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miércoles, 6 de agosto de 2008

Lo chino me ronda.

Va por rachas; el destino, sabedor de mi afición por esa lejana cultura, me la ofrece en series de retazos.
Algunos sois conocedores de mi parafilia coleccionista cuasicompulsiva, que consiste en recoger notas manuscritas que encuentro por ahí. En mi familia están al corriente y algunos miembros ejercen de eficaces colaboradores. Hoy mi maravillosa mujer me ha traído la nota que veréis a continuación:


¡Sí! ¡Está escrita en chino! !Y la ha encontrado en un supermercado de Donostia! Aquí; casi en la esquinita de Europa. La emigración es fantástica para mi coleccionismo.
¡Espera! ¡Igual es japonés! Bueno da igual. En todo caso es una nota excepcional que guardaré con celo.

Y ahora, en otro orden de cosas, aunque con cierta relación, habréis notado que los chinos han hecho coincidir la fecha de inicio de la Olimpiada con el aniversario de mi blog, evidentemente para restarme protagonismo. Ya veis: no sólo no me afecta, sino que les hago publicidad gratuita, tal es mi generoso carácter.
Saludos, acérrimos.

Ya casi...

Sí acérrimos: Ya falta poquísimo. Dos días para el inicio de los Juegos Olímpicos Beijing 2008.(¿Qué creíais pues?)
A continuación os pongo un revelador documento en el que podemos ver a los chinos demostrándonos que son como todo el mundo, que tienen gente guapa que viste como nosotros, y que pueden hacer canciones pegadizas y vídeos promocionales buenrollistas, como cualquier otro país moderno del mundo...



¡Pues no señores! ¡No sois como todo el mundo! No desayunáis café con leche, ni coméis tortilla de patatas, vuestras tías buenas están planas y vuestros chicos guapos son cabezones... (y al tío ese del chaleco de rombos, min. 1:07, habría que darle una paliza.) ¡Joder! ¡Si hasta vuestras letras son raras...!
Hombre, en lo de matar gente, invadir países y reprimir a la población sí estáis a la altura de otros países...
Lo cual no quita para que podáis ser unas majísimas personas y yo vaya a seguir la Olimpiada con interés...
¡Qué jodidos estos chinos!

sábado, 5 de julio de 2008

Hacer el hostia.

He salido con mi hijo a hacer el hostia con palos en la calle, que pa eso era sábado.
Hemos estado hablando de las ancestrales técnicas chinas del manejo del bastón, del Wushu, y luego hemos estado viendo vídeos del asunto, hasta llegar a este:
¡¡¡¡ME PARTO!!!!



Aunque este con Steven Seagal tampoco está mal, ja ja ja.



Y luego están los que se lo toman en serio; tanta velocidad ¡pa ná! Donde esté una hostia bien dá...

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Hablando con Nan

He hablado de chinos en anteriores entradas, comenté que me caían bien, y también que tenía algunos conocidos de aquel país con los que solía hablar; que quizá colgase un post comentando aquellas charlas. Pues bien: aquí va la primera entrega de lo que, espero, sea una serie sobre mis conversaciones con estas gentes.

A Nan me lo presentó mi amigo Aitor. Me dijo: -¡Vamos a un chino que hay aquí cerca, que hacen unas berenjenas picantes cojonudas!- Y al entrar saludó a un chino alto que nos atendió solícito. Era Nan.
Tras tomarnos la comanda se retiró a la cocina y Aitor me contó que, en realidad, su nombre era mucho más largo y no se pronunciaba así, pero lo había adaptado a nuestra lengua. También me dijo que se estaba sacando el carnet de conducir, a pesar de que casi no sabía leer el español.
Noté enseguida que, mientras nos servía, aprovechaba cualquier ocasión para hablar con nosotros, ya que para él era muy importante practicar el idioma.
A menudo el pretendido hermetismo de los chinos se debe simplemente a que no conocen el idioma; muchos de los que nos atienden en los restaurantes sólo entienden términos como rollito, arroz o pollo, y cuando tratan de hablar no pueden enlazar ni tres palabras de nuestro idioma.
Nan nació en china, pero ha hecho grandes esfuerzos para hablar nuestro idioma, y ahora puede mantener una conversación, eso sí, con abundantes interrupciones y un acento encantador.
Habitualmente comenzábamos consultándole algo sobre un plato, pero la conversación iba luego derivando hacia la inevitable comparación entre su cultura y la nuestra; como aquella vez en que preguntábamos por un té de ginseng y acabó contándonos, con un candor infantil, que las raíces más viejas y potentes tienen forma humana y que, cuando las encuentras, si apartas la vista un momento desaparecen, cual si de un enanito animado se tratasen. Aquello formaba parte de su tradición y para él era real.
Preguntándole sobre batidos, descubrimos que no los tenía porque, sencillamente, no los conocía. En china no toman leche. Los niños, tras destetarse, no vuelven a tomar más leche en su vida. También nos costó explicarle lo que era el queso. Cuando lo comprendió, nos dijo que creía que lo tomaban los pueblos del norte, cerca de la frontera con Mongolia.
También recuerdo cuando nos contó, sonriendo orgulloso, que había salido un día a comer fuera, había pedido un menú de día, y se había comido... ¡Un filete con patatas!
Para ellos comer un pedazo de carne tan grande es algo excepcional y sinónimo de riqueza.
Por cierto, se reía por lo bajinis cuando nos veía comer lechuga. Nos dijo que eso de la "ensalada china" era un invento que habían puesto es sus restaurantes para agradar a los occidentales. Que la lechuga es "comida de patos".

A veces le preguntamos cómo se dice algo en chino o cómo se escribe, y descubrimos que muchos términos o conceptos son intraducibles a su lengua, o que no se pueden escribir porque no hay ideogramas para ello. Él se suele disculpar y nos dice que sólo estudió su idioma ¡Nueve años! en la escuela, y por tanto su formación está incompleta.

Nan os espera en su restaurante "Isla del sol" en Pedro Egaña 5 de Donostia, en una esquina de la plaza Easo, en el cogollito de Amara. Hace una cocina china innovadora, aunque también os podéis comer el típico rollito, claro. No dejéis de probar el helado de saque, desarrollo exclusivo de su casa.
Y preguntadle cualquier cosa. Está deseando charlar.