Mostrando entradas con la etiqueta My private Donosti. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta My private Donosti. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de mayo de 2009

Para Elisa

El otro día me presentaron a una mina que se llamaba Elisa, y que tenía el cabello rubio y ensortijado como lana de acero brillando al sol en nido de caranchos. Cuando bailaba agitaba aquella mata y, sin suerte, podía seccionarte una córnea. Su novio se llamaba Oscar y era surfero. Luego me presentaron a otro amigo que era italiano y que se llamaba Ívan, desconozco la razón del acento.
Fue mi colega Xabier el culpable. Les pedí un café antes de salir de su casa a la 1:30 de la madrugada pues me estaba durmiendo, y Elisa comentó que yo era raro, a pesar de tener cafetera, grano molido, leche, taza y azúcar, y hacérmelo al momento. Luego salimos a la calle y fuimos de bares.
A la hora se retiraron mi colega, Íban, Oscar y Elisa, que definitivamente concluyó que yo era raro, y me quedé solo entre la multitud y la llovizna. Solo y raro.
Llovizna... me fui al Bebop. Petao. Gente de farra de boda, gente de segundo tiempo de congresos, gente sin casa... me pongo a hablar con un grupo, bueno, con la chica de un grupo, y me dice que es traductora. Yo le digo que soy autor, y lo de traduttore traditore, por romper el hielo, o las pelotas, no sé. Me da bola e incluso me toma un papelito con la url del blog, que mete en su sostén, teta izquierda. Me dice que se pasará, pero como no es editora, pues como que inútil. Luego un tipo que parece su marido la requiere, y le rezonga que los están llamando por el móvil, y que si el niño llora, y que le toca esta vez a ella y nosequé. Luego la chica saluda a unas reales minas, por belleza y procedencia argentina, y me dice que se queda y tal, las saludo, pero no me dan bola y ni sus nombres, porque se deben creer san dios. Se van a un rincón del kilombo y se hacen las muevepelos, que es lo que hacen las tías que se creen interesantes.
Me pongo a hablar con una periodista navarra majísima, cuyo nombre no diré aquí por respeto, y que me trata como a un ser humano. También le paso la dirección de todos mis blogs. Me dice que se pasará para comentar...

Me estoy preguntando ahora: ¿Esa gente que toma la dirección de mi blog... se pasan realmente y no comentan? ¿O es muy mala táctica darle a la peña esa información un sábado a la noche en un garito? ¡Si no lo hago por publicidad ni por nada, coño! Si es mi verborrea habitual...
No sé, no sé...

domingo, 24 de mayo de 2009

Sensación Tondori

Alguna de las muchas substancias que, desde el pasado jueves, vengo incorporando a mi organismo, han alterado mi conciencia de manera que ahora mis rangos de visión y audición se han ampliado, y puedo percibir mi entorno con más claridad y precisión.
Sería difícil aislar ahora el agente que ha causado estas alteraciones, pero me decanto por alguno de los componentes de los platos de la cena del restaurante indio, porque a partir de aquella coordenada temporal se produjeron los cambios, aunque sería injusto acusar al chef por su menú, con demasiado Tondori, la verdad sea dicha, cuando fuimos nosotros los que elegimos esa sección de la carta, y la sangría no estaba entre sus propuestas. No descarto que las alteraciones sean fruto de la mezcla indiscriminada de elementos
Vivo en una suerte de tiempo dilatado, en el que no me llega para realizar todas la tareas que asaltan mi cabeza, pero tampoco me preocupa, pues tengo de la seguridad de que carecen de importancia. Percibo lo que va a ocurrir segundos antes de que acontezca y las frases de los demás me suenan huecas y repetidas.
Tampoco descarto que sea una respuesta de mi propia bioquímica corporal ante el estrés de la mudanza o la duplicidad de residencias, horarios y quehaceres, o que sólo sea una mera sensación psicológica sin base biológica.
Por la noche se mitiga y casi no me siento raro...

viernes, 15 de mayo de 2009

Lo que he estado haciendo...

...estos últimos días.






Estudio a lápiz sobre papel.


Estudio a color. Acrílico sobre papel.


Trazado sobre el lienzo. Carboncillo.


Primeros tonos. Óleo magro.


Entonación general. Óleo magro.


Avanzando... Óleo más graso.


Conclusión. Últimas luces, últimos detalles, apreciación crítica...

Me quedo medianamente satisfecho.
¡Ah!, es un óleo sobre lienzo de 100 cm por 50 . Un encargo.

¡Qué despistado soy...! ¡Son los cubos de Kursaal y la Zurriola, vistos desde el Paseo Nuevo, en Donostia!

sábado, 2 de mayo de 2009

El gay con un pedo del 15 y su amiga la lesbiana abulense.

Lo que se ve desde el Be Bop al entrar.

Ahora mismo mi entendimiento se halla dividido entre la sensación de que quizás yo provoque sucesos extraños a mi alrededor, o que tal vez esos sucesos no tengan nada de extraordinario y a mí me lo parezca.
Esta noche he ido con un amigo al cine para ver la del Lobezno, a pesar de estar advertido por varios blogs de que era una mierda y, evidentemente, era una mierda; pero no una mierda común ¡Una pedazo de mierda que ofende a la inteligencia!
Charlamos, el colega se va a casa y, como para desquitarme, me voy al Be Bop a eso de las 2 de la madrugada. Estoy tan quemado con la puta peli que, cuando me saluda Jordi, uno de los camareros, le cuento que la he visto, me dice que a él le ha gustado y, aún a riesgo de ofenderle, le digo que me ha parecido una cagada integral. Luego hablamos de Watchmen y ya equilibramos...
Zascandileo por el local conforme se va llenando, hablo con El ingeniero, saludo a Eddy, me tomo mi agua, escucho el soul, calibro a las pavas, veo la insólita proyección de un bucle de actuaciones de Frank Sinatra en la pared... pero no entro en ambiente, y al cabo de un rato me pido un cubata. Sorprendentemente Jordi me invita. Y con Habana 7 ¡Te cagas! Me animo un poco más.
Estrategia diferida, me pongo a hablar con un par de tipos que parecen afables; el rollo de qué tal ven en ambiente, estrategia de abordaje conjunta, y luego palabras de ańimo mutuas en plan coaching.
A partir de ahí los acontecimientos se entremezclan y precipitan, y me resultaría imposible recordar la cantidad de gente con la que he charlado y el sinnúmero de chicas ante las que he realizado mi parodia de baile...
Otro cubata y ¡no me quieren cobrar! Saco una foto a los camareros. ¡Son un amor!

El flashazo rompe completamente la cálida oscuridad del local... pero es lo que hay.
Alguno, no acérrimo, seguro, podría interpretar sin leer el texto, que estos son el gay y la lesbiana, así que, para que queden bien claro ¡Son los camareros del bar y son un amor!

Se llega la hora del cierre, música fuera, luces arriba, justo cuando charlaba con una Tolosarra con nariz de diosa. Salimos juntos y en la calle sigo contándole mi rollito sobre fisiognómica. Se muestra muy interesada. Hasta el punto de decirme que ha sido su conversación más interesante esta noche, lo que halaga mi petarda vanidad. Su amiga termina la charla con otro tipo, la reclama y su sonrisa y su nariz desaparecen calle abajo.
A mi alrededor revolotean los borrachos sin casa, un par de pavitas descarriadas y una rubia, y aquí permitidme una pausa enfática... ¡Una rubia que quitaba el hipo!
Le doy bolilla, toreo como puedo a los borrachos... ¡y le doy bolilla! Sonríe, bromea, finge acentos, me da cinco nombres y cinco procedencias geográficas distintas... y lo más extraño es que de vez en cuando se acercaba un tipo gordito con un pedo del 15 y me la arrebataba unos segundos. Al tipo no le entiendo una verga. La chicha es una cachonda de aúpa. Como no me separo, me confiesan que quieren ir al Bata y yo me ofrezco para acompañarles. El gordido borracho me masculla cosas y la rubia me vacila sin tregua, nueva procedencia que centramos en Ávila, acentos y ocupaciones diversas, y yo voy haciendo cábalas de cual puede ser su relación. Colijo que marido y mujer casquivanos, por la familiaridad de su trato. Lo cuento y el gordito se descojona y me dirige al oído balbuceos que no alcanzo a comprender. La rubia, como que sí pero como que no, pero como que ya no sé qué pensar. Procedo a cantarle un tango. En esto el gordito se esmorra al bajar de una acera, me jode el final del tango, la rubia se descojona y hemos de levantarlo entre los dos.
El tipo se duele de verdad de la espalda y me ofrezco a servirle de apoyo. Paso su brazo sobre mis hombros y doy la mano a la rubia. Lo de la mano es gratuito. Parecemos el trío de la bencina.
Al gordito se le ha pasado medio pedo con la hostia y ya se le empieza a entender algo. Me dice como que está alucinando porque la rubia se ha dejado dar la mano por un tío y luego que me agradece mogollón que le ayude. Yo que para eso estamos, que me encanta conocer gente, chicas guapas en particular, que me estoy divirtiendo, que son más majos que la leche... mi verborrea habitual... más bromas pero... hay algo que aún no pillo.
El Bata está cerrado y el gordito no puede con su alma. Quieren volver a la pensión. Mi moto está aparcada justo en aquella dirección. Me ofrezco a acompañarles y no se niegan.
Sigo haciendo de apoyo, la rubia sigue con el vacile, y me confiesa entre risas que el gordito es su amigo gay. El gordito me confiesa a su vez que la rubia es su amiga lesbiana.

Al principio no doy crédito. El gordito me lo asegura y la rubia tiende hacia mí sus ojazos azules y asiente. Me cuenta que es el amigo que le espanta a los tíos mientras trata de ligar con chicas... A partir de aquí sólo hacen bromas de maricones y bolleras. Ella añade algunos detalles, el tipo, ya mucho menos borracho, completa con otros, sabe perfectamente que soy hetero, le entra la risa floja ante lo insólito de la situación, y se disipan mis dudas.
Buenísimo buen rollo desde aquel momento. El gordo me adora y ella me tolera. Él me asegura que es casi un milagro que no me suelte la mano...
Nos llegamos a la pensión, besos y abrazos, amor fraterno, despedida y cierre.

Siete de la mañana. Regreso a casa. Me siento bien... ¡Muy bien!
¡¡¡¡¿¿¿¿Cómo no iba a contar esto????!!!!!!
Lo que se ve desde el Be Bop al salir.

sábado, 25 de abril de 2009

El gafapasta canónico y el tímido de los cojones.

Deambulaba por aquel garito a esa hora en la que ya no se puede retrasar más la búsqueda de pareja. Alrededor de la columna central con posavasos, un gafapasta, su amigo con pinta de neandertal lánguido, y dos bellezas fingiendo charlar pero, evidentemente, a la caza.
Planeo una maniobra indirecta.
Me acerco con mi trago, lo dejo en el posavasos, y empiezo por comentarle al tipo que me parece un gafapasta canónico. Se lo toma con humor y replica que él es un pagafantas. Su colega ni mu. Charlamos y voy jugando con los tópicos de gafapasta, desde la FNAC, Bladerunner, hasta los discos y los libros, e incluso adivino que le regalaron "El niño con el pijama de rayas" pero que no le acabó de convencer. El tipo a estas alturas ya me cree un exégeta de la causa. Observo cómo las chicas escuchan nuestras conversaciones interesadas y sonrientes.
Estamos construyendo algo...
Le pregunto a ver si no pilla, me repite que es pagafantas, como tiene un poco de pluma intuyo que en realidad pueda ser gay, lo pregunto, pero lo desmiente, con un divertido añadido sobre una experiencia que tuvo y acabó mal, y entonces le sugiero que podrían hablar con las chicas de al lado, que ya muestran algún interés. El gafapasta, como para afirmar su masculinidad, me dice al oído que se las follaba ahora mismo, pero se corta ante la idea de entrarlas y su amigo se azora.
En uno de esos prontos irreflexivos que me dan, me planto ante las chavalas y les presento a mis recientes amigos. Aceptan, se giran, y comentan alegremente que les ha sorprendido que unos tipos hablen de libros en el Be Bop a las 4 de la mañana. Charlamos un poco y, como voy a aguas, enseguida percibo que el grupo está desproporcionado en relación féminas machos. El gafapasta ya ha tomado posiciones y el tímido además de ojos, tiene voz para la otra chavala. Poco a poco me van arrinconando y aquello se convierte en dos dúos y un satélite fuera de órbita.
Es lo que lo llamo el "efecto mamporrero". Preparas el camino pero luego terminas sobrando en el momento más interesante...

Moraleja: Puede que sean gafapasta, puede que sean tímidos pero, por encima de todo, ¡SON HOMBRES!

Yo me separé de la escena, encontré compañía más interesante por mi cuenta y luego acabó volviendo la chica del gafapasa insinuándose, seguramente decepcionada por su elección...
Cómo resolví aquella situación y lo que pasó a partir de entonces forma parte de otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión...