Hay actividades, costumbres, actitudes, que no hay que dejar de practicar ya que luego, cuando se vuelve a ellas, a menudo se nos revelan como absurdas. Al poco de retomarlas nos invade una sensación de vacío, una suerte planeo sobre el tema, una visión en perspectiva que las priva de todo el sentido que antes tuvieron
Sí, me refiero a algo como esa sensación que te asalta cuando te dejan solo en la barra de un garito a las tres de la mañana y que se podría concretar en preguntas como: ¡Qué coño hago yo aquí fundiéndome la pasta, alterando mi flora intestinal y muriéndome de sueño con estos colgaos! ¿De verdad me gustaba esto antes?
Ocurre más frecuentemente con las aficiones que con la obligaciones, seguramente porque las primeras son elección personal, dependen de nuestros gustos, de nuestra evolución mental, y porque las segundas cobran todo su sentido a poco que se medite sobre ellas, ya que son las que sostienen nuestro ser físico. Así, no resulta raro que uno abandone la práctica de su juego favorito, pero es mucho menos habitual que abandone su fuente de ingresos.
Ocurre a menudo con las relaciones de amistad, sobre todo con las que surgen sin verdadero interés material, las amistades puras. Un día, tras una prolongadada ausencia, te reencuentras con aquel que consinderabas amigo, le saludas, charlas con él y, en una de esas pausas incómodas te preguntas: ¿Por qué soy amigo de este tipo? ¿Qué es lo que me parecía interesante de él? ¿Qué es lo que nos une...?
Pues os unen los sentimientos. Algo tan inmaterial, tan incuantificable y tan voluble, que cambia con el paso del tiempo, y tiende a apagarse si no se le añade combustible. Patinabas, jugabas a cartas, leías libros y charlabas con aquel porque te gustaba... y puede dejar de gustarte. Sobre todo si dejas de practicarlo. Se pierde el vínculo emocional.
Los sentimientos... ¡Si hasta Mr. Spock ha perdido los nervios en la última peli!
¡Ah!, por cierto ¡Un espectáculo fabuloso! Hombre, a mí lo de los viajes en el tiempo... como que nunca me acaba de dejar tranquilo en una peli; eso de que uno hable consigo mismo de mayor... pero tiene un ritmo y unas imágenes impecables. Es menos Star Trek y más Star Wars, no vamos a negarlo, pero entretiene. Y lo digo sin ningún vínculo emocional con la serie, que yo, si he sido algo, he sido warie...
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domingo, 14 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Tras aliviarme, reflexión y obituario.
Lo que de verdad diferencia a una buena marca de papel higiénico de otra de inferior calidad, es la facilidad para empezar el rollo.
Seamos honestos, nadie es tan gilipollas como para no doblar el papel y hacerlo más grueso y, si te quieres limpiar bien, después has de usar el bided, así que el papel no es tan importante pero... ¡hay que ver lo que jode en esos delicados momentos no encontrar la manera de desenrollarlo!
En otro orden de cosas, aunque también bizarras y enrolladas, ¡Aupa David Carradine!
Todos vamos a palmar, sí, pero hacerlo en el armario de un hotel de Bangkok, con una cuerda atada entre los genitales y el cuello... ¡Eso está al alcance de muy pocos!
¡Un grande sin duda, un grande!
Se nos ha ido mientras se iba... ¡Solo espero que hubiese terminado!
-Cuando domines la técnica del orgasmo con asfixia podrás salir del templo, pequeño saltamontes-
Lástima que no le enseñasen a salir del armario... ¡Me refiero al lugar donde lo encontraron, no a sus preferencias sexuales... de lo más variopintas, como hemos podido ver... en fin... mejor no mencionar la cuerda en casa de los Carradine... ¡Otros cinco puntos para Bill! Este chiste es fricazo y rebuscado...voy a dejarlo
En fin, nos queda su cine...
¡Ah! Una advertencia sobre los vicios solitarios... ¡Pagad a una buena prostituta e instruirla sobre cómo soltar los nudos! Las baratas a menudo se largan, te dejan con un lío de cojones, y si te he visto no me acuerdo...
¡La cosa se pone aún más interesante!
Seamos honestos, nadie es tan gilipollas como para no doblar el papel y hacerlo más grueso y, si te quieres limpiar bien, después has de usar el bided, así que el papel no es tan importante pero... ¡hay que ver lo que jode en esos delicados momentos no encontrar la manera de desenrollarlo!
En otro orden de cosas, aunque también bizarras y enrolladas, ¡Aupa David Carradine!
Todos vamos a palmar, sí, pero hacerlo en el armario de un hotel de Bangkok, con una cuerda atada entre los genitales y el cuello... ¡Eso está al alcance de muy pocos!
¡Un grande sin duda, un grande!
Se nos ha ido mientras se iba... ¡Solo espero que hubiese terminado!
-Cuando domines la técnica del orgasmo con asfixia podrás salir del templo, pequeño saltamontes-
Lástima que no le enseñasen a salir del armario... ¡Me refiero al lugar donde lo encontraron, no a sus preferencias sexuales... de lo más variopintas, como hemos podido ver... en fin... mejor no mencionar la cuerda en casa de los Carradine... ¡Otros cinco puntos para Bill! Este chiste es fricazo y rebuscado...voy a dejarlo
En fin, nos queda su cine...
¡Ah! Una advertencia sobre los vicios solitarios... ¡Pagad a una buena prostituta e instruirla sobre cómo soltar los nudos! Las baratas a menudo se largan, te dejan con un lío de cojones, y si te he visto no me acuerdo...
¡La cosa se pone aún más interesante!
jueves, 19 de junio de 2008
lunes, 9 de junio de 2008
Carlos Pumares...
... no se ha tomado las pastillas... de freno.
Indiana Jones, Tierra de Faraones, Raices Profundas, Breve encuentro... y yo creía que esta era la única Legión del Espacio. En fin: nunca te acostarás sin saber una chorrada más.
Indiana Jones, Tierra de Faraones, Raices Profundas, Breve encuentro... y yo creía que esta era la única Legión del Espacio. En fin: nunca te acostarás sin saber una chorrada más.
martes, 20 de mayo de 2008
Ente onvre!!!!
Puede que Uds. lo hayan visto... ¡pero no lo suficiente!
(Y me suda la p*** la publicidad de trina)
(Y me suda la p*** la publicidad de trina)
jueves, 17 de enero de 2008
¿Por qué hay que sonreír?
Mi divagante cabeza ha viajado desde un comentario de Hutopo pasando por La realidad estupefaciente donde un referencia indirecta a Malcolm MacDowel ha disparado un recuerdo que me ha hecho lanzarme a San Google para buscar información sobre una obra que me impresionó y de la que desconocía casi todo. ¡Uuufff!
Hay varias películas que han marcado mi vida, no tanto por su contenido como por las extrañas circunstancias de su visionado.
Nunca olvidaré cómo vi "La cabina" de Antonio Mercero: Siendo bastante jovencito, llegué de noche avanzada a casa, sin ganas de acostarme, encendí la tele y la pillé empezando, justo después de los créditos. La sensación de estupor, desamparo y horror que me produjo fue sublime. O el deslumbramiento que sentí al ver, en la soledad nocturna de la sala de estar de un hospital, la maravillosa "Blade Runner"...
Algo parecido me pasó con "O lucky man". Me levanté un sábado con la cabeza bastante vacía, encendí la tele, y me encontré de sopetón con esta maravillosa ópera surrealista. Su efecto me dejó aturdido para el resto del día.

Me entero ahora que es una película dirigida en 1973 por Lindsay Anderson. Yo tan sólo conocía a su protagonista, Malcolm MacDowel. Aparece una jovencísima Hellen Mirren entre otros. También es un musical con espléndidas y ácidas canciones de Alan Price.
No voy a destripar el argumento con la esperanza de que, si alguno de mis cultos acérrimos no la hubiese visto, produzca en él parecido efecto al que produjo en mí.
Hay varias películas que han marcado mi vida, no tanto por su contenido como por las extrañas circunstancias de su visionado.
Nunca olvidaré cómo vi "La cabina" de Antonio Mercero: Siendo bastante jovencito, llegué de noche avanzada a casa, sin ganas de acostarme, encendí la tele y la pillé empezando, justo después de los créditos. La sensación de estupor, desamparo y horror que me produjo fue sublime. O el deslumbramiento que sentí al ver, en la soledad nocturna de la sala de estar de un hospital, la maravillosa "Blade Runner"...
Algo parecido me pasó con "O lucky man". Me levanté un sábado con la cabeza bastante vacía, encendí la tele, y me encontré de sopetón con esta maravillosa ópera surrealista. Su efecto me dejó aturdido para el resto del día.
Me entero ahora que es una película dirigida en 1973 por Lindsay Anderson. Yo tan sólo conocía a su protagonista, Malcolm MacDowel. Aparece una jovencísima Hellen Mirren entre otros. También es un musical con espléndidas y ácidas canciones de Alan Price.
Podéis verlo aquí en los créditos.
Y también habéis podido observar al propio director que asiste a la actuación y se levanta en un momento para ayudarle con una partitura que deja sobre el piano.
He leído que se trata de una libre adaptación del "Cándido" de Moliere. Parece ser la segunda parte de "If..." (peli que también tendré que ver) como he descubierto en este interesante blog.Y también habéis podido observar al propio director que asiste a la actuación y se levanta en un momento para ayudarle con una partitura que deja sobre el piano.
No voy a destripar el argumento con la esperanza de que, si alguno de mis cultos acérrimos no la hubiese visto, produzca en él parecido efecto al que produjo en mí.
En el tubo podéis encontrar escenas troncales como esta:
Hay que confiar bastante en un director para permitirle que te suelte este papirotazo a lo vivo. Espero que no repitieran muchas veces la escena.
Ya veis cómo una cosa me lleva la otra. He pasado buena parte de la mañana zascandileando en la red (hoy no he salido a las compras ni he fregado) y aún tengo que ver "If... ", hojear el "Cándido", las canciones de Alan Price y las webs relacionas a las que todo esto me ha derivado. Así es como funciona mi cabeza y así es también como Internet conseguirá aumentar mi cultura y expandir mi mente... o sumergirme en el torbellino de la demencia...La web está llena de referencias a esta peli. Resulta que hay hasta una página oficial en la que podéis encontrar información exhaustiva y detalladísima.
Espero no olvidarme de sonreír.
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