En un instante se pasa la barrera
que separaba lo que no de lo que sí;
La distancia que imaginabas hueco
era línea sin espesor real.
Una moneda cae cara o cae cruz
y si cae canto sólo canta un instante
en un segundo se solidifica
se concentra todo lo soñado
la entropía se ordena en línea recta
el fuego arde y el futuro es hoy.
La realidad que era posible es ya;
la realidad que imaginaste es cosmos
que produces con cada pensamiento.
El trópico soñado es el desorden,
es por eso que no puedes tocarlo.
Existe en el azar de las partículas
en la memoria que guardan los átomos.
Cuando encaje tu esquema de neuronas
con la constelación de órbitas y fuerzas
y el ínfimo equilibrio del instante,
te sostendrás sobre la fina arena
sentirás la sal, el sol en tu cabeza
y el dulzón sabor de la papaya:
Trópico entrópico solidificado.
Sujeto en fuerzas ciertas e invisibles
mecido en la marea universal,
tan cierto e inestable como el mar,
tan eterno como el amor de los muertos.
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lunes, 1 de junio de 2009
sábado, 4 de abril de 2009
Esta realidad de plástico
Aveces lo intento, pero no me sale poesía. Intento desarrollar un tema en verso y me sale una cosa que ni poesía ni prosa. Me dieron el consejo de que lo intentase con la prosa poética, pero me temo que tampoco es eso... así que lo voy a llamar Poesía Proética porque, además, persigue ese efecto: La reflexión ética. (Aunque se quede en un intento pedante ja ja ja ja)
Esta realidad de plástico
tramposa como una foto digital
con colores exagerados
sin brillo, sin profundidad.
Como adolescentes sin granos,
sin rebeldía y con pantalones rotos de doscientos euros.
Estos vagos pagados al triple
y esos curritos pagados con miseria.
Esos financieros jugando al Monopoly
con el pan de tus hijos y la sangre Asia...
Esas limusinas grandes como sus egos, negras como ataúdes,
pesadas como conciencias.
¡Escarba hasta sacar el último diamante
que yo quiero un collar para mi perra en celo!
¡Que arranquen los negritos coltán para mi móvil
y mando un sms a esa felatriz rusa!
Ya no quedan anchoas... ¡Pero aún hay esturiones!
¡Caviar sobre tu vulva!
¡New York es una fiesta
y Obama un negro bueno!
¡Los donuts son comida y el mundo es un pañuelo!
Cuando todo esto acabe, y el cáncer nos devore
envueltos en toxinas, y respirando azufre
te palparán el Rolex y aún reirán a gusto
si no es de oro macizo con esfera de cuarzo.
¡No pierdas ni un segundo!
¡Alguien tiene tu parte!¿Quién se llevó tu queso?
¿Qué haces que no llevas zapatos italianos?
Pareces gilipollas, un pobre desgraciado,
tu habla de moral, que yo de mi Ferrari.
Mañana me comentas, me llamas al despacho
o mandas un e-mail, que sale más barato.
Esta realidad de plástico
tramposa como una foto digital
con colores exagerados
sin brillo, sin profundidad.
Como adolescentes sin granos,
sin rebeldía y con pantalones rotos de doscientos euros.
Estos vagos pagados al triple
y esos curritos pagados con miseria.
Esos financieros jugando al Monopoly
con el pan de tus hijos y la sangre Asia...
Esas limusinas grandes como sus egos, negras como ataúdes,
pesadas como conciencias.
¡Escarba hasta sacar el último diamante
que yo quiero un collar para mi perra en celo!
¡Que arranquen los negritos coltán para mi móvil
y mando un sms a esa felatriz rusa!
Ya no quedan anchoas... ¡Pero aún hay esturiones!
¡Caviar sobre tu vulva!
¡New York es una fiesta
y Obama un negro bueno!
¡Los donuts son comida y el mundo es un pañuelo!
Cuando todo esto acabe, y el cáncer nos devore
envueltos en toxinas, y respirando azufre
te palparán el Rolex y aún reirán a gusto
si no es de oro macizo con esfera de cuarzo.
¡No pierdas ni un segundo!
¡Alguien tiene tu parte!¿Quién se llevó tu queso?
¿Qué haces que no llevas zapatos italianos?
Pareces gilipollas, un pobre desgraciado,
tu habla de moral, que yo de mi Ferrari.
Mañana me comentas, me llamas al despacho
o mandas un e-mail, que sale más barato.
domingo, 22 de febrero de 2009
Quiero
Cuando mi estrella se borre
cuando de las lágrimas sólo queden los surcos secos de sal
cuando la risa no eleve mi boca
cuando mis manos se nieguen
cuando la luz me atraviese como asesina el cristal
Quiero, espero, necesito... verte a mi lado
Besar tu rostro, apretar tu mano.
Cuando termine la farsa
cuando los ramos lloren deshojados en el suelo
cuando ya nada levante el vuelo
cuando la música sea de funeral
Quiero, espero, necesito... y haré lo necesario
para inhalar tu aliento
y morir en tu abrazo.
cuando de las lágrimas sólo queden los surcos secos de sal
cuando la risa no eleve mi boca
cuando mis manos se nieguen
cuando la luz me atraviese como asesina el cristal
Quiero, espero, necesito... verte a mi lado
Besar tu rostro, apretar tu mano.
Cuando termine la farsa
cuando los ramos lloren deshojados en el suelo
cuando ya nada levante el vuelo
cuando la música sea de funeral
Quiero, espero, necesito... y haré lo necesario
para inhalar tu aliento
y morir en tu abrazo.
jueves, 19 de febrero de 2009
Huecos de catarro
Al calor del catarro no se vive mal.
Es una atmósfera nueva;
aunque fuera llueva
te sientes caliente... las manos frías
extrañamente.
Los temblores y mocos te descolocan,
los colirios te llenan de diamantes los ojos;
es un tiempo extendido el tempo de la fiebre,
lánguido y fluido.
La infancia retorna entre escalofríos,
el zumo es estopa y tu nariz un grifo.
La manta te sobra, te faltan amigos
la calle te llama, niegan tus oídos.
Al calor del virus se aprende a esperar
se vive hacia adentro, se duerme fatal,
se mascan dolores, se sudan certezas
la espalda te habla...
y al final se aprende.
Se va como vino, se marcha el microbio
y te reincorporas.
La acera no es nueva, tus pies saben rumbos
pero, sin embargo,
te sientes esponja;
te ha dejado huecos la hiel del catarro.
Café por llenarlos, charla por llenarlos
vida a ver si llena...
En los surtidores de las cosas viejas
está la receta.
Es una atmósfera nueva;
aunque fuera llueva
te sientes caliente... las manos frías
extrañamente.
Los temblores y mocos te descolocan,
los colirios te llenan de diamantes los ojos;
es un tiempo extendido el tempo de la fiebre,
lánguido y fluido.
La infancia retorna entre escalofríos,
el zumo es estopa y tu nariz un grifo.
La manta te sobra, te faltan amigos
la calle te llama, niegan tus oídos.
Al calor del virus se aprende a esperar
se vive hacia adentro, se duerme fatal,
se mascan dolores, se sudan certezas
la espalda te habla...
y al final se aprende.
Se va como vino, se marcha el microbio
y te reincorporas.
La acera no es nueva, tus pies saben rumbos
pero, sin embargo,
te sientes esponja;
te ha dejado huecos la hiel del catarro.
Café por llenarlos, charla por llenarlos
vida a ver si llena...
En los surtidores de las cosas viejas
está la receta.
lunes, 22 de septiembre de 2008
sábado, 28 de junio de 2008
Gaviota.
Esa gaviota blanca como un destello
no sabe siquiera que está viva.
Esa gaviota asciende, gira, planea...
se deja mecer por el viento.
Ríe estridente cuando otra la ofende;
mata sin pudor cuando siente hambre
y se posa en el mar al son de las corrientes.
Esa gaviota podrías ser tú;
o yo.
Pero tú eres persona
y estás condenado a saber que existes,
que estás vivo
y que morirás tarde o temprano.
No envidies a la gaviota porque vuela;
envídiala porque no sabe que es gaviota.
Lo que hace tomarse dos vinos y pasar por el puente del Kurssal. (Desembocadura del Urumea en el mar Cantábrico; Donostia)
no sabe siquiera que está viva.
Esa gaviota asciende, gira, planea...
se deja mecer por el viento.
Ríe estridente cuando otra la ofende;
mata sin pudor cuando siente hambre
y se posa en el mar al son de las corrientes.
Esa gaviota podrías ser tú;
o yo.
Pero tú eres persona
y estás condenado a saber que existes,
que estás vivo
y que morirás tarde o temprano.
No envidies a la gaviota porque vuela;
envídiala porque no sabe que es gaviota.
Lo que hace tomarse dos vinos y pasar por el puente del Kurssal. (Desembocadura del Urumea en el mar Cantábrico; Donostia)
jueves, 1 de mayo de 2008
Lisboa
Lisboa insólita
Lisboa bella
Lisboa verde
azulejada.
Lisboa grande
Lisboa estrecha
Lisboa cuesta
adoquinada,
Lisboa luz
coloreada.
Lisboa vinho
Lisboa ginja
Lisboa porto
fado y tranvía.
Lisboa Rossio
Lisboa Alfama
Rua do Carmo
A Brasileira
Lisboa Chiado
café pingado.
Lisboa Baixa
Lisboa frango
Lisboa peixe
Casa dos Bicos.
Lisboa beco
Lisboa travessa
Largo Chafariz
a calçadinha.
Lisboa roja
Lisboa honesta
Camoes, Pessoa
Lisboa verso
cosmopolita.
Lisboa acento
Lisboa mulata
gente en la calle
gente na Praça
Lisboa mestiza
Lisboa viva
luz de la tarde.
Lisboa bonita.

Lisboa bella
Lisboa verde
azulejada.
Lisboa grande
Lisboa estrecha
Lisboa cuesta
adoquinada,
Lisboa luz
coloreada.
Lisboa vinho
Lisboa ginja
Lisboa porto
fado y tranvía.
Lisboa Rossio
Lisboa Alfama
Rua do Carmo
A Brasileira
Lisboa Chiado
café pingado.
Lisboa Baixa
Lisboa frango
Lisboa peixe
Casa dos Bicos.
Lisboa beco
Lisboa travessa
Largo Chafariz
a calçadinha.
Lisboa roja
Lisboa honesta
Camoes, Pessoa
Lisboa verso
cosmopolita.
Lisboa acento
Lisboa mulata
gente en la calle
gente na Praça
Lisboa mestiza
Lisboa viva
luz de la tarde.
Lisboa bonita.
miércoles, 9 de abril de 2008
Capitán Cola
Capitán Cola recoge monedas con la misma bolsa con la que esnifa su pegamento. Literalmente se esnifa la pasta. Lo que le das entra por su nariz y acaba en su cerebro.
Se sienta como un santón indio, sobre dos huesos cruzados cubiertos por los restos de un pantalón, y mendiga su ración narcótica.
Luego coloca la bolsa sobre su cara y así se libra por un rato de oler la mugre que le rodea.
Capitán Cola es la prueba palpable, pateable, de la resistencia del cuerpo humano.
Su cabeza surcada de cicatrices, que una vez vi sangrar, ha aguantado tralla por dentro y por fuera. Su boca es una ranura; una herida abierta a cuchillo.
Capitán Cola no tiene color. Es blanco traslúcido como su bolsa de plástico, como su cola reseca. Es cóncavo, hueco. Su cara se ha hundido en profundos recovecos y sus ojos miran hacia dentro. Su torso es una sudadera deshilachada que cuelga de una percha rota.
Su voz también es cóncava. A veces levanta una mano, abre la boca y sus palabras rebotan en su caja hueca hasta que salen atravesadas.
Capitán Cola es un místico. Es un asceta del pegamento. Capitán Cola balbucea mantras más viejos que el mundo. Capitán Cola es eterno. Es una nariz que esnifa el cosmos. Un agujero negro que absorbe sin tregua; que se devora a si mismo.
Se sienta como un santón indio, sobre dos huesos cruzados cubiertos por los restos de un pantalón, y mendiga su ración narcótica.
Luego coloca la bolsa sobre su cara y así se libra por un rato de oler la mugre que le rodea.
Capitán Cola es la prueba palpable, pateable, de la resistencia del cuerpo humano.
Su cabeza surcada de cicatrices, que una vez vi sangrar, ha aguantado tralla por dentro y por fuera. Su boca es una ranura; una herida abierta a cuchillo.
Capitán Cola no tiene color. Es blanco traslúcido como su bolsa de plástico, como su cola reseca. Es cóncavo, hueco. Su cara se ha hundido en profundos recovecos y sus ojos miran hacia dentro. Su torso es una sudadera deshilachada que cuelga de una percha rota.
Su voz también es cóncava. A veces levanta una mano, abre la boca y sus palabras rebotan en su caja hueca hasta que salen atravesadas.
Capitán Cola es un místico. Es un asceta del pegamento. Capitán Cola balbucea mantras más viejos que el mundo. Capitán Cola es eterno. Es una nariz que esnifa el cosmos. Un agujero negro que absorbe sin tregua; que se devora a si mismo.
sábado, 5 de enero de 2008
Más de mí mismo.
Un comentario recibido en la entrada anterior me ha hecho reflexionar sobre el propósito de este blog y he resuelto que la razón principal de su publicación es la misma que ha animado siempre todos mis escritos: hablar de mí mismo.
Y haciendo revisión y balance del centenar de entradas pasadas he constatado que, entre las inevitables pruebas del novato, diversos ejercicios de estilo y la fascinación por la actualidad, me he alejado de ese propósito. Pero no os preocupéis; pienso compensaros este año. Y además con retroactividad.
Ya colgué anteriormente relatos de ficción y otros apuntes en los que se podían entrever fácilmente retazos de mi personalidad; sin embargo considero que, donde más fielmente se refleja esta, es en la poesía. Sí, queridos acérrimos: yo también padecí de esos dolores. Ya podéis echar a correr los más prosaicos porque lo voy a hacer; voy a colgar un par de mis viejas poesías. Pretendo que sirvan de introducción a otras nuevas que estoy garrapateando y que colgaré si redondeo con éxito.
Las que veréis forman parte de un poemario que escribí en el 2000 y presenté a un concurso local obteniendo un segundo premio, lo cual me hace suponer que andaban muy escasos de poetas por aquellas fechas. De un total de 23, yo ahora sólo salvo estas dos.
Y haciendo revisión y balance del centenar de entradas pasadas he constatado que, entre las inevitables pruebas del novato, diversos ejercicios de estilo y la fascinación por la actualidad, me he alejado de ese propósito. Pero no os preocupéis; pienso compensaros este año. Y además con retroactividad.
Ya colgué anteriormente relatos de ficción y otros apuntes en los que se podían entrever fácilmente retazos de mi personalidad; sin embargo considero que, donde más fielmente se refleja esta, es en la poesía. Sí, queridos acérrimos: yo también padecí de esos dolores. Ya podéis echar a correr los más prosaicos porque lo voy a hacer; voy a colgar un par de mis viejas poesías. Pretendo que sirvan de introducción a otras nuevas que estoy garrapateando y que colgaré si redondeo con éxito.
Las que veréis forman parte de un poemario que escribí en el 2000 y presenté a un concurso local obteniendo un segundo premio, lo cual me hace suponer que andaban muy escasos de poetas por aquellas fechas. De un total de 23, yo ahora sólo salvo estas dos.
Ahí van.
NO HABÍA UN GIGANTE BAJO LA COLINA,
ni gente menuda habitante del bosque.
Las niñas de piel fina y pelo rubio
de trenzas, del cole,
hoy son camareras,
y los niños pálidos de ojeras,
oficinistas y abogados.
Esos de tez morena, vivaces,
con los dedos nudosos y el gesto rápido
cumplen condena,
y algún otro vive
y no sabemos de él.
Van a venir a buscarme
para salir un rato,
que mañana es lunes y madrugo.
ESE MULATO ESTOQUEANDO A FONDO
el culo de aquella amazona blanquísima,
con su cipote de negro zumbón
y su sonrisa de piano.
Con esas nalgas redondas
de fruta madura
con esa felicidad de animal sano.
Esa yunta inusual
de carne sol y mango
de sombra de floresta,
toda belleza enhiesta con la vida en las manos.
Los jugos que destilan
abonarán las selvas.
Van a crecer racimos de gentes,
van a surgir colores bajo esa costra,
para arrancarla, limpiar la pus
y restañar la herida.
ni gente menuda habitante del bosque.
Las niñas de piel fina y pelo rubio
de trenzas, del cole,
hoy son camareras,
y los niños pálidos de ojeras,
oficinistas y abogados.
Esos de tez morena, vivaces,
con los dedos nudosos y el gesto rápido
cumplen condena,
y algún otro vive
y no sabemos de él.
Van a venir a buscarme
para salir un rato,
que mañana es lunes y madrugo.
ESE MULATO ESTOQUEANDO A FONDO
el culo de aquella amazona blanquísima,
con su cipote de negro zumbón
y su sonrisa de piano.
Con esas nalgas redondas
de fruta madura
con esa felicidad de animal sano.
Esa yunta inusual
de carne sol y mango
de sombra de floresta,
toda belleza enhiesta con la vida en las manos.
Los jugos que destilan
abonarán las selvas.
Van a crecer racimos de gentes,
van a surgir colores bajo esa costra,
para arrancarla, limpiar la pus
y restañar la herida.
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