domingo, 14 de junio de 2009

Vas al cine otra vez y...

Hay actividades, costumbres, actitudes, que no hay que dejar de practicar ya que luego, cuando se vuelve a ellas, a menudo se nos revelan como absurdas. Al poco de retomarlas nos invade una sensación de vacío, una suerte planeo sobre el tema, una visión en perspectiva que las priva de todo el sentido que antes tuvieron
Sí, me refiero a algo como esa sensación que te asalta cuando te dejan solo en la barra de un garito a las tres de la mañana y que se podría concretar en preguntas como: ¡Qué coño hago yo aquí fundiéndome la pasta, alterando mi flora intestinal y muriéndome de sueño con estos colgaos! ¿De verdad me gustaba esto antes?
Ocurre más frecuentemente con las aficiones que con la obligaciones, seguramente porque las primeras son elección personal, dependen de nuestros gustos, de nuestra evolución mental, y porque las segundas cobran todo su sentido a poco que se medite sobre ellas, ya que son las que sostienen nuestro ser físico. Así, no resulta raro que uno abandone la práctica de su juego favorito, pero es mucho menos habitual que abandone su fuente de ingresos.
Ocurre a menudo con las relaciones de amistad, sobre todo con las que surgen sin verdadero interés material, las amistades puras. Un día, tras una prolongadada ausencia, te reencuentras con aquel que consinderabas amigo, le saludas, charlas con él y, en una de esas pausas incómodas te preguntas: ¿Por qué soy amigo de este tipo? ¿Qué es lo que me parecía interesante de él? ¿Qué es lo que nos une...?
Pues os unen los sentimientos. Algo tan inmaterial, tan incuantificable y tan voluble, que cambia con el paso del tiempo, y tiende a apagarse si no se le añade combustible. Patinabas, jugabas a cartas, leías libros y charlabas con aquel porque te gustaba... y puede dejar de gustarte. Sobre todo si dejas de practicarlo. Se pierde el vínculo emocional.
Los sentimientos... ¡Si hasta Mr. Spock ha perdido los nervios en la última peli!
¡Ah!, por cierto ¡Un espectáculo fabuloso! Hombre, a mí lo de los viajes en el tiempo... como que nunca me acaba de dejar tranquilo en una peli; eso de que uno hable consigo mismo de mayor... pero tiene un ritmo y unas imágenes impecables. Es menos Star Trek y más Star Wars, no vamos a negarlo, pero entretiene. Y lo digo sin ningún vínculo emocional con la serie, que yo, si he sido algo, he sido warie...

2 comentarios:

M i K e L dijo...

Maravilloso análisis con el que no puedo estar más de acuerdo. 100% sensatez, colega.

Y en cuanto a lo de Star Trek, yo que tampoco he sido muy trekkie, ni muy warie pero que me priva hasta la ciencia-ficción más cutre, he de decir que a mí también me encantó la última peli, y eso de ver a Spock dando un morreo a Uhura me pareció un puntazo.

Nym dijo...

Hummm... leí ayer "cine a dos euros los días 22, 23 y 24" y me hicieron los ojos chiribitas. Pero no, no es así de fácil. Mierda.