lunes, 20 de octubre de 2008

Nueva iluminación

Ayer viajé hasta Agoncillo, un pueblo de la Rioja para asistir a un concurso de modelismo estático. Cuando entré al atrio del castillo y vi a todo ese montón de friquis cuarentones, algunos de los cuales habían hecho 200 km como yo para llevar un par de miniaturas fruto de su trabajo solitario y no remunerado de horas y horas, sufrí una iluminación y de pronto todo aquel montaje empezó a parecerme absurdo y hasta un poco estúpido.
No sé si sería porque esta vez iba como mero espectador, porque ya he asistido a demasiados concursos o porque casi siempre es lo mismo, pero enseguida perdí el interés por observar las obras y me dediqué a charlar con un par de fricazos que habían asistido vestidos de caballeros medievales, con sus armas, cotas de malla, escudos, cascos y toda la parafernalia. Incluso les convencí para que combatieran un poco en la plaza de armas de aquel castillo, pues no imaginaba lugar más propicio. Había mucha más gente vestida de soldado, pero todos de la II Guerra Mundial para adelante. Luego, en la entrega de premios, descubrí el motivo: una de las categorías del concurso era la de recreación de uniformes.

Esta repentina desazón por las miniaturas y mi creciente interés por la gente, aún siéndolo en su versión disfrazada, me ha dejado pensativo. Y más si tenemos en cuenta mi actual rechazo hacia la posesión de objetos... ¿Estaré comenzando una nueva etapa de mi vida, más humanista? ¿Me interesa sólo lo que representan y no las personas en sí? ¿Será un deslumbramiento pasajero?

Y también tengo preguntas para vosotros:
¿Os ha pasado eso alguna vez? Ver, de repente, absolutamente ridículo algo que antes os parecía normal, interesante y lógico; y ¿Ha sido un cambio permanente?
Ahí os las dejo, acérrimos, yo seguiré reflexionando sobre el asunto...

2 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Me ha pasado algunas veces... Y no todas han sido permenentes...

el jukebox dijo...

Pues seguro que me ha pasado, pero ahora no caigo. Ahora que lo pienso, igual es que me pasa continuamente. No sé.