martes, 19 de agosto de 2008

Una reflexión y...¡Yelena llenándolo todo!

Veo la final de los 400m femeninos y la ganadora es la representante de Gran Bretaña, una atleta negra llamada Christine Ohuruogu, de claro origen africano. La medalla de plata es para una jamaicana, como su compañera medalla de bronce, sólo que esta última compite ahora por Estados Unidos. La representante española de los 100m vallas femeninos, es una nigeriana llamada Josephine Onyia recientemente nacionalizada. Los representantes españoles de peso y salto de longitud son cubanos, nacionalizados españoles.
Los grandes corredores estadounidenses son descendientes de los negros que secuestraron en África (hicieron bien la selección , eh) y así en todos los países. ¡Qué os voy a contar que vosotros no sepáis!
Todos los países compitiendo para ver quién obtiene más medallas, como si eso diese la medida de la calidad de su gente e, irónicamente, todos reclutando mercenarios que les den los triunfos. ¿Es este el ideal olímpico?
¿Por qué no nos dejamos de chorradas de representar a un país y los atletas compiten por su nombre, representándose a sí mismos?

A mí me basta con que Yelena Isinbayeva sea una mujer preciosa, con unas proporciones y un rostro dignos de una diosa, (por no hablar de sus glúteos) con gracia y alegría, y que además es capaz de saltar más de cinco metros de altura con una pértiga, cosa a la que no podemos aspirar el resto de los mortales.
Lo de que además sea rusa es, simplemente, una circunstancia.



Para los que tengan tiempo, este otro vídeo musical donde se le rinde homenaje. ¡Yelena, hazme olvidar tanto politiqueo! ¡Hazme soñar!

5 comentarios:

Ruth dijo...

Pues muy buena reflexión, sí señor. Yo personalmente animo a los atletas, poco a los países. De hecho, me da rabia porque me dicen de qué país es alguien que me gusta e igual le cojo algo de manía por saber a quién representa, y no debería ser así.
Yo me quedo con Bolt, el de los cien metros lisos. Pa' chulo él, oye.

Necio Hutopo dijo...

Yo de las olimpiadas veo más bien la gimnasia (artística y rítmica)... pero lo de la rusa sí es como para quedarse con los ojos de plato (uno chico, como para taza de expresso... pero plato e igual es un tamaño considerable para un ojo)

kanif dijo...

Tú eres de los míos, Hutopo. Me encanta la gimnasia; aunque últimamente se está convirtiendo en un asunto de pura fuerza en los chicos, qué me dices de la anillas o caballo con arcos, y se ve sufrimiento, lesiones de hombros y flexiones de codo un poco forzadas. Creo que se pasan. Está perdiendo la belleza que tenía.
También molan los saltos de trampolín y la natación sincronizada.

goooooood girl dijo...

Good good good......

Necio Hutopo dijo...

Efectivamente, la gimnasia masculina se ha vuelto demasiado de fortaleza y poca estética... Aunque debo reconocer que en las barras paralelas, en los aros y en la barra fija cada día hacen cosas más espectaculares (también más dofíciles y, sobre todo, más peligrosas)... En el caso de las mujeres, al haber, afortunadamente, más tipos de escuela, la evolución hacia la espectacularidad ha cobrado visos reralmente dignos de verse... Todo deporte evoluciona hacia uno u otro lado...