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viernes, 22 de agosto de 2008

Almudena Cid: Humana y maravillosa.

Cuando Almudena camina decidida hacia el tapiz, con la cabeza erguida y una amplia sonrisa bajo sus enormes ojos de gacela, podrías creer que no está nerviosa.
Cuando empieza a sonar la música y se desliza, ahora en puntas, ahora saltando o girando en perfectas verticales, puedes imaginar que no le duelen los tobillos y le matan los pies tras años de fracturas.
Cuando vuela sobre el escenario fundida con el aro en un torbellino elástico, o lo lanza y este le obedece dócil, cuando su cuerpo añade eso que le faltaba a la música... podrías imaginar que ese don le ha sido otorgado; que no ha entrenado todos los días durante más de 20 años.

Cuando se expresa sobre el escenario podrías creer que es una diosa... pero cuando habla de su retirada y no puede reprimir las lágrimas; cuando cuenta que besará el tapiz con devoción y dirá adiós a la que hasta ahora ha sido su única vida... sabes que es humana. Humana y maravillosa. Un ser humano con determinación, sensibilidad, constancia y coraje. Esas virtudes que nunca tendrán los dioses.

lunes, 2 de junio de 2008

Ante la moderación salarial, hay que decirlo más.

Nuevamente, ante la crisis que tenemos encima, (desaceleración) nos recomiendan viejas recetas:
Moderación salarial. Para los empleados de base, claro; de otro modo los directivos no podrán seguir cobrando 17 veces más que ellos! ó 37, ó incluso hasta 63 veces más!!!!!!
¡Santander y Telefónica! ¡Adorables empresas! Sólo escuchar esos nombres he recuperado el ánimo y las fuerzas para escribir.

Quiero mostrar mi agradeciento dedicándoles esta canción.



Y no lo olvidéis nunca: ¡Hay que decirlo más!

miércoles, 28 de mayo de 2008

Crónica de un crónico.

He estado resistiéndome a publicar esta entrada, a pesar de tener el borrador escrito desde hace meses, porque me parece un asunto muy personal y tampoco es mi intención el ir dando lástima por ahí, pero como no puedo quitarme la idea de la cabeza y mi cuerpo se empeña en recordármelo cada día, como comprobaréis leyendo lo que sigue, voy a soltarlo de una vez, a ver si encuentro alivio o por lo menos conjuro a mis particulares demonios.

Yo nací para crónico. Me hubiera bastado con cronopio, pero el destino ha querido que también sea crónico. Concreta y oficialmente enfermo crónico, como reza un archivo de la seguridad social. Mis dolencias no son graves, claro, sólo alguna es bastante molesta, pero son muchas y crónicas; están ahí, acechando en la sombra, alternando entre el vago recuerdo y la fase aguda.
Ahora las referiré por orden de aparición, y así podréis obtener una perspectiva clara de mi avance hacia la decrepitud.

  • Tuve una rotura en el tobillo izquierdo que deformó ligeramente esa articulación, reduciendo su movilidad, y con los años me ha producido una tendinitis crónica, que torna a dolor agudo si la fuerzo.
  • Tengo la rodilla izquierda intervenida, fruto de una rotura de ligamentos y menisco, que me produce inflamación crónica, una leve cojera, y me impide correr con comodidad. También el dudoso honor de ser biónico, pues llevo un ligamento artificial y un par de grapas.
  • Una lumbalgia crónica recurrente, fruto de mi entrenamiento con pesas, que me provoca rigidez al levantarme, y combato con ejercicios y estiramientos.
  • Y una tendinitis crónica en el hombro izquierdo, también adquirida en el gimnasio, que es la que menos me da la lata, pues ya casi no entreno.
Pasemos ahora a la medicina interna. De arriba a abajo puedo referir:
  • Anillo de Schasqzky. Estrechamiento del esófago que me impide tragar con facilidad. Ya echamos risas con esto en el pasado.
  • Una inflamación inespecífica en el duodeno, que dicen se debe vigilar, por si derivase en algo peor.
  • Trastornos digestivos en general, sin tratamiento específico, que me obligan a ser cuidadoso con la dieta, sobre todo antes de acostarme.
  • Un granuloma fruto de una operación de vasectomía pues, como dijo con sorna mi urólogo que es un cachondo, uno de los vasos deferentes "cascó", y se inflama el muy... provocándome dolor ahí.
Y mi nueva adquisición; la joya de la corona:
  • Una prostatitis crónica, en mi insultante juventud, que varios urólogos consultados niegan pueda tener relación con el granuloma, a pesar de que todas las molestias comenzaron desde entonces e irradian desde esa zona, que a menudo me impide estar cómodamente sentado y orinar con normalidad. Esta afección me obliga a la ingesta de una pastilla diaria y a provocado mi inclusión en la lista de crónicos de Osakidetza.
Contra esta última sigo peleando y recavando nuevas opiniones, pues no me creo completamente el diagnóstico y su nula relación con el granuloma, y además me revelo ante la idea de no poder estar más de dos horas sentado. Hace un año que algunas de estas entradas las escribo de pie. Y del sofá ya casi me he olvidado...

Ya veis: algunos acumulan objetos, otros dinero, y yo acumulo dolencias. Lo que más me jode es que no lo hago voluntariamente... y el dolor, claro. No he cumplido cuarenta años y no hay día que no me acueste o me levante con algún dolor.

Por eso, el día que no he pegado ojo porque el estómago no me ha dejado, me tuerzo la rodilla al bajar por la escalera, me duele el tobillo o la próstata y me he atragantado al desayunar, no estoy para nadie y escribo chorradas como esta.

domingo, 30 de septiembre de 2007

El Kilimanjaro a la pata coja.

Hay cierta peña que se va a al quinto pino a subir una montaña, lanzarse a una sima o cruzar un desierto, porque le sale de los mismísimos. Hasta ahí perfecto; cada uno es libre de hacer de su capa un sayo.
Pero, a veces, se quedan tirados y hay que remover Roma con Santiago para rescatarles. Esto ya me fastidia un poco porque, aunque por sentido humanitario debamos hacerlo, son ellos los que han elegido ponerse en riesgo y obligan a los demás a asumirlo.
Luego, me cargan bastante cuando salen "victoriosos" de su empresa y, entre ellos y los medios, se encargan de restregarnos por la cara que aquello supone un gran avance para la superación de los límites humanos y demás monsergas.
Pero, ya me revientan, cuando afirman en alguna de esas entrevistas, que lo han hecho por nosotros, en nuestro nombre, por nuestra nación, pueblo, barrio, representándonos a todos.
No lo acepto de ninguna manera; a mí nadie me representa colgando como un chorizo por una sima, subiendo a la pata coja al Kilimanjaro o cruzando en bici el Gobi. Estas gentes se representan a sí mismas.

Y además no me engañan. Esos actos son profundamente egoístas. Me puedo creer que alguien investigue la vacuna contra la malaria o abra un hospital en África en un afán altruista... pero nadie sube al Everest o se recorre Mongolia para los demás.