitis crónica en el hombro izquierdo, también adquirida en el gimnasio, que es la que menos me da la lata, pues ya casi no entreno.
Pasemos ahora a la medicina interna. De arriba a abajo puedo referir:
  • Anillo de Schasqzky. Estrechamiento del esófago que me impide tragar con facilidad. Ya echamos risas con esto en el pasado.
  • Una inflamación inespecífica en el duodeno, que dicen se debe vigilar, por si derivase en algo peor.
  • Trastornos digestivos en general, sin tratamiento específico, que me obligan a ser cuidadoso con la dieta, sobre todo antes de acostarme.
  • Un granuloma fruto de una operación de vasectomía pues, como dijo con sorna mi urólogo que es un cachondo, uno de los vasos deferentes "cascó", y se inflama el muy... provocándome dolor ahí.
Y mi nueva adquisición; la joya de la corona:
  • Una prostatitis crónica, en mi insultante juventud, que varios urólogos consultados niegan pueda tener relación con el granuloma, a pesar de que todas las molestias comenzaron desde entonces e irradian desde esa zona, que a menudo me impide estar cómodamente sentado y orinar con normalidad. Esta afección me obliga a la ingesta de una pastilla diaria y a provocado mi inclusión en la lista de crónicos de Osakidetza.
Contra esta última sigo peleando y recavando nuevas opiniones, pues no me creo completamente el diagnóstico y su nula relación con el granuloma, y además me revelo ante la idea de no poder estar más de dos horas sentado. Hace un año que algunas de estas entradas las escribo de pie. Y del sofá ya casi me he olvidado...

Ya veis: algunos acumulan objetos, otros dinero, y yo acumulo dolencias. Lo que más me jode es que no lo hago voluntariamente... y el dolor, claro. No he cumplido cuarenta años y no hay día que no me acueste o me levante con algún dolor.

Por eso, el día que no he pegado ojo porque el estómago no me ha dejado, me tuerzo la rodilla al bajar por la escalera, me duele el tobillo o la próstata y me he atragantado al desayunar, no estoy para nadie y escribo chorradas como esta.