Esta mañana he estado en una oficina del INEM. Tenía que apuntarme para acceder a un curso de formación. Luego, ya en casa, me he sentado ante el ordenador, y me ha sorprendido un olor desconocido. He mirado a mi alrededor, es curioso que miremos en vez de cerrar los ojos y seguir la pista del olor, y no he visto nada raro. No he detectado la fuente hasta que he bajado la cabeza y he olisqueado mi camiseta. Era el olor de la oficina del INEM. ¡Se me ha pegado el olor a oficina!
Es un olor indefinible a ordenador, cable recalentado, pintura de la última reforma, hastío y bocanada de tabaco fumado en la calle. Es el olor del aire acondicionado y los vaqueros húmedos del anterior solicitante. Es el del sobaco del vigilante jurado con ojeras de tres noches. El de la máquina de café malo y chocolate demencial. Es el olor que hace que la gente odie su trabajo, el que te hace mirar el reloj y suspirar por la hora de salida. El que te recuerda que estás allí sólo por la pasta.
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viernes, 17 de julio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Tras aliviarme, reflexión y obituario.
Lo que de verdad diferencia a una buena marca de papel higiénico de otra de inferior calidad, es la facilidad para empezar el rollo.
Seamos honestos, nadie es tan gilipollas como para no doblar el papel y hacerlo más grueso y, si te quieres limpiar bien, después has de usar el bided, así que el papel no es tan importante pero... ¡hay que ver lo que jode en esos delicados momentos no encontrar la manera de desenrollarlo!
En otro orden de cosas, aunque también bizarras y enrolladas, ¡Aupa David Carradine!
Todos vamos a palmar, sí, pero hacerlo en el armario de un hotel de Bangkok, con una cuerda atada entre los genitales y el cuello... ¡Eso está al alcance de muy pocos!
¡Un grande sin duda, un grande!
Se nos ha ido mientras se iba... ¡Solo espero que hubiese terminado!
-Cuando domines la técnica del orgasmo con asfixia podrás salir del templo, pequeño saltamontes-
Lástima que no le enseñasen a salir del armario... ¡Me refiero al lugar donde lo encontraron, no a sus preferencias sexuales... de lo más variopintas, como hemos podido ver... en fin... mejor no mencionar la cuerda en casa de los Carradine... ¡Otros cinco puntos para Bill! Este chiste es fricazo y rebuscado...voy a dejarlo
En fin, nos queda su cine...
¡Ah! Una advertencia sobre los vicios solitarios... ¡Pagad a una buena prostituta e instruirla sobre cómo soltar los nudos! Las baratas a menudo se largan, te dejan con un lío de cojones, y si te he visto no me acuerdo...
¡La cosa se pone aún más interesante!
Seamos honestos, nadie es tan gilipollas como para no doblar el papel y hacerlo más grueso y, si te quieres limpiar bien, después has de usar el bided, así que el papel no es tan importante pero... ¡hay que ver lo que jode en esos delicados momentos no encontrar la manera de desenrollarlo!
En otro orden de cosas, aunque también bizarras y enrolladas, ¡Aupa David Carradine!
Todos vamos a palmar, sí, pero hacerlo en el armario de un hotel de Bangkok, con una cuerda atada entre los genitales y el cuello... ¡Eso está al alcance de muy pocos!
¡Un grande sin duda, un grande!
Se nos ha ido mientras se iba... ¡Solo espero que hubiese terminado!
-Cuando domines la técnica del orgasmo con asfixia podrás salir del templo, pequeño saltamontes-
Lástima que no le enseñasen a salir del armario... ¡Me refiero al lugar donde lo encontraron, no a sus preferencias sexuales... de lo más variopintas, como hemos podido ver... en fin... mejor no mencionar la cuerda en casa de los Carradine... ¡Otros cinco puntos para Bill! Este chiste es fricazo y rebuscado...voy a dejarlo
En fin, nos queda su cine...
¡Ah! Una advertencia sobre los vicios solitarios... ¡Pagad a una buena prostituta e instruirla sobre cómo soltar los nudos! Las baratas a menudo se largan, te dejan con un lío de cojones, y si te he visto no me acuerdo...
¡La cosa se pone aún más interesante!
jueves, 12 de marzo de 2009
Guía para el comentarista bloguero ocasional.
Pongamos que habéis salido hace poco de un coma de 20 años y no sabéis lo que es un blog, o que lleváis una temporada navegando por Internet y leyendo bitácoras pero nunca os habéis animado a comentar en una... Pues bien: ¡Aquí tenéis la guía definitiva para comentar en blogs!
Porque debéis saber que a sus autores les gusta recibir visitas, cuantas más mejor, naturalmente, ¡pero sobre todo les gusta que los lectores comenten! Por eso de la retroalimentación, ya sabéis, debatir, conocer la opinión de los demás... aunque se cabrearán como un mono si no les das la razón, claro...
Bueno, sin más preámbulos vamos con la guía:
¿Qué os puede pasar a vosotros por hacerlo?
Porque debéis saber que a sus autores les gusta recibir visitas, cuantas más mejor, naturalmente, ¡pero sobre todo les gusta que los lectores comenten! Por eso de la retroalimentación, ya sabéis, debatir, conocer la opinión de los demás... aunque se cabrearán como un mono si no les das la razón, claro...
Bueno, sin más preámbulos vamos con la guía:
- Preséntate cuando comentes por primera vez en un blog.
A su autor se la trae floja quién eres pero, sin embargo, se cabreará como un mono si no lo haces. - Cíñete al tema de la entrada. Su autor ha elegido ese tema porque no se le ocurría otro, lo ha escrito sin ningún interés, simplemente porque no tenía nada mejor que hacer ya que no tiene vida social, y está esperando que alguien le alegre el día comentando cualquier sandez, pero se cabreará como un mono si le haces un off-topic
- Nunca cambies el tono de tus comentarios en un blog. Aunque lleves años comentando en él y creas que has adquirido ya cierta intimidad con su autor, ni se te ocurra gastar una broma con una salida de tono o criticar por primera vez una entrada suya... porque se cabreará como un mono si lo haces.
- No incluyas un enlace en tu comentario... a no ser que seas amigo del alma del autor. Aunque vaya a pinchar en él y le resulte interesante, nunca lo admitirá y, obviamente, se cabreará como un mono si lo haces.
- No comentes sólo para saludar. Eso únicamente lo pueden hacer los habituales del blog y esa chavala que tiene esa foto tan sugerente en su perfil y que el pendejo sueña con ligarse escribiendo sus pavadas. Si eres un desconocido y tan sólo saludas, el autor del blog asumirá que lo has hecho para promocionar tu blog mediante el enlace de tu nick y, como puedes suponer, se cabreará como un mono.
- Si alguien comenta habitualmente en tu blog, comenta tú en el suyo. Los comentaristas con blog propio funcionan bajo la norma no escrita del Quid pro quo, esto es, cuando comentan habitualmente en tu blog, esperan que tú hagas lo propio en el suyo. Aunque parezca que no le dan importancia, invariablemente... ¡Acabarán cabreándose como un mono si no lo haces!
- No hagas un comentario en el que demuestres más erudición o capacidad literaria que el autor. Recuerda que el blog es la proyección de su ego y que... ¡Cóño! ¡Se cabreará como un mono si lo haces!
- Comenta sólo si te has leído toda la entrada. Si no lo has hecho, tendencia cada vez más habitual, comenta sobre la conclusión final o la frase que lo cierra. Si es chistosa, comentario chistoso; si es trascendente, comentario trascendente. El autor sospechará que eres un mierda sin capacidad de análisis pero, ante la duda razonable, se lo callará. Ya sabes cómo reaccionará si descubre la verdad...
Bueno, ahora es vuestro turno, ¡comentad!
Sí... es posible que después de estos consejos os encontréis confusos o cohibidos a la hora de hacerlo. Bien... debéis saber que yo nunca he seguido estas normas y he comentado cómo y donde me ha salido... en algunos lugares habré pasado desapercibido, en otros por payaso, y en otros puede que incluso hayan apreciado mis comentarios... ¡y me alegraría que ciertos autores se hubieran cabreado como monos ja ja jajaja ja!(Es vacile) Lo único que puedo deciros es que... ¡todavía no me han expulsado de la web!¿Qué os puede pasar a vosotros por hacerlo?
¡Comentad, comentad malditos!
miércoles, 25 de febrero de 2009
Radikal libre
Acontecimientos de todo tipo a los que no son ajenos los escasos seguidores de este blog, incluído algún político despistado que, inmerso en la fiebre de la campaña, ha comentado en él, con la absurda intención de que yo visite su blog y pierda el juicio hasta el extremo de que llegue a votarle, han extremado mi ya de natural impulsivo carácter, hasta el punto de situarme en el anarkismo más radikal, donde no excluyo siquiera el uso de la violencia.
Cuidadín los que me conozcan cuando me vean por la calle, porque llevo unos días en que difícilmente distingo las bromas de las ofensas y me disparo como un bazzoka.
Puede que fuera eso lo que me pasó el viernes con aquella señora o puede que no, pero el caso es que no me tomé a broma su afirmación y ella tampoco mi respuesta.
Llego apresuradamente con el chaval a la representación del carnaval vasco de su ikastola, justo cuando están empezando, después de una comida familiar en la que mi esposa se queda de charla un rato más. Le he puesto el sombrero de cintas y un pañuelo colorido, pero no he podido encontrar la blusa de flores que usó el año pasado, a pesar de haberla buscado febrilmente durante un buen rato.
Mi hijo se integra en la confusión del patio y yo me quedo observando desde el cordón que formamos los padres. El chaval no desentona en absoluto. Llega mi mujer, le busca con la mirada y me espeta: -¿Cómo no le has puesto la blusa?
-Pues porque la he buscado un buen rato y no la he encontrado...
-Pues así va fatal, voy a buscarla...
Y en ese momento, como en una psicodélica astracanada, una mujer a la que no conozco de nada, se gira y me suelta: -Los hombres siempre igual, no se les puede pedir que hagan nada...
La encaro y le digo: -¿Así? ¡Todos los hombres! ¿Ud. por qué generaliza señora? ¿Sabe acaso el tiempo que he estado buscando la blusa?
- No es para ponerse así- me dice
-¡Ah!, ¿no? Y cuando alguien generaliza sobre las mujeres ¿Ud. cómo se lo toma?
-Bueno, parece que tienes un mal día...
-Sí, seguramente tengo un mal día... y si Ud. habla sin saber, lo empeora.
Y me largo de allí.
Bueno... seguramente aquella tarde empezó algo en mi cabeza, se estropeó mi bioquímica o se me hincharon las pelotas, pero desde entonces estoy a la que salto.
¿Preocupado? ¡No! ¡Me lo estoy pasando pipa!
Mejor preocuparos vosotros ja ja jajiajajia ja ja...
Cuidadín los que me conozcan cuando me vean por la calle, porque llevo unos días en que difícilmente distingo las bromas de las ofensas y me disparo como un bazzoka.
Puede que fuera eso lo que me pasó el viernes con aquella señora o puede que no, pero el caso es que no me tomé a broma su afirmación y ella tampoco mi respuesta.
Llego apresuradamente con el chaval a la representación del carnaval vasco de su ikastola, justo cuando están empezando, después de una comida familiar en la que mi esposa se queda de charla un rato más. Le he puesto el sombrero de cintas y un pañuelo colorido, pero no he podido encontrar la blusa de flores que usó el año pasado, a pesar de haberla buscado febrilmente durante un buen rato.
Mi hijo se integra en la confusión del patio y yo me quedo observando desde el cordón que formamos los padres. El chaval no desentona en absoluto. Llega mi mujer, le busca con la mirada y me espeta: -¿Cómo no le has puesto la blusa?
-Pues porque la he buscado un buen rato y no la he encontrado...
-Pues así va fatal, voy a buscarla...
Y en ese momento, como en una psicodélica astracanada, una mujer a la que no conozco de nada, se gira y me suelta: -Los hombres siempre igual, no se les puede pedir que hagan nada...
La encaro y le digo: -¿Así? ¡Todos los hombres! ¿Ud. por qué generaliza señora? ¿Sabe acaso el tiempo que he estado buscando la blusa?
- No es para ponerse así- me dice
-¡Ah!, ¿no? Y cuando alguien generaliza sobre las mujeres ¿Ud. cómo se lo toma?
-Bueno, parece que tienes un mal día...
-Sí, seguramente tengo un mal día... y si Ud. habla sin saber, lo empeora.
Y me largo de allí.
Bueno... seguramente aquella tarde empezó algo en mi cabeza, se estropeó mi bioquímica o se me hincharon las pelotas, pero desde entonces estoy a la que salto.
¿Preocupado? ¡No! ¡Me lo estoy pasando pipa!
Mejor preocuparos vosotros ja ja jajiajajia ja ja...
jueves, 30 de octubre de 2008
La venganza de los garbanzos suicidas.
Soy padre. Un padre blando con un hijo duro; duro de mollera, culo de mal asiento, mente inquieta, cabeza loca. -¿Son gemelos? -No, es uno, pero es muy movido.
Un padre blando que consiente; que seguramente consiente demasiado, o consiente cuando no debe, porque es también un culo de mal asiento, cabezón loco... un padre que suele irritarse cuando no debe y ayudar cuando no es necesario. Un padre que se da cuenta de su estupidez demasiado tarde. Un mal ejemplo para un hiperactivo... para cualquier niño... un padre, en fin, como millones. No exigen carnet y dan escuetos cursillos de ser padre, normalmente demasiado tarde.
No, no pasa nada terrible; no la he cagao, ni me han echado la bronca; el chaval duerme tranquilo en su cama y no tenemos informes desfavorables...
Es sólo que yo también estoy tranquilo y tranquilamente pienso; pienso escribiendo. Pienso que no me divierto lo que debería; sí, eso es. Ser padre debería ser divertido; si no maravilloso, si no la experiencia más enriquecedora de tu vida, al menos divertido. Para qué tenemos hijos si no...¿Para sufrir?
Los chavales son divertidos; dicen cosas divertidas, ríen mucho... suelen reír; si no ríen preocúpate. Y uno siempre haciendo de padre y diciendo lo que hay que hacer y lo que no, y que lleva la mochila y el autobús a las 8:30 y cómete los garbanzos...
Y los chavales tienen otras ideas; quieren hacer otras cosas... y a mí nadie me dice el periódico que tengo que leer, ni no escribas en la web a estas horas... y yo venga lávate las manos que vamos a comer, deja ese dibujo y ve poniendo la mesa... pon cucharas que hay garbanzos...
Pero los garbanzos no se deben calentar en el microondas... ¡ Y la explosión hace vibrar la portezuela! Me temo lo peor, abro... y es lo peor...

¡Y me pongo a insultar a los garbanzos, al puto microondas y a la madre que los parió!
Y el chaval me mira risueño tapándose la boca y me dice -Perdona aita, no es que me quiera reir, pero es que hace mucha gracia... es que te has puesto...!
Y le digo que es normal reirse, que es gracioso pero una putada, y bromeamos sobre los garbanzos explosivos mientras limpio con desgana el artefacto... que si el ataque de los garbanzos... y entonces es cuando él suelta: ¡La venganza de los garbanzos suicidas! y nos descojonamos un rato. Y yo añado la coletilla Falafel express, se lo explico y seguimos de broma...
Los chavales son divertidos; son ocurrentes. Educarlos... ¡Qué demonios! ¡Vivir con ellos debería ser divertido!
Cuando se haga mayor de qué voy a acordarme: De que cogía el bus a las 8:30... o de ¡La venganza de los garbanzos suicidas! Yo lo tengo claro.
Un padre blando que consiente; que seguramente consiente demasiado, o consiente cuando no debe, porque es también un culo de mal asiento, cabezón loco... un padre que suele irritarse cuando no debe y ayudar cuando no es necesario. Un padre que se da cuenta de su estupidez demasiado tarde. Un mal ejemplo para un hiperactivo... para cualquier niño... un padre, en fin, como millones. No exigen carnet y dan escuetos cursillos de ser padre, normalmente demasiado tarde.
No, no pasa nada terrible; no la he cagao, ni me han echado la bronca; el chaval duerme tranquilo en su cama y no tenemos informes desfavorables...
Es sólo que yo también estoy tranquilo y tranquilamente pienso; pienso escribiendo. Pienso que no me divierto lo que debería; sí, eso es. Ser padre debería ser divertido; si no maravilloso, si no la experiencia más enriquecedora de tu vida, al menos divertido. Para qué tenemos hijos si no...¿Para sufrir?
Los chavales son divertidos; dicen cosas divertidas, ríen mucho... suelen reír; si no ríen preocúpate. Y uno siempre haciendo de padre y diciendo lo que hay que hacer y lo que no, y que lleva la mochila y el autobús a las 8:30 y cómete los garbanzos...
Y los chavales tienen otras ideas; quieren hacer otras cosas... y a mí nadie me dice el periódico que tengo que leer, ni no escribas en la web a estas horas... y yo venga lávate las manos que vamos a comer, deja ese dibujo y ve poniendo la mesa... pon cucharas que hay garbanzos...
Pero los garbanzos no se deben calentar en el microondas... ¡ Y la explosión hace vibrar la portezuela! Me temo lo peor, abro... y es lo peor...
¡Y me pongo a insultar a los garbanzos, al puto microondas y a la madre que los parió!
Y el chaval me mira risueño tapándose la boca y me dice -Perdona aita, no es que me quiera reir, pero es que hace mucha gracia... es que te has puesto...!
Y le digo que es normal reirse, que es gracioso pero una putada, y bromeamos sobre los garbanzos explosivos mientras limpio con desgana el artefacto... que si el ataque de los garbanzos... y entonces es cuando él suelta: ¡La venganza de los garbanzos suicidas! y nos descojonamos un rato. Y yo añado la coletilla Falafel express, se lo explico y seguimos de broma...
Los chavales son divertidos; son ocurrentes. Educarlos... ¡Qué demonios! ¡Vivir con ellos debería ser divertido!
Cuando se haga mayor de qué voy a acordarme: De que cogía el bus a las 8:30... o de ¡La venganza de los garbanzos suicidas! Yo lo tengo claro.
lunes, 20 de octubre de 2008
Nueva iluminación
Ayer viajé hasta Agoncillo, un pueblo de la Rioja para asistir a un concurso de modelismo estático. Cuando entré al atrio del castillo y vi a todo ese montón de friquis cuarentones, algunos de los cuales habían hecho 200 km como yo para llevar un par de miniaturas fruto de su trabajo solitario y no remunerado de horas y horas, sufrí una iluminación y de pronto todo aquel montaje empezó a parecerme absurdo y hasta un poco estúpido.
No sé si sería porque esta vez iba como mero espectador, porque ya he asistido a demasiados concursos o porque casi siempre es lo mismo, pero enseguida perdí el interés por observar las obras y me dediqué a charlar con un par de fricazos que habían asistido vestidos de caballeros medievales, con sus armas, cotas de malla, escudos, cascos y toda la parafernalia. Incluso les convencí para que combatieran un poco en la plaza de armas de aquel castillo, pues no imaginaba lugar más propicio. Había mucha más gente vestida de soldado, pero todos de la II Guerra Mundial para adelante. Luego, en la entrega de premios, descubrí el motivo: una de las categorías del concurso era la de recreación de uniformes.
Esta repentina desazón por las miniaturas y mi creciente interés por la gente, aún siéndolo en su versión disfrazada, me ha dejado pensativo. Y más si tenemos en cuenta mi actual rechazo hacia la posesión de objetos... ¿Estaré comenzando una nueva etapa de mi vida, más humanista? ¿Me interesa sólo lo que representan y no las personas en sí? ¿Será un deslumbramiento pasajero?
Y también tengo preguntas para vosotros:
¿Os ha pasado eso alguna vez? Ver, de repente, absolutamente ridículo algo que antes os parecía normal, interesante y lógico; y ¿Ha sido un cambio permanente?
Ahí os las dejo, acérrimos, yo seguiré reflexionando sobre el asunto...
No sé si sería porque esta vez iba como mero espectador, porque ya he asistido a demasiados concursos o porque casi siempre es lo mismo, pero enseguida perdí el interés por observar las obras y me dediqué a charlar con un par de fricazos que habían asistido vestidos de caballeros medievales, con sus armas, cotas de malla, escudos, cascos y toda la parafernalia. Incluso les convencí para que combatieran un poco en la plaza de armas de aquel castillo, pues no imaginaba lugar más propicio. Había mucha más gente vestida de soldado, pero todos de la II Guerra Mundial para adelante. Luego, en la entrega de premios, descubrí el motivo: una de las categorías del concurso era la de recreación de uniformes.
Esta repentina desazón por las miniaturas y mi creciente interés por la gente, aún siéndolo en su versión disfrazada, me ha dejado pensativo. Y más si tenemos en cuenta mi actual rechazo hacia la posesión de objetos... ¿Estaré comenzando una nueva etapa de mi vida, más humanista? ¿Me interesa sólo lo que representan y no las personas en sí? ¿Será un deslumbramiento pasajero?
Y también tengo preguntas para vosotros:
¿Os ha pasado eso alguna vez? Ver, de repente, absolutamente ridículo algo que antes os parecía normal, interesante y lógico; y ¿Ha sido un cambio permanente?
Ahí os las dejo, acérrimos, yo seguiré reflexionando sobre el asunto...
lunes, 13 de octubre de 2008
El meme de JV
Un memento me manda hacer Javiante
que en mi vida me he visto en tal aprieto.
Aunque todos odiemos dicho objeto,
en la red, sin embargo, siguen adelante.
Quizá porque haya hecho ya 5 mudanzas y tenga en perspectiva la siguiente, he desarrollado poco apego hacia los objetos, que hasta hace no mucho creía imprescindibles, y ahora no me atrae en absoluto el acumularlos.
Durante años trasladé y guardé objetos a los que atribuía algún valor sentimental, y finalmente muchos de ellos han acabado en la basura, o arrinconados en algún trastero.
He comenzado varias colecciones que he abandonado cuando, pasado el deslumbramiento del principio, esta actitud se me ha revelado como un empeño absurdo.
He pintado alrededor de 800 soldaditos, he producido una serie propia de 12 piezas, la he pintado completa varias veces con la intención de guardarla en mi vitrina... y siempre he terminado vendiéndola; mi colección actual se reduce a 11 piezas.
También soy aquel que ha regalado libros que primero le habían regalado a él. Antes de que penséis que soy un tipo desalmado os diré que solo he regalado aquellos que me parecían buenos y del gusto del receptor...
Dicho esto podríais pensar que ya no tengo objetos... pero no; como todo el mundo, aún guardo trastos como para detener un tren, y entre estos seguramente algunos de los que me resultaría difícil desprenderme.
Lo que tiene un auténtico valor sentimental para mí, aquello que realmente amo, no son objetos; son seres que respiran, piensan y sienten, y algunos suelen leer estas letras.
Dice JV que hay que enlazar a nosedónde y poner nosequé logo, pero como soy un rebelde antisistema, sobre todo antipublicidad, no lo hago, y seguramente así me ahorraré la llegada de otro meme en un futuro. Por lo mismo no se lo envío a nadie, pero si alguien quiere seguirlo, que lo tome sin rubor.
que en mi vida me he visto en tal aprieto.
Aunque todos odiemos dicho objeto,
en la red, sin embargo, siguen adelante.
Quizá porque haya hecho ya 5 mudanzas y tenga en perspectiva la siguiente, he desarrollado poco apego hacia los objetos, que hasta hace no mucho creía imprescindibles, y ahora no me atrae en absoluto el acumularlos.
Durante años trasladé y guardé objetos a los que atribuía algún valor sentimental, y finalmente muchos de ellos han acabado en la basura, o arrinconados en algún trastero.
He comenzado varias colecciones que he abandonado cuando, pasado el deslumbramiento del principio, esta actitud se me ha revelado como un empeño absurdo.
He pintado alrededor de 800 soldaditos, he producido una serie propia de 12 piezas, la he pintado completa varias veces con la intención de guardarla en mi vitrina... y siempre he terminado vendiéndola; mi colección actual se reduce a 11 piezas.
También soy aquel que ha regalado libros que primero le habían regalado a él. Antes de que penséis que soy un tipo desalmado os diré que solo he regalado aquellos que me parecían buenos y del gusto del receptor...
Dicho esto podríais pensar que ya no tengo objetos... pero no; como todo el mundo, aún guardo trastos como para detener un tren, y entre estos seguramente algunos de los que me resultaría difícil desprenderme.
- Lo primero que se me ocurre es mi colección de revistas de fisioculturismo. Sí, durante años practiqué esta disciplina y acumulé publicaciones del tema, hasta alcanzar una pila de 50Kg de peso que he acarreado entre cuatro domicilios. No sé si no me deshago de ellas por el valor sentimental o por el esfuerzo invertido en su traslado...
- Fotos; tengo cinco o seis álbumes que me parecen más interesantes cada vez que los veo. Es increíble cómo una foto, que parecía intrascendente cuando la hiciste, cobra valor y sentido con el paso del tiempo.
- Cosas que yo he escrito. En papel, en archivos del PC, publicadas y sin publicar... lo siento, no sé si es que soy hedonista, pero me gusta lo que escribo y me suele gustar releerlo. Son como una máquina del tiempo para mi cerebro; me permiten conocer qué demonios pensaba hace años... y apreciar alguna posible evolución.
- Cosas que he dibujado. Hace años prácticamente no escribía nada y me dedicaba profesionalmente a dibujar; tenía varias carpetas repletas de dibujos e ilustraciones, la mayoría coloreadas al agua. Sufrimos una inundación en casa y como guardaba las carpetas en un rincón, apoyadas en el suelo, las láminas se ablandaron y los colores se fundieron creando una nueva versión de las obras... Me deprimí un poco pero acabé superándolo. Ahora, aunque dibuje en papel, todo acaba escaneado, coloreado y almacenado en el equipo... y espero que la próxima inundación no lo alcance. Además, como casi todo está en blogspot, aunque mi equipo casque, la obra no se perderá. (A no ser que casque blogspot, dirá algún cenizo ;-)
- Y lo último enlaza con lo anterior: Desde hace un tiempo otorgo el mayor valor sentimental a esto que no sé si se podría llamar objeto, por su carácter inmaterial, y que yo llamo Kanif Beruna, donde he puesto en letras e imágenes durante poco más de un año, buena parte de lo que soy.
Lo que tiene un auténtico valor sentimental para mí, aquello que realmente amo, no son objetos; son seres que respiran, piensan y sienten, y algunos suelen leer estas letras.
Dice JV que hay que enlazar a nosedónde y poner nosequé logo, pero como soy un rebelde antisistema, sobre todo antipublicidad, no lo hago, y seguramente así me ahorraré la llegada de otro meme en un futuro. Por lo mismo no se lo envío a nadie, pero si alguien quiere seguirlo, que lo tome sin rubor.
jueves, 24 de julio de 2008
Yo también crecí en los ochenta...
...y aquí estoy. (Jodido pero contento)
Casi se me cae una lagrimilla... ¡de risa!
¡Qué buenos con estos capullos!
Casi se me cae una lagrimilla... ¡de risa!
¡Qué buenos con estos capullos!
martes, 13 de mayo de 2008
Don't stop me now
Ruth dice que se alegra de verme tan espitoso... no sabéis bien en qué estado me encuentro... pero voy a tratar de describirlo, contando cómo me he ido acelerando hoy.
Después de levantar al chaval y ayudarle con la ropa y el desayuno, he considerado que bastante excitado estaba, así que no tomaría expreso de cafetería y me he hecho mi propio soluble. ¡Craso error! He acompañado al chaval al autobús, he vuelto, he encendido la radio, me he puesto a trabajar pintando una escena de artillería carlista y a las 9:30, mientras Lapitz se empleaba con su entrevistada, me ha dado un bajonazo de la leche, con bostezos de oso, así que me he ido a Otazu, Pastelería-cafetería con estimulante conversación con Pili, donde me he metido un cortao y he largado un rato, y al salir ya volvía canturreando por el camino. ¡Buena señal! A partir de ahí las ideas se me escapaban de los pinceles, y me ha venido a la cabeza lo de Jazzaldia, así que he tenido que escribirlo antes de que el Swing volase. He quedado bastante satisfecho y me he puesto a pintar todo espitoso, acabando esos caretos bigotudos y patillones que llevaban los carlistones. Luego me ha dado otro bajonazo, así que he calentado unos restos de patatas a la riojana y, procurando masticar, los he ido comiendo mientras daba pinceladas sueltas. Entonces he reparado en que faltaban algunas compras y me he encaminado al super, donde Koldo me ha recibido con su habitual ¡Qué tal, Talibán! , contracción mutada de una trasformación humorística de la expresión francesa ¿Comment allez vous?, que empleó hace tiempo. ¡Otro de mi cuerda!
Unos vaciles en caja al pagar, vuelta a la oficina, revisión del feed, comentarios aquí y alla, y promo del Worl café en la radio, que me recuerda lo poco que falta y me provoca el hacer una lista con objetos, personas y cosas que quiero llevar, saludar y hacer el Domingo en Bilbao. Se me llega la hora de recoger al chaval y pensar en la comida: ¡Hay precocinados!
Viene el chaval sin la motxila, en su línea, pero lo demás bien. Él trastea un poco mientras hago la comida, bendito Eroski con su línea de precocinados si conservantes ni colorantes, y luego mi hijo ve "Crímenes Viejunos" como llamamos a una serie que le fascina sobre crímenes raros resueltos de no sé qué cadena, mientras yo recojo, friego y le comento cosas sobre el disparo a quemarropa y la resistencia de los huesos del cráneo. Luego los Simpson, un episodio viejo, con gags que me hacen más gracia ahora y en el que descubro detalles en los que no había reparado, y se llega la hora de llevar al chaval al autobús. Buen día, lo coge con normalidad y yo vuelvo dudando si tomarme otro cortao o no, porque me está entrando modorra. Gana el cortao y me lo echo en los tilos. Vuelvo y me pongo a pintar como una máquina, mientras la cabeza comienza a bullir a cien. Se me ocurre hacer un homenaje al World Café, como los que hacía en los viejos tiempos y le escribo una Alegría gaditana, que no trascribiré aquí porque rompería el ritmo, que canto en el Teléfono del Oyente. A partir de aquí ya comienzo a dispararme porque se me ocurre otro homenaje en forma de tango, me inspiro en el comienzo de Cambalache, y voy componiendo las estrofas mientras pinto pantalones y baquetas de artillería. Lo acabo, lo grabo también, y me pongo más espitoso aún. Se me ocurre otro en plan Ruper Ordorika en Ez da posible, y sólo me detiene mi escaso dominio del Euskera y el comienzo de Graffiti.
Van a hablar de supersticiones, martes y trece, y dan el teléfono de directo por si alguien se anima. '¡Criaturas...! Por supuesto, me animo. Llamo, me coge un técnico y me dice que me mantenga a la escucha. Se ponen a hablar con una corresponsal en China, que si el terremoto, que si las supersticiones chinas y yo esperando. De repente se acuerdan, me saludan y me preguntan a ver si tengo alguna superstición; yo les digo que he llamado para que comprobasen que, a pesar de la chorradita que habían hecho al dar el teléfono, se había entendido el número y que no tengo ninguna superstición. No tienen tiempo y me conminan a que les cuente rápidamente alguna manera de conjurar la suerte de algún amigo o conocido, les digo que tendría que pensármelo y me emplazan para llamarme más adelante. Acepto, sigo pintando aceleradaramente y ellos siguen con el programa. Se ponen a entrevistar a una "experta" en numerología" y, un cuarto de hora después, cuando yo ya no esperaba mucho, realmente me llaman y me ofrecen la posibilidad de darle mi fecha de nacimiento a la numeróloga, para que me haga mi número kármico. Me muestro coqueto y declino revelar la fecha, proponiendo que lo haga con otra más ilustre como el nacimiento de Stalin. Me preguntan por la fecha y no sé repentizarla y ellos tampoco, así que opto por la broma fácil sobre el número 5, que la experta ha dicho que es el más erótico y yo añado que puede ser por la rima, y alguien alega que "eso" no le parece erótico y yo puntualizo que según para quién y como, y tras algunas más nos despedimos.
Me siento bien...bien exaltado...enérgico, insatisfecho pero bien... bien.
Les mando algunos emilios sobre lo que sigo escuchando mientras pinto. Luego la tarde prosigue, yo enérgico, las obligaciones, escribo algunas notas, me voy a buscar al chaval, subo la cuesta de la ikastola enérgico, charlas con las comadres, el chaval contento, yo también, bajamos con un compañero, y la tarde continúa, sigue con sus rutinas hasta que se acerca la noche, con su cena, su tele, su acostar al chaval, mi cerveza y mi ímpetu todavía intacto que me ha llevado hasta la conclusión de este montón de letras.
¡Ah! He escrito la de Ordorika.
Después de levantar al chaval y ayudarle con la ropa y el desayuno, he considerado que bastante excitado estaba, así que no tomaría expreso de cafetería y me he hecho mi propio soluble. ¡Craso error! He acompañado al chaval al autobús, he vuelto, he encendido la radio, me he puesto a trabajar pintando una escena de artillería carlista y a las 9:30, mientras Lapitz se empleaba con su entrevistada, me ha dado un bajonazo de la leche, con bostezos de oso, así que me he ido a Otazu, Pastelería-cafetería con estimulante conversación con Pili, donde me he metido un cortao y he largado un rato, y al salir ya volvía canturreando por el camino. ¡Buena señal! A partir de ahí las ideas se me escapaban de los pinceles, y me ha venido a la cabeza lo de Jazzaldia, así que he tenido que escribirlo antes de que el Swing volase. He quedado bastante satisfecho y me he puesto a pintar todo espitoso, acabando esos caretos bigotudos y patillones que llevaban los carlistones. Luego me ha dado otro bajonazo, así que he calentado unos restos de patatas a la riojana y, procurando masticar, los he ido comiendo mientras daba pinceladas sueltas. Entonces he reparado en que faltaban algunas compras y me he encaminado al super, donde Koldo me ha recibido con su habitual ¡Qué tal, Talibán! , contracción mutada de una trasformación humorística de la expresión francesa ¿Comment allez vous?, que empleó hace tiempo. ¡Otro de mi cuerda!
Unos vaciles en caja al pagar, vuelta a la oficina, revisión del feed, comentarios aquí y alla, y promo del Worl café en la radio, que me recuerda lo poco que falta y me provoca el hacer una lista con objetos, personas y cosas que quiero llevar, saludar y hacer el Domingo en Bilbao. Se me llega la hora de recoger al chaval y pensar en la comida: ¡Hay precocinados!
Viene el chaval sin la motxila, en su línea, pero lo demás bien. Él trastea un poco mientras hago la comida, bendito Eroski con su línea de precocinados si conservantes ni colorantes, y luego mi hijo ve "Crímenes Viejunos" como llamamos a una serie que le fascina sobre crímenes raros resueltos de no sé qué cadena, mientras yo recojo, friego y le comento cosas sobre el disparo a quemarropa y la resistencia de los huesos del cráneo. Luego los Simpson, un episodio viejo, con gags que me hacen más gracia ahora y en el que descubro detalles en los que no había reparado, y se llega la hora de llevar al chaval al autobús. Buen día, lo coge con normalidad y yo vuelvo dudando si tomarme otro cortao o no, porque me está entrando modorra. Gana el cortao y me lo echo en los tilos. Vuelvo y me pongo a pintar como una máquina, mientras la cabeza comienza a bullir a cien. Se me ocurre hacer un homenaje al World Café, como los que hacía en los viejos tiempos y le escribo una Alegría gaditana, que no trascribiré aquí porque rompería el ritmo, que canto en el Teléfono del Oyente. A partir de aquí ya comienzo a dispararme porque se me ocurre otro homenaje en forma de tango, me inspiro en el comienzo de Cambalache, y voy componiendo las estrofas mientras pinto pantalones y baquetas de artillería. Lo acabo, lo grabo también, y me pongo más espitoso aún. Se me ocurre otro en plan Ruper Ordorika en Ez da posible, y sólo me detiene mi escaso dominio del Euskera y el comienzo de Graffiti.
Van a hablar de supersticiones, martes y trece, y dan el teléfono de directo por si alguien se anima. '¡Criaturas...! Por supuesto, me animo. Llamo, me coge un técnico y me dice que me mantenga a la escucha. Se ponen a hablar con una corresponsal en China, que si el terremoto, que si las supersticiones chinas y yo esperando. De repente se acuerdan, me saludan y me preguntan a ver si tengo alguna superstición; yo les digo que he llamado para que comprobasen que, a pesar de la chorradita que habían hecho al dar el teléfono, se había entendido el número y que no tengo ninguna superstición. No tienen tiempo y me conminan a que les cuente rápidamente alguna manera de conjurar la suerte de algún amigo o conocido, les digo que tendría que pensármelo y me emplazan para llamarme más adelante. Acepto, sigo pintando aceleradaramente y ellos siguen con el programa. Se ponen a entrevistar a una "experta" en numerología" y, un cuarto de hora después, cuando yo ya no esperaba mucho, realmente me llaman y me ofrecen la posibilidad de darle mi fecha de nacimiento a la numeróloga, para que me haga mi número kármico. Me muestro coqueto y declino revelar la fecha, proponiendo que lo haga con otra más ilustre como el nacimiento de Stalin. Me preguntan por la fecha y no sé repentizarla y ellos tampoco, así que opto por la broma fácil sobre el número 5, que la experta ha dicho que es el más erótico y yo añado que puede ser por la rima, y alguien alega que "eso" no le parece erótico y yo puntualizo que según para quién y como, y tras algunas más nos despedimos.
Me siento bien...bien exaltado...enérgico, insatisfecho pero bien... bien.
Les mando algunos emilios sobre lo que sigo escuchando mientras pinto. Luego la tarde prosigue, yo enérgico, las obligaciones, escribo algunas notas, me voy a buscar al chaval, subo la cuesta de la ikastola enérgico, charlas con las comadres, el chaval contento, yo también, bajamos con un compañero, y la tarde continúa, sigue con sus rutinas hasta que se acerca la noche, con su cena, su tele, su acostar al chaval, mi cerveza y mi ímpetu todavía intacto que me ha llevado hasta la conclusión de este montón de letras.
¡Ah! He escrito la de Ordorika.
martes, 8 de abril de 2008
La incomodidad del anillo. Campaña pro-regüeldo.
ADVERTENCIA: este post contiene descripciones de procesos digestivos que pueden desagradar a personas sensibles.
Vale... sí... lo admito: en la anterior entrada mentí. No conservo todas mis facultades intactas. Algunas han aumentado, pero también empiezan a detectarse defectos... digamos de chapa y pintura. Las canas, menor turgencia de la piel, entradas que empiezan a acentuarse... nada grave. Aunque han aparecido otros defectos no observables desde el exterior y que, sin embargo, son un incordio. Uno de ellos es el anillo de Chatsky.
Se trata de un estrechamiento del esófago que hace que algunos alimentos sean difíciles de tragar, sobre todo si no se han masticado lo suficiente. Yo antes era uno de esos tipos que hablaba sin parar en la mesa y luego empujaba la comida con un trago de cualquier bebida y a por otro bocado... pero eso ya se acabó para mí. Ahora, si no mastico lo suficiente, la comida no pasa. Y si echo un trago para empujarla, a menudo tampoco pasa, y ahí es cuando empiezan las dificultades. Porque si el líquido llega hasta la entrada de la traquea comienzo a ahogarme.
Cuando empecé a notar estos problema fui al médico, me hicieron una esofagogastroscopia, y al principio ¡no pasaba la sonda! Si unes esto al surrealismo que por sí misma tiene ya esta exploración, obtienes toda una experiencia. Se la recomiendo a cualquiera que quiera poner a prueba su autocontrol.
Bueno, el examen concluyó con que tenía un "Pequeño anillo de Chastky" y, por todo tratamiento, añadieron unas recomendaciones para prevenir el reflujo y los gases que esto podría ocasionar. El adjetivo pequeño me tranquilizó y, con mayores o menores atragantamientos, he conseguido llevar una vida tan anormal como la vuestra.
La peor experiencia la tuve en un restaurante chino, comiendo con un colega que no sabía del asunto. El arroz me resulta especialmente problemático, ¡y mira que me gusta!, llegó un momento en que tenía todo el esófago lleno, no pasaba, eché un trago y tuve que ir corriendo al vater, sin poder respirar, para hacerme una maniobra con los dedos que fácilmente podréis imaginar. Fue jodido expulsar aquella masa de arroz compactado para volver a respirar, y por momentos me imaginaba muriendo asfixiado en aquel vater, escena tan sórdida y miserable que sólo se la deseo a mis peores enemigos.
¿Cuento esto para dar pena? ¿Para escarnio y autoflagelo? ¿Para que mastiquéis bien como decían vuestras madres? Bueno, un poco por todo eso, pero sobre todo por lo que explicaré a continuación:
El jodido anillo este tiene otro efecto secundario: me provoca digestiones pesadas, por la dificultad en la deglución, y dificulta a su vez la expulsión de gases; el eructar, vaya. Así que a veces me encuentro hinchado como un montgolfier, con una necesidad imperiosa de eructar, y no consigo mas que mínimos y miserables regüeldos... en este punto los blogueros más puestos estarán diciendo: -pero si algo como esto ya ha sido contado en Vicisitud y Sordidez- y tendrán razón, pues yo también lo leí en su día y ha sido inspirador de la campaña que voy a proponer ahora.

Mis acérrimos más avispados habrán descubierto que el banner hace juego con el de mi exitosa campaña anterior, así que podrán incorporarlo a su blog sin romper la armonía del conjunto.
Además el lema recupera el denostado termino regüeldo, que otrora nuestro Ingenioso Hidalgo censuró, y sin embargo muchos amantes de la pureza de la lengua cervantina pugnan por recuperar
¡Defiende la pureza de tu lengua! ¡Regüelda sonoramente tú que puedes! ¡Solidarízate con Paco Fox! ¡Únete a esta noble campaña!
Vale... sí... lo admito: en la anterior entrada mentí. No conservo todas mis facultades intactas. Algunas han aumentado, pero también empiezan a detectarse defectos... digamos de chapa y pintura. Las canas, menor turgencia de la piel, entradas que empiezan a acentuarse... nada grave. Aunque han aparecido otros defectos no observables desde el exterior y que, sin embargo, son un incordio. Uno de ellos es el anillo de Chatsky.
Se trata de un estrechamiento del esófago que hace que algunos alimentos sean difíciles de tragar, sobre todo si no se han masticado lo suficiente. Yo antes era uno de esos tipos que hablaba sin parar en la mesa y luego empujaba la comida con un trago de cualquier bebida y a por otro bocado... pero eso ya se acabó para mí. Ahora, si no mastico lo suficiente, la comida no pasa. Y si echo un trago para empujarla, a menudo tampoco pasa, y ahí es cuando empiezan las dificultades. Porque si el líquido llega hasta la entrada de la traquea comienzo a ahogarme.
Cuando empecé a notar estos problema fui al médico, me hicieron una esofagogastroscopia, y al principio ¡no pasaba la sonda! Si unes esto al surrealismo que por sí misma tiene ya esta exploración, obtienes toda una experiencia. Se la recomiendo a cualquiera que quiera poner a prueba su autocontrol.
Bueno, el examen concluyó con que tenía un "Pequeño anillo de Chastky" y, por todo tratamiento, añadieron unas recomendaciones para prevenir el reflujo y los gases que esto podría ocasionar. El adjetivo pequeño me tranquilizó y, con mayores o menores atragantamientos, he conseguido llevar una vida tan anormal como la vuestra.
La peor experiencia la tuve en un restaurante chino, comiendo con un colega que no sabía del asunto. El arroz me resulta especialmente problemático, ¡y mira que me gusta!, llegó un momento en que tenía todo el esófago lleno, no pasaba, eché un trago y tuve que ir corriendo al vater, sin poder respirar, para hacerme una maniobra con los dedos que fácilmente podréis imaginar. Fue jodido expulsar aquella masa de arroz compactado para volver a respirar, y por momentos me imaginaba muriendo asfixiado en aquel vater, escena tan sórdida y miserable que sólo se la deseo a mis peores enemigos.
¿Cuento esto para dar pena? ¿Para escarnio y autoflagelo? ¿Para que mastiquéis bien como decían vuestras madres? Bueno, un poco por todo eso, pero sobre todo por lo que explicaré a continuación:
El jodido anillo este tiene otro efecto secundario: me provoca digestiones pesadas, por la dificultad en la deglución, y dificulta a su vez la expulsión de gases; el eructar, vaya. Así que a veces me encuentro hinchado como un montgolfier, con una necesidad imperiosa de eructar, y no consigo mas que mínimos y miserables regüeldos... en este punto los blogueros más puestos estarán diciendo: -pero si algo como esto ya ha sido contado en Vicisitud y Sordidez- y tendrán razón, pues yo también lo leí en su día y ha sido inspirador de la campaña que voy a proponer ahora.

Mis acérrimos más avispados habrán descubierto que el banner hace juego con el de mi exitosa campaña anterior, así que podrán incorporarlo a su blog sin romper la armonía del conjunto.
Además el lema recupera el denostado termino regüeldo, que otrora nuestro Ingenioso Hidalgo censuró, y sin embargo muchos amantes de la pureza de la lengua cervantina pugnan por recuperar
¡Defiende la pureza de tu lengua! ¡Regüelda sonoramente tú que puedes! ¡Solidarízate con Paco Fox! ¡Únete a esta noble campaña!
miércoles, 23 de enero de 2008
Confesión
He visto cosas que no podéis ni imaginar...
Me he desplazado por decenas de galaxias con decenas de planetas que albergan decenas de personajes, trampas y enemigos de todo tipo. He pateado traseros, disparado contra villanos, he manejado explosivos... he sido hombre bala, hombre abeja, hombre hielo... y he destruido más de un engendro mecánico y más de una fortaleza. He experimentado la fuerza de la gravedad, el magnetismo, la velocidad supersónica... en una palabra: ¡EL PODER!
Y todo eso, por supuesto, por el amor de una dama.
Lo admito: he jugado al Super Mario Galaxy para Wii. La alquiló mi chaval pero yo he completado algunos escenarios. Nunca he sido mucho de juegos de plataformas y tan sólo había jugado con Mario en su primera y prehistórica aparición en el mítico Donkey Konk, allá por los remotos ochenta... pero esto es distinto. Empuñas los mandos de la Wii y es que te metes en la historia...
Me he desplazado por decenas de galaxias con decenas de planetas que albergan decenas de personajes, trampas y enemigos de todo tipo. He pateado traseros, disparado contra villanos, he manejado explosivos... he sido hombre bala, hombre abeja, hombre hielo... y he destruido más de un engendro mecánico y más de una fortaleza. He experimentado la fuerza de la gravedad, el magnetismo, la velocidad supersónica... en una palabra: ¡EL PODER!
Y todo eso, por supuesto, por el amor de una dama.
Lo admito: he jugado al Super Mario Galaxy para Wii. La alquiló mi chaval pero yo he completado algunos escenarios. Nunca he sido mucho de juegos de plataformas y tan sólo había jugado con Mario en su primera y prehistórica aparición en el mítico Donkey Konk, allá por los remotos ochenta... pero esto es distinto. Empuñas los mandos de la Wii y es que te metes en la historia...
La experiencia es alucinante.
¡No todo va a ser marujear! ¿No?
¡No todo va a ser marujear! ¿No?
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