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viernes, 17 de julio de 2009

Ese olor.

Esta mañana he estado en una oficina del INEM. Tenía que apuntarme para acceder a un curso de formación. Luego, ya en casa, me he sentado ante el ordenador, y me ha sorprendido un olor desconocido. He mirado a mi alrededor, es curioso que miremos en vez de cerrar los ojos y seguir la pista del olor, y no he visto nada raro. No he detectado la fuente hasta que he bajado la cabeza y he olisqueado mi camiseta. Era el olor de la oficina del INEM. ¡Se me ha pegado el olor a oficina!
Es un olor indefinible a ordenador, cable recalentado, pintura de la última reforma, hastío y bocanada de tabaco fumado en la calle. Es el olor del aire acondicionado y los vaqueros húmedos del anterior solicitante. Es el del sobaco del vigilante jurado con ojeras de tres noches. El de la máquina de café malo y chocolate demencial. Es el olor que hace que la gente odie su trabajo, el que te hace mirar el reloj y suspirar por la hora de salida. El que te recuerda que estás allí sólo por la pasta.

miércoles, 15 de julio de 2009

Tiovivo

Y estoy bien, y no sé cómo, porque no he dormido bien, he dado más vueltas que un tiovivo, y me he levantado desesperado y me he arriesgado con dos tés y un café y me han sentado bien, y recuerdo que ayer leí que han hecho un estudio que determina que el té y el café retrasan la aparición del Alzheimer o la demencia senil, y no me lo creería si no lo hubieran hecho unos nórdicos, que parecen gente seria y capaz, menos cuando diseñaron mi móvil, que tiene el peor software del mundo, pero también es culpa mía por coger uno barato sólo porque es de clap, se cierra y ya está bloqueado, y yo soy muy práctico para esas cosas, no soy nada geek, no me gustan los cacharricos con muchas funciones ni a la última, y como estoy bien y he digerido y no me duelen las tripas estoy empezando a pensar que cuando estoy abatido o no puedo pensar con claridad no es por haber dormido mal, es por mi torpe cabeza, o por la digestión en sí, que leí también que el tubo digestivo funciona como otro sistema nervioso, y yo bien que me pongo nervioso cuando no digiero así que puede ser, o por no tomar suficiente cafeína, o porque sí, sin darle más vueltas, pero si no le diera vueltas no sería yo, y así vueltas en la cama, vueltas aquí y vueltas allá, como un tiovivo, carrusel o calesita en Argentina, (y he puesto ese enlace a la wikipedia porque sale una foto del tiovivo de Donostia) que también leí una vez que hay personas que no avanzan y se mueven siempre en círculos y yo tío soy, hoy me han presentado a otra nueva sobrina, y vivo estoy, por ahora, así que puedo ser de esos.

martes, 7 de julio de 2009

Cronopios de avanzada edad

El otro día me pongo a jugar con mi hijo a lucha de espadas en la plaza que hay delante de mi oficina. Mis acérrimos ya saben que me gusta jugar con palos y que he transmitido esa afición a mi vástago. Solíamos batirnos con unos palos comunes pero hace unas semanas decidí hacer unos mandobles, esto es, ponerle una cruceta de palo a unas varas de avellano de metro veinte, por transmitir al chaval algo de lo que aprendí en aquel cursillo de esgrima medieval, divertirnos más, y sobre todo no desollarnos las manos cuando el palo del oponente se desliza sobre el nuestro. Sí, somos más chulos que un ocho, y nos batimos en duelo delante del todo el mundo, en la plaza pública, para escándalo y admiración de la gente. Allí estábamos, repartiéndonos fendentes, montantes y robersos, cuando pasa el dueño de Spencer.
Este es un anciano del lugar con el que he charlado de banalidades alguna vez, que pasea un Irish terrier blanco, y que conozco sólo por el nombre del perro, pues nunca le he preguntado el suyo. Y conozco el nombre del perro porque me contó que se llamaba Spencer en recuerdo del ilustre actor que también era de origen irlandés. De ahí yo ya saqué que el tipo era un poco cronopio, así que no me sorprendió que se parase mostrando interés cuando nos vió luchar.
Después de mirar un rato enpezó a darle indicaciones al chaval sobre cómo atacarme. Luego no pudo resistirse a pedirle el palo. Hizo algunas observaciones sobre el tamaño del arma y yo le dije que era la recreación de un mandoble medieval y que había hecho un cursillo de esgrima de esa época. El tipo toma la espada con una sola mano, afianzándola en la cruceta, me hace el típico saludo en plan mosquetero, y ejecuta algunos movimientos de esgrima. Yo le digo algo de que eso parece una parada en cuarta y cosas por el estilo, que también hice un cursillo de sable, y él me comenta que practicó esgrima en su juventud. Vuelve a saludarme, dirige la punta de su espada hacia mi pecho y exclama: -¡En guardia!
Me pongo en guardia y comienza a atacarme. Cruzamos un poco el hierro, palo esta vez, y le comento bromeando que puedo tirarme a fondo. El tipo no se arredra, tengan en cuenta que tendrá como ochenta años y camina a pasitos cansinos, y me ataca con vigor renovado. El que se achanta soy yo. Voy parándole algunos golpes pero él avanza haciéndome recular. Yo no me atrevo a tirarle una estocada y hacerle daño. Él continúa, se me echa encima y amenaza mi pecho. Se retira y exclama sonrriente: -¡Ja ja, he ganado!
Yo le comento que no puedo luchar bien con una sola mano pues me duele la muñeca; él responde con razón: - ¡Excusas, ja ja, nada más que excusas! ¡He ganado!
Tiene razón: ha ganado.
Le devuelve la espada al chaval y aún le da el último consejo: -Mira hijo, la espada hay que agarrarla como se coge a un pajarito; ni muy fuerte como para matarlo, ni muy flojo como para que se te escape- y se va caminando satisfecho a pasitos cortos.
¡Qué pedazo de cronopio! ¡Y en mi misma plaza! Tengo que preguntarle su nombre.
¡Ah! Y me he prometido a mí mismo no achantarme la próxima vez...

domingo, 14 de junio de 2009

Vas al cine otra vez y...

Hay actividades, costumbres, actitudes, que no hay que dejar de practicar ya que luego, cuando se vuelve a ellas, a menudo se nos revelan como absurdas. Al poco de retomarlas nos invade una sensación de vacío, una suerte planeo sobre el tema, una visión en perspectiva que las priva de todo el sentido que antes tuvieron
Sí, me refiero a algo como esa sensación que te asalta cuando te dejan solo en la barra de un garito a las tres de la mañana y que se podría concretar en preguntas como: ¡Qué coño hago yo aquí fundiéndome la pasta, alterando mi flora intestinal y muriéndome de sueño con estos colgaos! ¿De verdad me gustaba esto antes?
Ocurre más frecuentemente con las aficiones que con la obligaciones, seguramente porque las primeras son elección personal, dependen de nuestros gustos, de nuestra evolución mental, y porque las segundas cobran todo su sentido a poco que se medite sobre ellas, ya que son las que sostienen nuestro ser físico. Así, no resulta raro que uno abandone la práctica de su juego favorito, pero es mucho menos habitual que abandone su fuente de ingresos.
Ocurre a menudo con las relaciones de amistad, sobre todo con las que surgen sin verdadero interés material, las amistades puras. Un día, tras una prolongadada ausencia, te reencuentras con aquel que consinderabas amigo, le saludas, charlas con él y, en una de esas pausas incómodas te preguntas: ¿Por qué soy amigo de este tipo? ¿Qué es lo que me parecía interesante de él? ¿Qué es lo que nos une...?
Pues os unen los sentimientos. Algo tan inmaterial, tan incuantificable y tan voluble, que cambia con el paso del tiempo, y tiende a apagarse si no se le añade combustible. Patinabas, jugabas a cartas, leías libros y charlabas con aquel porque te gustaba... y puede dejar de gustarte. Sobre todo si dejas de practicarlo. Se pierde el vínculo emocional.
Los sentimientos... ¡Si hasta Mr. Spock ha perdido los nervios en la última peli!
¡Ah!, por cierto ¡Un espectáculo fabuloso! Hombre, a mí lo de los viajes en el tiempo... como que nunca me acaba de dejar tranquilo en una peli; eso de que uno hable consigo mismo de mayor... pero tiene un ritmo y unas imágenes impecables. Es menos Star Trek y más Star Wars, no vamos a negarlo, pero entretiene. Y lo digo sin ningún vínculo emocional con la serie, que yo, si he sido algo, he sido warie...

lunes, 25 de mayo de 2009

Para Elisa

El otro día me presentaron a una mina que se llamaba Elisa, y que tenía el cabello rubio y ensortijado como lana de acero brillando al sol en nido de caranchos. Cuando bailaba agitaba aquella mata y, sin suerte, podía seccionarte una córnea. Su novio se llamaba Oscar y era surfero. Luego me presentaron a otro amigo que era italiano y que se llamaba Ívan, desconozco la razón del acento.
Fue mi colega Xabier el culpable. Les pedí un café antes de salir de su casa a la 1:30 de la madrugada pues me estaba durmiendo, y Elisa comentó que yo era raro, a pesar de tener cafetera, grano molido, leche, taza y azúcar, y hacérmelo al momento. Luego salimos a la calle y fuimos de bares.
A la hora se retiraron mi colega, Íban, Oscar y Elisa, que definitivamente concluyó que yo era raro, y me quedé solo entre la multitud y la llovizna. Solo y raro.
Llovizna... me fui al Bebop. Petao. Gente de farra de boda, gente de segundo tiempo de congresos, gente sin casa... me pongo a hablar con un grupo, bueno, con la chica de un grupo, y me dice que es traductora. Yo le digo que soy autor, y lo de traduttore traditore, por romper el hielo, o las pelotas, no sé. Me da bola e incluso me toma un papelito con la url del blog, que mete en su sostén, teta izquierda. Me dice que se pasará, pero como no es editora, pues como que inútil. Luego un tipo que parece su marido la requiere, y le rezonga que los están llamando por el móvil, y que si el niño llora, y que le toca esta vez a ella y nosequé. Luego la chica saluda a unas reales minas, por belleza y procedencia argentina, y me dice que se queda y tal, las saludo, pero no me dan bola y ni sus nombres, porque se deben creer san dios. Se van a un rincón del kilombo y se hacen las muevepelos, que es lo que hacen las tías que se creen interesantes.
Me pongo a hablar con una periodista navarra majísima, cuyo nombre no diré aquí por respeto, y que me trata como a un ser humano. También le paso la dirección de todos mis blogs. Me dice que se pasará para comentar...

Me estoy preguntando ahora: ¿Esa gente que toma la dirección de mi blog... se pasan realmente y no comentan? ¿O es muy mala táctica darle a la peña esa información un sábado a la noche en un garito? ¡Si no lo hago por publicidad ni por nada, coño! Si es mi verborrea habitual...
No sé, no sé...

domingo, 24 de mayo de 2009

Sensación Tondori

Alguna de las muchas substancias que, desde el pasado jueves, vengo incorporando a mi organismo, han alterado mi conciencia de manera que ahora mis rangos de visión y audición se han ampliado, y puedo percibir mi entorno con más claridad y precisión.
Sería difícil aislar ahora el agente que ha causado estas alteraciones, pero me decanto por alguno de los componentes de los platos de la cena del restaurante indio, porque a partir de aquella coordenada temporal se produjeron los cambios, aunque sería injusto acusar al chef por su menú, con demasiado Tondori, la verdad sea dicha, cuando fuimos nosotros los que elegimos esa sección de la carta, y la sangría no estaba entre sus propuestas. No descarto que las alteraciones sean fruto de la mezcla indiscriminada de elementos
Vivo en una suerte de tiempo dilatado, en el que no me llega para realizar todas la tareas que asaltan mi cabeza, pero tampoco me preocupa, pues tengo de la seguridad de que carecen de importancia. Percibo lo que va a ocurrir segundos antes de que acontezca y las frases de los demás me suenan huecas y repetidas.
Tampoco descarto que sea una respuesta de mi propia bioquímica corporal ante el estrés de la mudanza o la duplicidad de residencias, horarios y quehaceres, o que sólo sea una mera sensación psicológica sin base biológica.
Por la noche se mitiga y casi no me siento raro...

martes, 5 de mayo de 2009

Kontxa

El mar de mi infancia estaba tras un muro, y tardé en saber que era una maravilla. Se me antojaba tan artificial como un aparcamiento.
Donde terminaba la ciudad había una barandilla y más abajo la playa y el mar.
La playa era un continuo de gordas embutidas en flores y niños gritones rebozados en arena. Yo odiaba la arena pegada a mi piel...
Bajábamos por una rampa de adoquines que olía a pies, nos quitábamos las zapatillas y buscábamos un hueco entre la gente. La arena servía para hacer castillos y eso estaba bien, pero cubría las toallas y se colaba bajo las uñas, y eso era odioso.
El agua siempre estaba demasiado fría, demasiado salada y demasiado profunda.
Sin previo aviso el mar se inflamaba, subía con la marea y se comía la playa. Gordas, criaturas y jubilados se arrastraban rampa arriba maldiciendo.
Aquel mar me parecía tan enorme como inútil. Entonces no sabía que era nuestra madre. El señor del planeta; el llanto de la historia. Ni lo imaginaba preñado de peces, colmado de joyas y lleno de esqueletos.


Sí, es la playa de la Concha, en Donostia, porque en Argentina es de mal gusto

sábado, 2 de mayo de 2009

El gay con un pedo del 15 y su amiga la lesbiana abulense.

Lo que se ve desde el Be Bop al entrar.

Ahora mismo mi entendimiento se halla dividido entre la sensación de que quizás yo provoque sucesos extraños a mi alrededor, o que tal vez esos sucesos no tengan nada de extraordinario y a mí me lo parezca.
Esta noche he ido con un amigo al cine para ver la del Lobezno, a pesar de estar advertido por varios blogs de que era una mierda y, evidentemente, era una mierda; pero no una mierda común ¡Una pedazo de mierda que ofende a la inteligencia!
Charlamos, el colega se va a casa y, como para desquitarme, me voy al Be Bop a eso de las 2 de la madrugada. Estoy tan quemado con la puta peli que, cuando me saluda Jordi, uno de los camareros, le cuento que la he visto, me dice que a él le ha gustado y, aún a riesgo de ofenderle, le digo que me ha parecido una cagada integral. Luego hablamos de Watchmen y ya equilibramos...
Zascandileo por el local conforme se va llenando, hablo con El ingeniero, saludo a Eddy, me tomo mi agua, escucho el soul, calibro a las pavas, veo la insólita proyección de un bucle de actuaciones de Frank Sinatra en la pared... pero no entro en ambiente, y al cabo de un rato me pido un cubata. Sorprendentemente Jordi me invita. Y con Habana 7 ¡Te cagas! Me animo un poco más.
Estrategia diferida, me pongo a hablar con un par de tipos que parecen afables; el rollo de qué tal ven en ambiente, estrategia de abordaje conjunta, y luego palabras de ańimo mutuas en plan coaching.
A partir de ahí los acontecimientos se entremezclan y precipitan, y me resultaría imposible recordar la cantidad de gente con la que he charlado y el sinnúmero de chicas ante las que he realizado mi parodia de baile...
Otro cubata y ¡no me quieren cobrar! Saco una foto a los camareros. ¡Son un amor!

El flashazo rompe completamente la cálida oscuridad del local... pero es lo que hay.
Alguno, no acérrimo, seguro, podría interpretar sin leer el texto, que estos son el gay y la lesbiana, así que, para que queden bien claro ¡Son los camareros del bar y son un amor!

Se llega la hora del cierre, música fuera, luces arriba, justo cuando charlaba con una Tolosarra con nariz de diosa. Salimos juntos y en la calle sigo contándole mi rollito sobre fisiognómica. Se muestra muy interesada. Hasta el punto de decirme que ha sido su conversación más interesante esta noche, lo que halaga mi petarda vanidad. Su amiga termina la charla con otro tipo, la reclama y su sonrisa y su nariz desaparecen calle abajo.
A mi alrededor revolotean los borrachos sin casa, un par de pavitas descarriadas y una rubia, y aquí permitidme una pausa enfática... ¡Una rubia que quitaba el hipo!
Le doy bolilla, toreo como puedo a los borrachos... ¡y le doy bolilla! Sonríe, bromea, finge acentos, me da cinco nombres y cinco procedencias geográficas distintas... y lo más extraño es que de vez en cuando se acercaba un tipo gordito con un pedo del 15 y me la arrebataba unos segundos. Al tipo no le entiendo una verga. La chicha es una cachonda de aúpa. Como no me separo, me confiesan que quieren ir al Bata y yo me ofrezco para acompañarles. El gordido borracho me masculla cosas y la rubia me vacila sin tregua, nueva procedencia que centramos en Ávila, acentos y ocupaciones diversas, y yo voy haciendo cábalas de cual puede ser su relación. Colijo que marido y mujer casquivanos, por la familiaridad de su trato. Lo cuento y el gordito se descojona y me dirige al oído balbuceos que no alcanzo a comprender. La rubia, como que sí pero como que no, pero como que ya no sé qué pensar. Procedo a cantarle un tango. En esto el gordito se esmorra al bajar de una acera, me jode el final del tango, la rubia se descojona y hemos de levantarlo entre los dos.
El tipo se duele de verdad de la espalda y me ofrezco a servirle de apoyo. Paso su brazo sobre mis hombros y doy la mano a la rubia. Lo de la mano es gratuito. Parecemos el trío de la bencina.
Al gordito se le ha pasado medio pedo con la hostia y ya se le empieza a entender algo. Me dice como que está alucinando porque la rubia se ha dejado dar la mano por un tío y luego que me agradece mogollón que le ayude. Yo que para eso estamos, que me encanta conocer gente, chicas guapas en particular, que me estoy divirtiendo, que son más majos que la leche... mi verborrea habitual... más bromas pero... hay algo que aún no pillo.
El Bata está cerrado y el gordito no puede con su alma. Quieren volver a la pensión. Mi moto está aparcada justo en aquella dirección. Me ofrezco a acompañarles y no se niegan.
Sigo haciendo de apoyo, la rubia sigue con el vacile, y me confiesa entre risas que el gordito es su amigo gay. El gordito me confiesa a su vez que la rubia es su amiga lesbiana.

Al principio no doy crédito. El gordito me lo asegura y la rubia tiende hacia mí sus ojazos azules y asiente. Me cuenta que es el amigo que le espanta a los tíos mientras trata de ligar con chicas... A partir de aquí sólo hacen bromas de maricones y bolleras. Ella añade algunos detalles, el tipo, ya mucho menos borracho, completa con otros, sabe perfectamente que soy hetero, le entra la risa floja ante lo insólito de la situación, y se disipan mis dudas.
Buenísimo buen rollo desde aquel momento. El gordo me adora y ella me tolera. Él me asegura que es casi un milagro que no me suelte la mano...
Nos llegamos a la pensión, besos y abrazos, amor fraterno, despedida y cierre.

Siete de la mañana. Regreso a casa. Me siento bien... ¡Muy bien!
¡¡¡¡¿¿¿¿Cómo no iba a contar esto????!!!!!!
Lo que se ve desde el Be Bop al salir.

sábado, 25 de abril de 2009

El gafapasta canónico y el tímido de los cojones.

Deambulaba por aquel garito a esa hora en la que ya no se puede retrasar más la búsqueda de pareja. Alrededor de la columna central con posavasos, un gafapasta, su amigo con pinta de neandertal lánguido, y dos bellezas fingiendo charlar pero, evidentemente, a la caza.
Planeo una maniobra indirecta.
Me acerco con mi trago, lo dejo en el posavasos, y empiezo por comentarle al tipo que me parece un gafapasta canónico. Se lo toma con humor y replica que él es un pagafantas. Su colega ni mu. Charlamos y voy jugando con los tópicos de gafapasta, desde la FNAC, Bladerunner, hasta los discos y los libros, e incluso adivino que le regalaron "El niño con el pijama de rayas" pero que no le acabó de convencer. El tipo a estas alturas ya me cree un exégeta de la causa. Observo cómo las chicas escuchan nuestras conversaciones interesadas y sonrientes.
Estamos construyendo algo...
Le pregunto a ver si no pilla, me repite que es pagafantas, como tiene un poco de pluma intuyo que en realidad pueda ser gay, lo pregunto, pero lo desmiente, con un divertido añadido sobre una experiencia que tuvo y acabó mal, y entonces le sugiero que podrían hablar con las chicas de al lado, que ya muestran algún interés. El gafapasta, como para afirmar su masculinidad, me dice al oído que se las follaba ahora mismo, pero se corta ante la idea de entrarlas y su amigo se azora.
En uno de esos prontos irreflexivos que me dan, me planto ante las chavalas y les presento a mis recientes amigos. Aceptan, se giran, y comentan alegremente que les ha sorprendido que unos tipos hablen de libros en el Be Bop a las 4 de la mañana. Charlamos un poco y, como voy a aguas, enseguida percibo que el grupo está desproporcionado en relación féminas machos. El gafapasta ya ha tomado posiciones y el tímido además de ojos, tiene voz para la otra chavala. Poco a poco me van arrinconando y aquello se convierte en dos dúos y un satélite fuera de órbita.
Es lo que lo llamo el "efecto mamporrero". Preparas el camino pero luego terminas sobrando en el momento más interesante...

Moraleja: Puede que sean gafapasta, puede que sean tímidos pero, por encima de todo, ¡SON HOMBRES!

Yo me separé de la escena, encontré compañía más interesante por mi cuenta y luego acabó volviendo la chica del gafapasa insinuándose, seguramente decepcionada por su elección...
Cómo resolví aquella situación y lo que pasó a partir de entonces forma parte de otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión...

miércoles, 22 de abril de 2009

La misma mierda de siempre.

El insomnio y yo nos vamos conociendo; quiero decir que me voy conociendo gracias al insomnio. Como dijo aquel, si esto no me mata sólo puede hacerme más fuerte; y con más mala hostia, eso seguro. También espero, como dijo un amigo, que el sueño esté sobrevalorado...
Ya sé cómo me voy a sentir al día siguiente y sé que podré soportarlo. Sé que habrá momentos en los que la cabeza parecerá estallarme y que aún así no deberé gritar a los que quiero; los capullos que se preparen. Y las teleopeadoras que se vayan buscando un empleo de verdad.
También sé quien me aprecia y quién no, y que no vale la pena preocuparse por las cosas inevitables; que los que dicen ser expertos en algo sólo saben lo que les han contado o lo que leyeron en un libro desactualizado, osea, nada. O al menos tanto como tú. Y que los médicos son simplemente personas que han estudiado una carrera, y se equivocan como todo el mundo.
Que todo llega y todo pasa y que nunca dejes de aprovechar el momento. Que la única manera de conseguir algo es insistir, o tener suerte, o tener amigos, o caer en gracia... osea, que no hay una única manera... pero mejor que el diablo te pille trabajando.
Que he de buscar un proyecto para pasar estas noches en vela y así convertiré esta mierda en algo productivo.
Un proyecto digo, no rellenar estos bytes inútiles.
No me hagáis caso, es que estoy un poquito quemao...

No es que deje el blog, me vais a ver ocupando este espacio absurdo hasta que os hartéis, es que hay que hacer algo que dé gloria o pasta, porque si no son demasiadas horas despierto para nada...

lunes, 20 de abril de 2009

La dieta de nuestros abuelos.

Si lloras por no haber podido ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas. Si quieres ver las estrellas, come lo que no debes. Al menos en mi caso te aseguras un buen dolor de tripa e insomnio, con lo que puedes verlas por partida doble.

Después de años de sueño francamente irregular, cuando ya estaba considerando la ayuda psicológica y tras pesquisas médicas de toda índole, el diagnóstico es algo tan vulgar y prosaico como "colon irritable" Mi vanidad herida hubiera deseado un trastorno más pomposo, quizás algo psiquiátrico, pero es lo que hay. A menudo lo que creemos un problema mental es tan sólo algo físico. Apuntadlo.
La molestia no es muy grande, he probado la dieta y el antiespasmódico y funcionan... lo peor es que si me salto las recomendaciones no puedo dormir, como ocurre ahora.
Eso no sería demasiado malo si no fuera porque ya he comprobado que tras el insomnio mi cerebro funciona muy deficientemente.
Me he pasado los últimos tres años atrapado en un círculo vicioso de noches sin dormir, ingesta de café, dieta desordenada y tóxicos variados para mantener la vigilia al día siguiente, nueva noche sin dormir, nuevos hábitos irritantes del intestino y otra vuelta de tuerca al día siguiente. Mañana me espera un día horrible...

Seguramente si se lo hubiese contado a mi abuela en vez de a un doctor me habría dicho: -Te va a sentar mal eso que cenas...- Y hubiera acertado. Pero claro, quién pregunta nada a las abuelas hoy en día.
La vida debería ser eso, un largo camino de aprendizaje para, con suerte, llegar a viejo y poder transmitir la experiencia a alguien. Debería... Me temo que en nuestra arrogancia prescindimos de los consejos de los viejos y, seguramente, estaremos condenados a repetir los errores más absurdos generación tras generación.
Justo hoy mi mujer me ha contado que un dietista recomienda que no comamos nada que no comieran nuestros abuelos... ¡Ironías de la vida!

jueves, 12 de marzo de 2009

Guía para el comentarista bloguero ocasional.

Pongamos que habéis salido hace poco de un coma de 20 años y no sabéis lo que es un blog, o que lleváis una temporada navegando por Internet y leyendo bitácoras pero nunca os habéis animado a comentar en una... Pues bien: ¡Aquí tenéis la guía definitiva para comentar en blogs!
Porque debéis saber que a sus autores les gusta recibir visitas, cuantas más mejor, naturalmente, ¡pero sobre todo les gusta que los lectores comenten! Por eso de la retroalimentación, ya sabéis, debatir, conocer la opinión de los demás... aunque se cabrearán como un mono si no les das la razón, claro...
Bueno, sin más preámbulos vamos con la guía:
  • Preséntate cuando comentes por primera vez en un blog.
    A su autor se la trae floja quién eres pero, sin embargo, se cabreará como un mono si no lo haces.
  • Cíñete al tema de la entrada. Su autor ha elegido ese tema porque no se le ocurría otro, lo ha escrito sin ningún interés, simplemente porque no tenía nada mejor que hacer ya que no tiene vida social, y está esperando que alguien le alegre el día comentando cualquier sandez, pero se cabreará como un mono si le haces un off-topic
  • Nunca cambies el tono de tus comentarios en un blog. Aunque lleves años comentando en él y creas que has adquirido ya cierta intimidad con su autor, ni se te ocurra gastar una broma con una salida de tono o criticar por primera vez una entrada suya... porque se cabreará como un mono si lo haces.
  • No incluyas un enlace en tu comentario... a no ser que seas amigo del alma del autor. Aunque vaya a pinchar en él y le resulte interesante, nunca lo admitirá y, obviamente, se cabreará como un mono si lo haces.
  • No comentes sólo para saludar. Eso únicamente lo pueden hacer los habituales del blog y esa chavala que tiene esa foto tan sugerente en su perfil y que el pendejo sueña con ligarse escribiendo sus pavadas. Si eres un desconocido y tan sólo saludas, el autor del blog asumirá que lo has hecho para promocionar tu blog mediante el enlace de tu nick y, como puedes suponer, se cabreará como un mono.
  • Si alguien comenta habitualmente en tu blog, comenta tú en el suyo. Los comentaristas con blog propio funcionan bajo la norma no escrita del Quid pro quo, esto es, cuando comentan habitualmente en tu blog, esperan que tú hagas lo propio en el suyo. Aunque parezca que no le dan importancia, invariablemente... ¡Acabarán cabreándose como un mono si no lo haces!
  • No hagas un comentario en el que demuestres más erudición o capacidad literaria que el autor. Recuerda que el blog es la proyección de su ego y que... ¡Cóño! ¡Se cabreará como un mono si lo haces!
  • Comenta sólo si te has leído toda la entrada. Si no lo has hecho, tendencia cada vez más habitual, comenta sobre la conclusión final o la frase que lo cierra. Si es chistosa, comentario chistoso; si es trascendente, comentario trascendente. El autor sospechará que eres un mierda sin capacidad de análisis pero, ante la duda razonable, se lo callará. Ya sabes cómo reaccionará si descubre la verdad...
Bueno, ahora es vuestro turno, ¡comentad!

Sí... es posible que después de estos consejos os encontréis confusos o cohibidos a la hora de hacerlo. Bien... debéis saber que yo nunca he seguido estas normas y he comentado cómo y donde me ha salido... en algunos lugares habré pasado desapercibido, en otros por payaso, y en otros puede que incluso hayan apreciado mis comentarios... ¡y me alegraría que ciertos autores se hubieran cabreado como monos ja ja jajaja ja!(Es vacile) Lo único que puedo deciros es que... ¡todavía no me han expulsado de la web!

¿Qué os puede pasar a vosotros por hacerlo?

¡Comentad, comentad malditos!

miércoles, 25 de febrero de 2009

Radikal libre

Acontecimientos de todo tipo a los que no son ajenos los escasos seguidores de este blog, incluído algún político despistado que, inmerso en la fiebre de la campaña, ha comentado en él, con la absurda intención de que yo visite su blog y pierda el juicio hasta el extremo de que llegue a votarle, han extremado mi ya de natural impulsivo carácter, hasta el punto de situarme en el anarkismo más radikal, donde no excluyo siquiera el uso de la violencia.
Cuidadín los que me conozcan cuando me vean por la calle, porque llevo unos días en que difícilmente distingo las bromas de las ofensas y me disparo como un bazzoka.

Puede que fuera eso lo que me pasó el viernes con aquella señora o puede que no, pero el caso es que no me tomé a broma su afirmación y ella tampoco mi respuesta.
Llego apresuradamente con el chaval a la representación del carnaval vasco de su ikastola, justo cuando están empezando, después de una comida familiar en la que mi esposa se queda de charla un rato más. Le he puesto el sombrero de cintas y un pañuelo colorido, pero no he podido encontrar la blusa de flores que usó el año pasado, a pesar de haberla buscado febrilmente durante un buen rato.
Mi hijo se integra en la confusión del patio y yo me quedo observando desde el cordón que formamos los padres. El chaval no desentona en absoluto. Llega mi mujer, le busca con la mirada y me espeta: -¿Cómo no le has puesto la blusa?
-Pues porque la he buscado un buen rato y no la he encontrado...
-Pues así va fatal, voy a buscarla...
Y en ese momento, como en una psicodélica astracanada, una mujer a la que no conozco de nada, se gira y me suelta: -Los hombres siempre igual, no se les puede pedir que hagan nada...
La encaro y le digo: -¿Así? ¡Todos los hombres! ¿Ud. por qué generaliza señora? ¿Sabe acaso el tiempo que he estado buscando la blusa?
- No es para ponerse así- me dice
-¡Ah!, ¿no? Y cuando alguien generaliza sobre las mujeres ¿Ud. cómo se lo toma?
-Bueno, parece que tienes un mal día...
-Sí, seguramente tengo un mal día... y si Ud. habla sin saber, lo empeora.
Y me largo de allí.

Bueno... seguramente aquella tarde empezó algo en mi cabeza, se estropeó mi bioquímica o se me hincharon las pelotas, pero desde entonces estoy a la que salto.
¿Preocupado? ¡No! ¡Me lo estoy pasando pipa!
Mejor preocuparos vosotros ja ja jajiajajia ja ja...

jueves, 19 de febrero de 2009

Huecos de catarro

Al calor del catarro no se vive mal.
Es una atmósfera nueva;
aunque fuera llueva
te sientes caliente... las manos frías
extrañamente.
Los temblores y mocos te descolocan,
los colirios te llenan de diamantes los ojos;
es un tiempo extendido el tempo de la fiebre,
lánguido y fluido.
La infancia retorna entre escalofríos,
el zumo es estopa y tu nariz un grifo.
La manta te sobra, te faltan amigos
la calle te llama, niegan tus oídos.

Al calor del virus se aprende a esperar
se vive hacia adentro, se duerme fatal,
se mascan dolores, se sudan certezas
la espalda te habla...
y al final se aprende.
Se va como vino, se marcha el microbio
y te reincorporas.
La acera no es nueva, tus pies saben rumbos
pero, sin embargo,
te sientes esponja;
te ha dejado huecos la hiel del catarro.
Café por llenarlos, charla por llenarlos
vida a ver si llena...
En los surtidores de las cosas viejas
está la receta.

sábado, 7 de febrero de 2009

¡Exhibicionismo puro! Oral y escrito.

Cada vez que salgo de noche me la juego. Y no es sólo porque vaya en moto y pueda acabar estampado contra una farola, no, soy un conductor bastante prudente. (Lo de ayer cantando "My Girl" a voz en grito no cuenta porque, aunque agitaba la cabeza, no quitaba ojo de la carretera) Tenía día exaltado... no sé bien por qué. Ella sí sabe...
No es porque nos empeñemos en hablar en garitos donde el volumen de la música impide la comunicación oral y la cantidad de humo amenaza con provocar nódulos permanentes en la laringe y una conjuntivitis crónica... (podéis calibrar lo que me desgañité por el estado de mi voz esta mañana) No es por eso.
Tampoco porque todas esas brasileñas insinuantes, envueltas en sus vestidos vaporosos, te digan al cabo de una hora que está casadas y uno se imagine a un mulato de 1:80 y cien kilos de músculos rocosos estampando sus puños de martillo contra tu esternón, y luego te veas arrastrándote camino a casa donde tu esposa verterá alcohol sobre las magulladuras mientras las aprieta sonriendo cínicamente "-Para comprobar si hay huesos rotos, cariño"

No. Es porque vas a regresar tarde, agotado... ¡Y vas a dormir menos aún de lo habitual! Y siempre hay algún compromiso al día siguiente... Como hoy, que habías prometido ir a la asociación a dar una clase magistral de pintura de miniaturas, y tú lo único que quieres es que apaguen ese reguetón que aún zumba en tus oídos, que alguien te arranque los intestinos para que dejen de arder y que algún día se quite esa peste de tabaco de tu cazadora...

Y preguntaréis ¿Y qué haces escribiendo esto en vez de descansar o marchar a la asociación y preparar la clase?
Lo mismo que vosotros en vuestros blogs, queridos acérrimos: ¡Exhibicionismo puro!

miércoles, 4 de febrero de 2009

Si quieres verme estoy en las ramas.

Yo sé que despisto. Que uno entra en este blog y un día ve una reflexión, otro un artículo de denuncia social, otro día una patochada pretendidamente graciosa, otro un poema... y ya no sabe qué pensar. También soy consciente de que eso me resta difusión y visitas; de que si me ciñese a un tema tendía más fidelidad y a la larga más audiencia. Si lo pretendiese no hubiera tirado el contador el día que falló hace ya un año y puede que incluyese iconos de sindicación, de feeds e incluso presumiese de posicionamiento... pero no pretendo eso. Esto es simplemente un blog. Un diario de navegación que cuenta la singladura de mi cabeza. Como decía Fito: -Soy todo lo que me pasa.- Y yo añadiría: - Y parte de lo que le pasa a los demás. Alguno estará pensando: -Pues vaya terremoto tiene este tío en las neuronas...- y tendrá razón; a menudo es así. Como dicen los Estopa:

Hay pistolas que descargadas se me disparan
todos lo relojes me separan
y no me encuentro ya ni en la cama.
Amapolas son los suspiros de tus escamas
que son los tiros que dan al alma
si quieres verme estoy en las ramas

Yo no soy malo aunque me esconda entre la maleza
a veces voy un poco de palo
¡Tu eres mi puzzle yo soy un pieza!

Como comprenderéis no puedo ir por el barrio soltando "tonterías" como estas; mostrándome tan incongruente como hago en este blog. Tengo que dar una imagen de padre responsable y ciudadano... al menos "normal". ¡Si hasta se extrañan en el bar porque un día pido un cortado y al otro un mosto!
Así que uno de los pocos sitios que me quedan para mostrarme como soy, es este blog. Hay otros lugares... pero no tenéis acceso ja ja ja.

Antes me preocupaba ser tan cambiante, sobre todo porque no podía controlarlo. Ahora, gracias a la edad, al apoyo de los que saben... ¡Qué demonios! ¡A mi mujer!... y a los correctos hábitos de vida, puedo decidir cómo ser en cada momento, adaptarme a cada situación... casi siempre. Siempre que quiero. Pero a menudo no quiero.

Ah, respecto a los que aún me leen... ¡Quedáis los mejores!

sábado, 31 de enero de 2009

El experimento cormorán

El insomnio me tiene bastante anulado. Ayer cené lo que no debía y casi no he dormido. Y como antes de ayer mi higiene alimenticia tampoco debió ser la correcta, ya no sé con certeza qué puedo comer, esa también es otra, pues son dos día de insomnio que es lo máximo que aguanta mi cerebro antes de empezar el malfuncionamiento. Hoy no he cenado y me iré pronto a la cama, pero no sin antes hacer un nuevo experimento: Voy a ver si puedo ser brillante habiendo dormido poco. Voy a inventar un chiste ahora mismo... a ver... de pájaros, que hoy hemos pasado por la nueva pasarela sobre el río y le he enseñado a mi hijo los nidos de los cormoranes... a ver, están dos cormoranes, marido y mujer en el nido, empollando sus huevos y le dice el marido a la mujer: ¿Está la cena, cari? Y dice la mujer: -No hay nada, esta noche no cenamos.
-¿Cómo que no hay nada? ¡Si has salido a pescar esta tarde!
-Sí, pero me lo he comido. La maternidad me tiene exhausta...
-¡Haber salido tú, que has estado todo el día sentado sobre tus huevos!-
... pero no me parece un final brillante.
Y ahora que lo pienso, este experimento es estúpido y además no demuestra nada. Lo bueno es que ya me ha entrado sueño.
Hasta mañana, acérrimos.

domingo, 25 de enero de 2009

Indicaciones de uso.

Voy a hacer uno de esos ejercicios de escribir a bote pronto que me encantan, más que nada porque mi mujer se ha dormido en el sofá, bajo su manta nueva, y la primera vez que se ha despertado he percibido en sus ojos que se acordaba de nuestro plan pero que Morfeo la seducía más, y no he tenido el valor de tirar de su brazo... pero no voy a seguir por ahí porque entonces este texto resultaría indiscreto, aunque no creo que ella llegase a leerlo ya que usa internet para cosas serias, pero sobre todo lo que me preocuparía es que alguien lo leyese a deshoras, porque esto que estoy escribiendo de noche, a estas horas aún tiene algún sentido, pero se lee a las siete de la mañana o pon a las doce del mediodía y está totalmente fuera de lugar, o al menos a mí me lo parece, y esto me recuerda que los blogs con fondo negro siempre me parecen escritos de noche e incluso se me hace raro, como un pequeño sacrilegio, leerlos de día, pero digo yo que sus autores saben de la difusión mundial de este medio y de los diferentes usos horarios, y que cuando escriben desde la intimidad nocturna y alcohólica, o de mate, té o café de madrugada, sus lectores transoceánicos puede que estén maldiciendo en la oficina, a la hora del recreo en la sala de profesores, o en ese prado del campus que tiene wi-fi, a plena luz del día, con un adolescente eructando a su lado, y entonces no se recibe igual el mensaje. Porque se me ocurre que los libros, y los blogs y los panfletos, deberían venir con unas indicaciones de uso, como las medicinas, con un prospecto que diga cuando y dónde es conveniente leerlos, porque igual coges La insoportable levedad del ser en una cafetería atestada a las once y media y se te hace realmente insoportable, pero a las siete de la tarde en tu casa, en ese sillón frente al mirador, cobra todo su sentido, e incluso deberían llevar indicaciones de administración, dosis máximas recomendadas, porque recuerdo cuando acompañé a Frodo y Samsagaz por las tierras de Mordor durante dos interminables horas de lectura, tiritando ante el radiador que apenas calentaba, sufriendo como ellos que no acababan de llegar nunca, y fue la vez que más identificado me he sentido con unos personajes y más integrado en la historia, y sé que leído de otro modo no hubiera sido ni parecido, pero aquello ocurrió por casualidad... y ahora que lo pienso quizás haya que dejar que esas cosas ocurran por casualidad y por eso en cuatro mil años de literatura nadie ha acompañado los textos de un prospecto o puede que sí y esté equivocado y me lo decís y os lo agradezco.