miércoles, 15 de octubre de 2008

Mundo andamio.


Los obreros siguen siendo fogosos. Se inclinan desde sus andamios y piropean a las muchachas. Dicen los últimos estudios que la calidad del semen ha caído en picado y que el varón civilizado tiene dificultades para dejar embarazada a una mujer. Supongo que serán los agentes de bolsa, los oficinistas y abogados; no me imagino a un obrero teniendo dificultades para dejar preñada a una chavala. Más bien creo que las ratas de despacho, calentando todo el día sus santos cojones en sus poltronas de cuero, los han inhabilitado para la reproducción.
Debéis saber que el movimiento, el ejercicio y el aire fresco, activan la testosterona y facilitan la producción de esperma de calidad.
Estoy convencido de que los obreros tienen un semen magnífico; al menos, a los de mi calle, ardor y ganas de transmitirlo no les falta.
El futuro es evidentemente de los obreros. ¡Sólo ellos tendrán hijos que heredarán la tierra! Los poltroneros culos blandos se irán extinguiendo o, si quieren continuar su saga, adoptarán hijos de obreros.
Veo el futuro como un inmenso andamio con miles de ardientes obreros piropeando a hijas de obreros, descendiendo por sus cables de seguridad y llevándolas a los despachos ya libres, donde yacerán produciendo especímenes sanos que nunca se apoltronarán. ¡El mundo será un gigantesco andamio de salud y amor, y el ser humano habrá dado un paso más en su evolución como especie!

5 comentarios:

el jukebox dijo...

En Estados Unidos utilizan para el trabajo en los andamios a unos indios de no recuerdo qué tribu porque carecen de vértigo. Lo que no sé qué tal andarán de esperma.

kanif dijo...

¡Pues estupendamente, cómo van a andar! Hacer el indio siempre ha sido buenísimo para el esperma...

Necio Hutopo dijo...

"Estoy convencido de que los obreros tienen un semen magnífico; al menos, a los de mi calle"... Creo que ese es un conocimiento sobre el cuál tendré que confiar en su palabra

kanif dijo...

Es un conocimiento...cómo lo diría... intuitivo.

Nym dijo...

Y una mierda. Esto ya no es lo que era. CUATRO VECES me tuve que pasear delante de la obra de detrás de mi edificio remangándome la falda para que me dijeran un "morenaaaaaaa". Ay, qué tiempos aquellos cuando te soltaban "te vià esprimí er coño de tanto shupar". Ya no se respeta nada.