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sábado, 4 de octubre de 2008

Lo que no ves

El hutopo merece un premio por seguirme con fiel encono. Le ofrezco este. Un texto con un evidente hueco. Como primero hizo un escritor del pueblo vecino y luego otro de lejos. Un ejercicio penitente con el que ruego perdón. Un empeño que me curte pero no me redime... bueno: lo cierto es que deseo ponerme el reto.

Es un simple ejercicio circense. Si pretendiese un texto con sentido, extenso, con inicio, nudo y resolución, posiblemente roto mi huero cerebro mi fin fuese enloquecer, pero no iré lejos.
Imposible no es, desde luego, pero el esfuerzo es enorme y en lo conseguido se percibe poco brillo, perfil monótono; se sufren los pocos medios y se endurece el mensaje.
Es difícil, muy difícil, escribir de este modo. El texto se vuelve sólido, o es mi impresión; lo noto pétreo, como un muro, sin ese oxígeno que le es imprescindible. Un muro duro, sin hueco, mole enorme de peso ciclópeo.
Me encuentro desecho. Estoy sin resuello. Permitidme que lo deje. Lo que no ves dolió no poco. He debido prescindir de mucho. Sólo un genio puede escribir un libro coherente con todo ese hueco. Si quiere le entrego el reto.
Yo me rindo. ¡Es duro escribir sin A!


(Y no os quejéis, que gracias a mí habéis descubierto el yodel, canto tradicional, raíz de la profunda Europa, y además no os he puesto ni la centésima parte de los vídeos, je je je)

lunes, 3 de marzo de 2008

Fin del experimento Omega


Os lo juro: ¡Voy a dejar de tomar aceite Omega-3! Me habrá convertido en una persona más sensata, no lo dudo, tendré mejor memoria y seré más responsable... pero es que ahora soy el tío más soso del mundo. Y el menos creativo. Antes mi cabeza bullía de ideas. No todas eran buenas, pero podía elegir. Ahora, si es que tengo alguna, es aburrida. Mis acérrimos ya lo habrán notado. Antes mis entradas eran mucho más cachondas.
Dicen que en los países nórdicos la tasa de suicidios es la más alta del mundo; argumentan que es por la ausencia de luz, el aislamiento... ¡Qué va! Seguro que es porque comen mucho salmón que está cargadito de Omega-3.
Yo he acabado mi último bote y no pienso tomar ni una cápsula más. Si recupero mi anterior ritmo vital os lo haré saber... o puede que vosotros mismos lo notéis en los textos.

jueves, 16 de agosto de 2007

Sincero Arrepentimiento.

He releído la anterior entrada, ahora que se me pasado el pedo, y he de confesar que estoy arrepentido. Arrepentido en muchos aspectos.

Arrepentido de haberlo escrito borracho a las 4 de la mañana, pues me he pasado un buen rato corrigiendo faltas de ortografía y otras cantadas.

También de haber sido tan impulsivo, pues la reflexión me hubiese permitido colgar un post mucho más agudo y cínico, o darle un tono cómico, como bien han sabido hacer los amables comentaristas.

Arrepentido de no haber probado a salir corriendo como me recomendó Enric, pues ya nunca sabré si soy más rápido que aquel munipa.

Arrepentido de no haberme hecho guardia municipal en su tiempo, pues me tienta mucho experimentar el poder.

Arrepentido de haberle dado mi verdadero Nº de móvil a aquel poli, pues estoy convencido de que me mandará mensajes calenturientos, ya que no podía apartar los ojos de mi portentosa virilidad.

Arrepentido de haber dejado de orinar abruptamente, sin haberme satisfecho del todo, pues la multa me hubiera caído igual, y seguro que es malo para la próstata. Además tuve que volver a delinquir, orinando unas calles más adelante.

También me arrepiento de no haber leído nunca la normativa municipal de mi ciudad, pues vivo en la ignorancia de qué preceptos infrinjo. (Por ejemplo, me pasé media noche chillando por un megáfono que amablemente me prestaron unos chavales, y ahora veo en la trasera de la multa que es delito)


Ya veis que, en realidad, el castigo ha servido a su propósito, pues ahora muestro claro arrepentimiento.
Además estoy seguro de que mi dinero, junto con las aportaciones de otros probables infractores, ayudará a sanear las arcas públicas, y hasta es posible que aumenten el número y horario de servicio de los urinarios.