Esta mañana he estado en una oficina del INEM. Tenía que apuntarme para acceder a un curso de formación. Luego, ya en casa, me he sentado ante el ordenador, y me ha sorprendido un olor desconocido. He mirado a mi alrededor, es curioso que miremos en vez de cerrar los ojos y seguir la pista del olor, y no he visto nada raro. No he detectado la fuente hasta que he bajado la cabeza y he olisqueado mi camiseta. Era el olor de la oficina del INEM. ¡Se me ha pegado el olor a oficina!
Es un olor indefinible a ordenador, cable recalentado, pintura de la última reforma, hastío y bocanada de tabaco fumado en la calle. Es el olor del aire acondicionado y los vaqueros húmedos del anterior solicitante. Es el del sobaco del vigilante jurado con ojeras de tres noches. El de la máquina de café malo y chocolate demencial. Es el olor que hace que la gente odie su trabajo, el que te hace mirar el reloj y suspirar por la hora de salida. El que te recuerda que estás allí sólo por la pasta.
viernes 17 de julio de 2009
miércoles 15 de julio de 2009
Tiovivo
Y estoy bien, y no sé cómo, porque no he dormido bien, he dado más vueltas que un tiovivo, y me he levantado desesperado y me he arriesgado con dos tés y un café y me han sentado bien, y recuerdo que ayer leí que han hecho un estudio que determina que el té y el café retrasan la aparición del Alzheimer o la demencia senil, y no me lo creería si no lo hubieran hecho unos nórdicos, que parecen gente seria y capaz, menos cuando diseñaron mi móvil, que tiene el peor software del mundo, pero también es culpa mía por coger uno barato sólo porque es de clap, se cierra y ya está bloqueado, y yo soy muy práctico para esas cosas, no soy nada geek, no me gustan los cacharricos con muchas funciones ni a la última, y como estoy bien y he digerido y no me duelen las tripas estoy empezando a pensar que cuando estoy abatido o no puedo pensar con claridad no es por haber dormido mal, es por mi torpe cabeza, o por la digestión en sí, que leí también que el tubo digestivo funciona como otro sistema nervioso, y yo bien que me pongo nervioso cuando no digiero así que puede ser, o por no tomar suficiente cafeína, o porque sí, sin darle más vueltas, pero si no le diera vueltas no sería yo, y así vueltas en la cama, vueltas aquí y vueltas allá, como un tiovivo, carrusel o calesita en Argentina, (y he puesto ese enlace a la wikipedia porque sale una foto del tiovivo de Donostia) que también leí una vez que hay personas que no avanzan y se mueven siempre en círculos y yo tío soy, hoy me han presentado a otra nueva sobrina, y vivo estoy, por ahora, así que puedo ser de esos.
martes 14 de julio de 2009
Sigo aquí
Aunque no escribo este blog con un fin concreto, soy libre y soberano para actualizarlo cuando me plazca, y mis acérrimos son demasiado tímidos o demasiado escasos como para reprochármelo, no dejo de sentir cierta ansiedad cuando no lo hago. Y también presionan en mi cogote el asunto de los fastos del segundo aniversario de mi glorioso advenimiento a la red, y esos otros líos en los que me meto, como el compromiso de aumentar mi masa muscular para mi cercano 40 cumpleaños.
Sobre esto último ya os adelanto que no creo que llegue a los 77 kg como anuncié, ya que mi maltrecho sistema digestivo no me permite ingerir la cantidad de calorías necesaria. De esta insólita manera mi cuerpo, prescindiendo de mi voluntad, se empeña en mantenerse delgado. Aunque prometo depilarme, broncearme y sacarme unas fotos.
Sobre lo del aniversario, que es en agosto, aún no tengo nada planeado, y es curioso cómo, a medida que se acerca la fecha, me va dando más pereza no sólo celebrarlo sino incluso continuar escribiendo. La crisis bloguera del verano. En mi caso creo se debe a que estoy menos tiempo solo, menos tiempo ante el ordenador, menos tiempo para escribir, menos tiempo para rumiar mis pensamientos... y claro, se pierde la costumbre.
Y sobre lo de la ansiedad, con estas líneas creo que la he conjurado por ahora.
Sobre esto último ya os adelanto que no creo que llegue a los 77 kg como anuncié, ya que mi maltrecho sistema digestivo no me permite ingerir la cantidad de calorías necesaria. De esta insólita manera mi cuerpo, prescindiendo de mi voluntad, se empeña en mantenerse delgado. Aunque prometo depilarme, broncearme y sacarme unas fotos.
Sobre lo del aniversario, que es en agosto, aún no tengo nada planeado, y es curioso cómo, a medida que se acerca la fecha, me va dando más pereza no sólo celebrarlo sino incluso continuar escribiendo. La crisis bloguera del verano. En mi caso creo se debe a que estoy menos tiempo solo, menos tiempo ante el ordenador, menos tiempo para escribir, menos tiempo para rumiar mis pensamientos... y claro, se pierde la costumbre.
Y sobre lo de la ansiedad, con estas líneas creo que la he conjurado por ahora.
martes 7 de julio de 2009
Cronopios de avanzada edad
El otro día me pongo a jugar con mi hijo a lucha de espadas en la plaza que hay delante de mi oficina. Mis acérrimos ya saben que me gusta jugar con palos y que he transmitido esa afición a mi vástago. Solíamos batirnos con unos palos comunes pero hace unas semanas decidí hacer unos mandobles, esto es, ponerle una cruceta de palo a unas varas de avellano de metro veinte, por transmitir al chaval algo de lo que aprendí en aquel cursillo de esgrima medieval, divertirnos más, y sobre todo no desollarnos las manos cuando el palo del oponente se desliza sobre el nuestro. Sí, somos más chulos que un ocho, y nos batimos en duelo delante del todo el mundo, en la plaza pública, para escándalo y admiración de la gente. Allí estábamos, repartiéndonos fendentes, montantes y robersos, cuando pasa el dueño de Spencer.
Este es un anciano del lugar con el que he charlado de banalidades alguna vez, que pasea un Irish terrier blanco, y que conozco sólo por el nombre del perro, pues nunca le he preguntado el suyo. Y conozco el nombre del perro porque me contó que se llamaba Spencer en recuerdo del ilustre actor que también era de origen irlandés. De ahí yo ya saqué que el tipo era un poco cronopio, así que no me sorprendió que se parase mostrando interés cuando nos vió luchar.
Después de mirar un rato enpezó a darle indicaciones al chaval sobre cómo atacarme. Luego no pudo resistirse a pedirle el palo. Hizo algunas observaciones sobre el tamaño del arma y yo le dije que era la recreación de un mandoble medieval y que había hecho un cursillo de esgrima de esa época. El tipo toma la espada con una sola mano, afianzándola en la cruceta, me hace el típico saludo en plan mosquetero, y ejecuta algunos movimientos de esgrima. Yo le digo algo de que eso parece una parada en cuarta y cosas por el estilo, que también hice un cursillo de sable, y él me comenta que practicó esgrima en su juventud. Vuelve a saludarme, dirige la punta de su espada hacia mi pecho y exclama: -¡En guardia!
Me pongo en guardia y comienza a atacarme. Cruzamos un poco el hierro, palo esta vez, y le comento bromeando que puedo tirarme a fondo. El tipo no se arredra, tengan en cuenta que tendrá como ochenta años y camina a pasitos cansinos, y me ataca con vigor renovado. El que se achanta soy yo. Voy parándole algunos golpes pero él avanza haciéndome recular. Yo no me atrevo a tirarle una estocada y hacerle daño. Él continúa, se me echa encima y amenaza mi pecho. Se retira y exclama sonrriente: -¡Ja ja, he ganado!
Yo le comento que no puedo luchar bien con una sola mano pues me duele la muñeca; él responde con razón: - ¡Excusas, ja ja, nada más que excusas! ¡He ganado!
Tiene razón: ha ganado.
Le devuelve la espada al chaval y aún le da el último consejo: -Mira hijo, la espada hay que agarrarla como se coge a un pajarito; ni muy fuerte como para matarlo, ni muy flojo como para que se te escape- y se va caminando satisfecho a pasitos cortos.
¡Qué pedazo de cronopio! ¡Y en mi misma plaza! Tengo que preguntarle su nombre.
¡Ah! Y me he prometido a mí mismo no achantarme la próxima vez...
Este es un anciano del lugar con el que he charlado de banalidades alguna vez, que pasea un Irish terrier blanco, y que conozco sólo por el nombre del perro, pues nunca le he preguntado el suyo. Y conozco el nombre del perro porque me contó que se llamaba Spencer en recuerdo del ilustre actor que también era de origen irlandés. De ahí yo ya saqué que el tipo era un poco cronopio, así que no me sorprendió que se parase mostrando interés cuando nos vió luchar.
Después de mirar un rato enpezó a darle indicaciones al chaval sobre cómo atacarme. Luego no pudo resistirse a pedirle el palo. Hizo algunas observaciones sobre el tamaño del arma y yo le dije que era la recreación de un mandoble medieval y que había hecho un cursillo de esgrima de esa época. El tipo toma la espada con una sola mano, afianzándola en la cruceta, me hace el típico saludo en plan mosquetero, y ejecuta algunos movimientos de esgrima. Yo le digo algo de que eso parece una parada en cuarta y cosas por el estilo, que también hice un cursillo de sable, y él me comenta que practicó esgrima en su juventud. Vuelve a saludarme, dirige la punta de su espada hacia mi pecho y exclama: -¡En guardia!
Me pongo en guardia y comienza a atacarme. Cruzamos un poco el hierro, palo esta vez, y le comento bromeando que puedo tirarme a fondo. El tipo no se arredra, tengan en cuenta que tendrá como ochenta años y camina a pasitos cansinos, y me ataca con vigor renovado. El que se achanta soy yo. Voy parándole algunos golpes pero él avanza haciéndome recular. Yo no me atrevo a tirarle una estocada y hacerle daño. Él continúa, se me echa encima y amenaza mi pecho. Se retira y exclama sonrriente: -¡Ja ja, he ganado!
Yo le comento que no puedo luchar bien con una sola mano pues me duele la muñeca; él responde con razón: - ¡Excusas, ja ja, nada más que excusas! ¡He ganado!
Tiene razón: ha ganado.
Le devuelve la espada al chaval y aún le da el último consejo: -Mira hijo, la espada hay que agarrarla como se coge a un pajarito; ni muy fuerte como para matarlo, ni muy flojo como para que se te escape- y se va caminando satisfecho a pasitos cortos.
¡Qué pedazo de cronopio! ¡Y en mi misma plaza! Tengo que preguntarle su nombre.
¡Ah! Y me he prometido a mí mismo no achantarme la próxima vez...
lunes 6 de julio de 2009
Resuelvo
¡Ay, acérrimos! ¡Cómo me hacéis de feliz! Cuelgo un post así, tan insulso como el del lunes, y participáis, y algunas hasta se esfuerzan.
Al Hutopo nunca le entiendo del todo pero es muy majo y comenta siempre. Al Juke gracias por romper el hielo. ¡Senén! mira que comentar una disculpa... vale, te lo perdono porque te matas a de trabajan. ¡Juli! meritorio, meritorio. Considérate subcampeona. Pero la Kanifata es para:
La Duquesa de Katmandú
Por su doble aportación, sobre todo por la segunda, que tiene forma de poema y está dedicado al animal que más alergia me da, el gato. Esto es lo que escribió:
Las cosas que una (sudaka) hace para ganar un premio (europeo)...
Va mi no-aportación. Eso sí, inédito (y malo) es.
Gato malo
Sedoso tu pelo es,
gris tu alma y tu tez.
Tu suavidad es un arma,
que cara paga mi karma.
Tu interés de pacotilla
por llenarte tu escudilla
me recuerda a un mequetrefe
que vivía a mis costillas.
Gato malo y abusivo,
tu belleza no me alcanza.
No satisfaces mis ansias,
sólo me muestras tu panza.
Ladino gato asqueroso,
apenas halle un canino
fiel amigo y compañero,
te regalo a un peletero.
beso,
Esta es su Kanifata:

Y este mi agradecimiento a todos los participantes y a los miles de lectores anónimos:
Al Hutopo nunca le entiendo del todo pero es muy majo y comenta siempre. Al Juke gracias por romper el hielo. ¡Senén! mira que comentar una disculpa... vale, te lo perdono porque te matas a de trabajan. ¡Juli! meritorio, meritorio. Considérate subcampeona. Pero la Kanifata es para:
La Duquesa de Katmandú
Por su doble aportación, sobre todo por la segunda, que tiene forma de poema y está dedicado al animal que más alergia me da, el gato. Esto es lo que escribió:
Las cosas que una (sudaka) hace para ganar un premio (europeo)...
Va mi no-aportación. Eso sí, inédito (y malo) es.
Gato malo
Sedoso tu pelo es,
gris tu alma y tu tez.
Tu suavidad es un arma,
que cara paga mi karma.
Tu interés de pacotilla
por llenarte tu escudilla
me recuerda a un mequetrefe
que vivía a mis costillas.
Gato malo y abusivo,
tu belleza no me alcanza.
No satisfaces mis ansias,
sólo me muestras tu panza.
Ladino gato asqueroso,
apenas halle un canino
fiel amigo y compañero,
te regalo a un peletero.
beso,
Esta es su Kanifata:

Y este mi agradecimiento a todos los participantes y a los miles de lectores anónimos:
¡CHÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍSIMAS GRACIAS!
Etiquetas:
Agradecimientos,
concursos,
Metablog
jueves 2 de julio de 2009
Congestión
Pues sí, fijaos, he de desdecirme otra vez, como siempre que abro la boca. Tengo tiempo para una nueva entrada, y allá va. (Por cierto, lo del concurso Kanifataescribirloqueossalga sigue en pie, eh. El lunes resuelvo...)
De la serie: My Amazing Body
Subserie: poniendo carne sobre mis huesos.
Hoy: The Pump (lo de la congestión del título...)
Esto, aunque parezca un truco, en realidad es casi la mitad del fisioculturismo. Es el efecto de trabajar el músculo de una determinada manera, a modo de bombeo, de ahí el apelativo pump en inglés, y hace que este se llene de sangre; que se congestione. El músculo aumenta de volumen, aparenta más denso, se aprecian más las fibras, y las venas, también llenas de sangre, se abultan más. Todo fisioculturista lo hace antes de posar. Es más, incluso los actores que han de mostrar músculo en pantalla lo hacen.
Se puede lograr una buena congestión sin pesas, simplemente con elementos desde los que se pueda traccionar como toallas o cuerdas, e incluso sin ningún objeto, oponiendo a un músculo la fuerza de su antagonista. Y la congestión no sólo hace que un músculo luzca mejor, sino que la entrada forzada de sangre lo alimenta y aumenta el número de capilares, haciéndolo crecer.
Aún hoy en día se discute en los gimnasios si el mejor método para aumentar el volumen muscular es el entrenamiento pesado o el bombeo con cargas ligeras.
Y ahora las fotos narcisistas de los efectos en mi propio cuerpo ja ja ajja ja ja.
Hombro y bíceps derecho sin congestionar. Como siempre deberéis disculpar los pelos y la falta de bronceado jaj aj ja ja ja.
El mismo hombro y bíceps, 8 min. después, congestionados.
Bíceps del mismo lado en frío.
Bíceps congestionado.
De la serie: My Amazing Body
Subserie: poniendo carne sobre mis huesos.
Hoy: The Pump (lo de la congestión del título...)
Esto, aunque parezca un truco, en realidad es casi la mitad del fisioculturismo. Es el efecto de trabajar el músculo de una determinada manera, a modo de bombeo, de ahí el apelativo pump en inglés, y hace que este se llene de sangre; que se congestione. El músculo aumenta de volumen, aparenta más denso, se aprecian más las fibras, y las venas, también llenas de sangre, se abultan más. Todo fisioculturista lo hace antes de posar. Es más, incluso los actores que han de mostrar músculo en pantalla lo hacen.
Se puede lograr una buena congestión sin pesas, simplemente con elementos desde los que se pueda traccionar como toallas o cuerdas, e incluso sin ningún objeto, oponiendo a un músculo la fuerza de su antagonista. Y la congestión no sólo hace que un músculo luzca mejor, sino que la entrada forzada de sangre lo alimenta y aumenta el número de capilares, haciéndolo crecer.
Aún hoy en día se discute en los gimnasios si el mejor método para aumentar el volumen muscular es el entrenamiento pesado o el bombeo con cargas ligeras.
Y ahora las fotos narcisistas de los efectos en mi propio cuerpo ja ja ajja ja ja.
Hombro y bíceps derecho sin congestionar. Como siempre deberéis disculpar los pelos y la falta de bronceado jaj aj ja ja ja.
El mismo hombro y bíceps, 8 min. después, congestionados.
Bíceps del mismo lado en frío.
Bíceps congestionado. En esta última foto se puede apreciar que, si bien el bíceps ha aumentado de tamaño, quizás haya perdido algo de detalle muscular, efecto que suele ocurrir cuando la congestión es muy grande.
Para terminar, un par fisioculturistas de los que sí fueron muy grandes, congestionando simplemente con toallas. ¿Yo a su lado? ¡Un garrillas! Ja ja aj ja ja.
Para terminar, un par fisioculturistas de los que sí fueron muy grandes, congestionando simplemente con toallas. ¿Yo a su lado? ¡Un garrillas! Ja ja aj ja ja.
lunes 29 de junio de 2009
Todo vuestro
Voy a estar más que ocupado esta semana. Cinco mienbros de mi familia vienen de lejos, voy a hospedarlos en mi casa, así que no creo que tenga mucho tiempo para escribir.
Se me ha ocurrido que podríais escribir vosotros. Sí, podríais poner en los comentarios todo eso que siempre quisisteis decir pero no os parecía pertinente, lo mucho que agradecés mi esfuerzo, o ese insulto del que os arrepentisteis en el último momento... o lo que se os antoje.
¡Hacedme feliz! ¡Que sólo son unas letritas!
Si necesitáis el estímulo de un premio, otorgaré la Kanifata a aquel que cuelgue el comentario más largo, con sentido claro, o al más original y trabajado. No valen cortaypegas.
¡Venga, dadle, tenéis hasta el domingo! El lunes por la mañana os cuento algo. Así me tomo unas vacatas...
Un abrazo acérrimos.
Se me ha ocurrido que podríais escribir vosotros. Sí, podríais poner en los comentarios todo eso que siempre quisisteis decir pero no os parecía pertinente, lo mucho que agradecés mi esfuerzo, o ese insulto del que os arrepentisteis en el último momento... o lo que se os antoje.
¡Hacedme feliz! ¡Que sólo son unas letritas!
Si necesitáis el estímulo de un premio, otorgaré la Kanifata a aquel que cuelgue el comentario más largo, con sentido claro, o al más original y trabajado. No valen cortaypegas.
¡Venga, dadle, tenéis hasta el domingo! El lunes por la mañana os cuento algo. Así me tomo unas vacatas...
Un abrazo acérrimos.
sábado 27 de junio de 2009
Destino azar
Vosotros, pedestres humanos que como yo pobláis la web e incluso el cosmos, debéis saber que la única ley que rige nuestros destinos es el azar, y que si alguna vez tuvisteis la ilusión del control fue sólo eso, una ilusión, y que haríais bien en relajaros y dejaros llevar.
Lo he escrito medio borracho después de una buen farra, así que lo mismo es una patochada... ¡pero es lo que siento! He dejado de fingir y el azar ha obrado el resto... y para bien esta vez. Llevo casi 40 años bregando por estos lares así que sé de lo que hablo... ¿o eran bares?
Lo he escrito medio borracho después de una buen farra, así que lo mismo es una patochada... ¡pero es lo que siento! He dejado de fingir y el azar ha obrado el resto... y para bien esta vez. Llevo casi 40 años bregando por estos lares así que sé de lo que hablo... ¿o eran bares?
Etiquetas:
confesiones,
reflexiones
jueves 25 de junio de 2009
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YA CASIIIIII!!!!!!!!
El Jazzaldia 2009 ha hecho hoy la presentación oficial de su programa.
¡Hay tanto y tan bueno que casi no puedo esperaaaar!
¡¡¡¡¡Estoy cachondo!!!!!
Un vídeo de Hank Jones, una de las estrellas del festival, pa relajar.
¡Hay tanto y tan bueno que casi no puedo esperaaaar!
¡¡¡¡¡Estoy cachondo!!!!!
Un vídeo de Hank Jones, una de las estrellas del festival, pa relajar.
martes 23 de junio de 2009
Pucará, el avión de los cronopios.
Mis acérrimos ya saben que pertenezco a una asociación de modelismo estático que responde al fabuloso nombre de AGME. Quizás no sepan, ya que el modelismo es un ámbito muy minoritario, que todo "maquetero"compra el triple o el cuádruple de lo que monta, y acaba acumulando una enorme cantidad de cajas de maquetas. Esto provoca problemas de almacenamiento e inevitables roces con la familia por la utilización del espacio de los armarios, que suelen llegar hasta los ultimatums del tipo, -¡O las maquetas o yo!- en el caso de los modelistas casados. Esta es la verdadera razón por la que algunos maqueteros optan por la vida en soledad y no la manida excusa de que son seres asociales, uraños, filonazis o, definitivamente, tarados.
Afortunadamente, para paliar los problemas de espacio, evitar conflictos familiares y fingir una vida social normal, los maqueteros suelen asociarse, conseguir un local, y llenarlo con las cajas de esos kits que nunca montarán. De ese modo muchas asociaciones cuentan con un enorme stock de maquetas donde, por tratarse de material acumulado durante años, no es raro encontrase con incunables, almonedas, o verdaderas rarezas.
A continuación mostraré parte de la colección de AGME y una insólita rareza.



Lo cual no es óbice para que lo califiquen en la contraportada como "Otro acierto de la capacidad aeronáutica argentina"
Para que luego digan que el mundo de las maquetas es cerrado y carente de humor...
Afortunadamente, para paliar los problemas de espacio, evitar conflictos familiares y fingir una vida social normal, los maqueteros suelen asociarse, conseguir un local, y llenarlo con las cajas de esos kits que nunca montarán. De ese modo muchas asociaciones cuentan con un enorme stock de maquetas donde, por tratarse de material acumulado durante años, no es raro encontrase con incunables, almonedas, o verdaderas rarezas.
A continuación mostraré parte de la colección de AGME y una insólita rareza.

Aquí la caja que os quería mostrar. El Kit del Pucará ¿Por qué? Pues porque es una maqueta con un evidente mensaje político en su portada, algo que constituye una auténtica rareza. Y más teniendo en cuenta que se editó en Argentina después de la guerra de las Malvinas, conflicto e islas que, como todos sabemos, perdieron.


Lo cual no es óbice para que lo califiquen en la contraportada como "Otro acierto de la capacidad aeronáutica argentina"
Para que luego digan que el mundo de las maquetas es cerrado y carente de humor...
Etiquetas:
cronopios,
Metiéndome en líos
lunes 22 de junio de 2009
Los hemisferios del tiempo
El verano se acerca en este hemisferio con sus fogonazos de blanco y sus pieles de caoba. En el lejano sur el frío y la gripe toman el relevo.
Mi tía sigue cumpliendo su ritual de los domingos con comida familiar, y las tres moscas cansinas vuelven a trazar polígonos en el aire de la sala.
Antón dormita en la mecedora sus ochenta años y su fe de cristiano viejo.
Los descreídos hablamos de política o del precio del tomate en la penúltima crisis.
Yo estoy ansioso esperando el festival de jazz y me sigue dando pereza comenzar lo que debo.
Miro mi cuenta y puede que me queden otros 40 años, 50, o unos minutos, quién sabe.
¿Para qué sirve todo esto? ¿Es el banquero mejor persona que yo? ¿Es importante ser buena persona? ¿Se puede calcular de alguna manera? ¿Debo simplemente dormir bien, comer sano, cumplir mis tareas y dejarme llevar, o me marco un objetivo y lo persigo a muerte? Y, lo que más me preocupa: haga lo que haga... ¿va a servir para algo?
Mi tía sigue cumpliendo su ritual de los domingos con comida familiar, y las tres moscas cansinas vuelven a trazar polígonos en el aire de la sala.
Antón dormita en la mecedora sus ochenta años y su fe de cristiano viejo.
Los descreídos hablamos de política o del precio del tomate en la penúltima crisis.
Yo estoy ansioso esperando el festival de jazz y me sigue dando pereza comenzar lo que debo.
Miro mi cuenta y puede que me queden otros 40 años, 50, o unos minutos, quién sabe.
¿Para qué sirve todo esto? ¿Es el banquero mejor persona que yo? ¿Es importante ser buena persona? ¿Se puede calcular de alguna manera? ¿Debo simplemente dormir bien, comer sano, cumplir mis tareas y dejarme llevar, o me marco un objetivo y lo persigo a muerte? Y, lo que más me preocupa: haga lo que haga... ¿va a servir para algo?
miércoles 17 de junio de 2009
Una verdad incómoda: Los niños
Yo no es que odie a los niños por lo que son, no; los odio por lo que hacen.
Esta noche me ha vuelto a despertar la tos perruna de un niño que no era el mío. Primero levantarse e investigar si es mi chaval el que tose, que en una casa nueva no sabes de dónde provienen los ruidos. Luego, confirmado que provienen de otro piso, intentar conciciliar el sueño escuchando esos estertores; sabes que lo has logrado cuando te despieta la aguda voz del mismo niño pidiendo algo... ¡Y así cada hora y media durante toda la noche! Cosas como esta son las que hacen que la gente viva en chalets murmurando maldiciones contra en resto de la humanidad. ¿Exagero? ¿Vosotros no odiáis a los niños? ¿Incluso tenéis algunos? ¿Son adorables? Hagamos un ejercicio:
Imagináos en una habitación con comida, bebida, música, y rodeados de 15 adultos de ambos sexos. ¿Ya?
Ahora imagináos en la misma habitación rodeados de 15 niños de 3 años. ¿He sido demasiado cruel? Bueno, rodeado de 10 niños de 6 años. ¿Peor aún?
Imagináos un grupo de hombres y mujeres cantando: ABBA ¡El despiporre!
Imagináos un grupo de niñas y niños cantando: Parchís ¡Aaaarrggggg...!
Visualizad esas series que os gustan, las de médicos, polis, zorras presuntuosas, perdidos y presidiarios ¿Salen niños? ¡¡¡NOOOOO!!!
Visualizad un espisodio de House de esos en los que salía un niño... ¡Una mierda! ¡Se pierde toda la mala hostia que es el motor de la serie!
Una peli en la que salga un niño y que haya molado: El sexto sentido ¿Por qué? ¡Porque el chaval las pasaba putas! Capitanes intrépidos también molaba y ¿cómo las pasaba el chaval? ¡Putas!
¡Joder, si hasta Tim Burton hace pelis con niños sólo para putearlos!
¡Dejad ya de fingir! ¡Vosotros también odiáis a los niños! ¡Lo que pasa es que esperáis a que el Kanif lo diga, para no quedar mal!
Lo tengo que dejar... obligaciones familiares... ¡Niños, a cenar...!
Esta noche me ha vuelto a despertar la tos perruna de un niño que no era el mío. Primero levantarse e investigar si es mi chaval el que tose, que en una casa nueva no sabes de dónde provienen los ruidos. Luego, confirmado que provienen de otro piso, intentar conciciliar el sueño escuchando esos estertores; sabes que lo has logrado cuando te despieta la aguda voz del mismo niño pidiendo algo... ¡Y así cada hora y media durante toda la noche! Cosas como esta son las que hacen que la gente viva en chalets murmurando maldiciones contra en resto de la humanidad. ¿Exagero? ¿Vosotros no odiáis a los niños? ¿Incluso tenéis algunos? ¿Son adorables? Hagamos un ejercicio:
Imagináos en una habitación con comida, bebida, música, y rodeados de 15 adultos de ambos sexos. ¿Ya?
Ahora imagináos en la misma habitación rodeados de 15 niños de 3 años. ¿He sido demasiado cruel? Bueno, rodeado de 10 niños de 6 años. ¿Peor aún?
Imagináos un grupo de hombres y mujeres cantando: ABBA ¡El despiporre!
Imagináos un grupo de niñas y niños cantando: Parchís ¡Aaaarrggggg...!
Visualizad esas series que os gustan, las de médicos, polis, zorras presuntuosas, perdidos y presidiarios ¿Salen niños? ¡¡¡NOOOOO!!!
Visualizad un espisodio de House de esos en los que salía un niño... ¡Una mierda! ¡Se pierde toda la mala hostia que es el motor de la serie!
Una peli en la que salga un niño y que haya molado: El sexto sentido ¿Por qué? ¡Porque el chaval las pasaba putas! Capitanes intrépidos también molaba y ¿cómo las pasaba el chaval? ¡Putas!
¡Joder, si hasta Tim Burton hace pelis con niños sólo para putearlos!
¡Dejad ya de fingir! ¡Vosotros también odiáis a los niños! ¡Lo que pasa es que esperáis a que el Kanif lo diga, para no quedar mal!
Lo tengo que dejar... obligaciones familiares... ¡Niños, a cenar...!
Etiquetas:
Metiéndome en líos,
Pataletas,
reflexiones
lunes 15 de junio de 2009
Mi estómago me permite de nuevo tomar café.
Hay un asuntillo que no me ha dejado satisfecho en la reflexión anterior y es el de la diferencia entre "gustar y apetecer". Comentaba yo que, cuando se deja de hacer algo durante bastante tiempo puede dejar de gustarte pero, muchas veces, lo que ocurre simplemente es que aún nos gusta pero no nos apetece. Lo haríamos si se nos presentase muy fácil pero no estamos dispuestos a iniciar todo el mecanismo de ejecución para realizarlo, seguramente porque supone esfuerzo. La última vez que lo hicimos ya nos resultó tedioso y ahora a nuestro cerebro le cuesta dar la orden ejecutiva; sabemos que esa orden pondrá el marcha ese proceso que generó hastío y cansancio en el pasado y preferimos no darla.
Esto ocurre a menudo con tareas repetitivas, los profesores conocen de sobra esa sensación ante la perspectiva de corregir una buena pila de exámenes, pero también ocurre con actividades más estimulantes como participar en algún deporte, jugar a algún juego, o soportar a ese familiar al que quieres pero te carga un poquito...
Últimamente leo cosas en la Web sobre la procrastinación. Sí, eso de dejar las cosas para más tarde, no hagas hoy lo que puedas hacer mañana... es una costumbre muy extendida. Y ocurre siempre con tareas que sabemos realizar de sobra, que hemos hecho mil veces, pero que ahora ya no nos apetece realizar. Sabemos de sobra que debemos realizarlas, no podemos retrasarlas demasiado, y también sabemos que, una vez comencemos, pondremos una suerte de piloto automático y las realizaremos de tirón... lo que no nos apetece es comenzar. Siempre llega el momento en que el tiempo apremia, y entonces tomamos algún tipo de psicoestimulante, café, echamos un cigarro, una chuchería, salimos a respirar... y comenzamos.
¿No nos da esto último una pista? Sí, tratamos de conseguir otro estado mental. Concretamente tratamos estimular los centros que regulan nuestra atención en los lóbulos frontales, que son los responsables de activarnos y luego mantener el interés por la tarea, osea, concentrarnos. Si la tarea fuese estimulante, por ejemplo escapar de un pitbull o retozar con la nueva pareja, no necesitaríamos ese empujón químico pero, cuando la tarea es de sobra conocida y monótona, ya no estimula suficientemente a los emisores de norepinefrina y serotonina, y debemos darles un empujoncito.
Así, desde el principio de los tiempos, la humanidad ha solucionado el conflicto entre gustar y apetecer, o el del trabajo por obligación, y bregamos como podemos con nuestras tareas, tomando aquí café, allá mate, allí mascando hojas de coca, bebiendo té y todas las variantes de psicoestimulantes que podamos imaginar.
Bueno, me he tomado mi café, he procrastinado un poco escribiendo esto, y ahora me voy a realizar esas tareas que no puedo retrasar.
¡Norepirefrina, inúndame! ¡Serotonina, anímame! ¡Glutamato... hazme Ye-Ye!
Esto ocurre a menudo con tareas repetitivas, los profesores conocen de sobra esa sensación ante la perspectiva de corregir una buena pila de exámenes, pero también ocurre con actividades más estimulantes como participar en algún deporte, jugar a algún juego, o soportar a ese familiar al que quieres pero te carga un poquito...
Últimamente leo cosas en la Web sobre la procrastinación. Sí, eso de dejar las cosas para más tarde, no hagas hoy lo que puedas hacer mañana... es una costumbre muy extendida. Y ocurre siempre con tareas que sabemos realizar de sobra, que hemos hecho mil veces, pero que ahora ya no nos apetece realizar. Sabemos de sobra que debemos realizarlas, no podemos retrasarlas demasiado, y también sabemos que, una vez comencemos, pondremos una suerte de piloto automático y las realizaremos de tirón... lo que no nos apetece es comenzar. Siempre llega el momento en que el tiempo apremia, y entonces tomamos algún tipo de psicoestimulante, café, echamos un cigarro, una chuchería, salimos a respirar... y comenzamos.
¿No nos da esto último una pista? Sí, tratamos de conseguir otro estado mental. Concretamente tratamos estimular los centros que regulan nuestra atención en los lóbulos frontales, que son los responsables de activarnos y luego mantener el interés por la tarea, osea, concentrarnos. Si la tarea fuese estimulante, por ejemplo escapar de un pitbull o retozar con la nueva pareja, no necesitaríamos ese empujón químico pero, cuando la tarea es de sobra conocida y monótona, ya no estimula suficientemente a los emisores de norepinefrina y serotonina, y debemos darles un empujoncito.
Así, desde el principio de los tiempos, la humanidad ha solucionado el conflicto entre gustar y apetecer, o el del trabajo por obligación, y bregamos como podemos con nuestras tareas, tomando aquí café, allá mate, allí mascando hojas de coca, bebiendo té y todas las variantes de psicoestimulantes que podamos imaginar.
Bueno, me he tomado mi café, he procrastinado un poco escribiendo esto, y ahora me voy a realizar esas tareas que no puedo retrasar.
¡Norepirefrina, inúndame! ¡Serotonina, anímame! ¡Glutamato... hazme Ye-Ye!
Etiquetas:
confesiones,
reflexiones,
Yo mismo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






