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viernes, 15 de mayo de 2009

Lo que he estado haciendo...

...estos últimos días.






Estudio a lápiz sobre papel.


Estudio a color. Acrílico sobre papel.


Trazado sobre el lienzo. Carboncillo.


Primeros tonos. Óleo magro.


Entonación general. Óleo magro.


Avanzando... Óleo más graso.


Conclusión. Últimas luces, últimos detalles, apreciación crítica...

Me quedo medianamente satisfecho.
¡Ah!, es un óleo sobre lienzo de 100 cm por 50 . Un encargo.

¡Qué despistado soy...! ¡Son los cubos de Kursaal y la Zurriola, vistos desde el Paseo Nuevo, en Donostia!

martes, 5 de mayo de 2009

Kontxa

El mar de mi infancia estaba tras un muro, y tardé en saber que era una maravilla. Se me antojaba tan artificial como un aparcamiento.
Donde terminaba la ciudad había una barandilla y más abajo la playa y el mar.
La playa era un continuo de gordas embutidas en flores y niños gritones rebozados en arena. Yo odiaba la arena pegada a mi piel...
Bajábamos por una rampa de adoquines que olía a pies, nos quitábamos las zapatillas y buscábamos un hueco entre la gente. La arena servía para hacer castillos y eso estaba bien, pero cubría las toallas y se colaba bajo las uñas, y eso era odioso.
El agua siempre estaba demasiado fría, demasiado salada y demasiado profunda.
Sin previo aviso el mar se inflamaba, subía con la marea y se comía la playa. Gordas, criaturas y jubilados se arrastraban rampa arriba maldiciendo.
Aquel mar me parecía tan enorme como inútil. Entonces no sabía que era nuestra madre. El señor del planeta; el llanto de la historia. Ni lo imaginaba preñado de peces, colmado de joyas y lleno de esqueletos.


Sí, es la playa de la Concha, en Donostia, porque en Argentina es de mal gusto