miércoles, 12 de marzo de 2008

...y el porno, claro.

A veces me asalta la idea de que cuando camine por mi ciudad, y sobre todo cuando lo haga por otras, me estaré cruzando con gente que he conocido desde que estoy en este asunto de los blogs y de los foros. Que me cruzaré con blogueros o lectores del mío y, como no conozco el rostro de la mayoría, no podré reconocerlos. Que observaré una cara en un bar o cuando me atiendan en un comercio, un rostro que no me dice nada y que pronto olvidaré, y esa persona puede que haya estado un año leyendo mis "reflexiones" y yo las suyas.
A veces veo una cara que creo reconocer de la foto de un perfil, o una que colgó en un post, y me entran ganas de decirle: ¡Eh, tú eres *******! ¡He leído tu blog! ¡Yo soy Kanif!

A menudo, cuando charlo con algún amigo en un lugar público y el tema deriva hacia un apunte de mi blog, siento un pudor extraño ante la posibilidad de que alguien nos escuche, me haya leído y en ese instante me reconozca; porque entonces puede que disimule, se lo calle, haya descubierto mi "identidad secreta" y tenga una ventaja sobre mí.
Es una sensación muy extraña porque por una parte escribo para comunicarme y, teóricamente, a cuanta más gente llegue, mejor, lo que creo que implica búsqueda de reconocimiento... y por otra me gusta mantenerme en este "relativo" anonimato, ese desconocimiento que da internet.

A veces me gusta no conocer realmente a los blogueros que leo y que me leen... y otras veces no me gusta nada.

También me sorprende que en este sitio, donde puedes mantener una identidad secreta, donde podrías inventar una doble vida, casi todo el mundo acaba contando sus intimidades tarde o temprano, esas cosas que enseguida percibes que son verdad, cosas que quizás no contarían ni a sus amigos más íntimos.
Necesidad de comunicación, supongo. Antes se hacía en las tabernas y mentideros públicos y hoy se hace en los blogs, pero al final es lo mismo.
Creo que por eso engancha tanto la web... bueno, y también por los videojuegos, las descargas de todo tipo, la inmediatez de las noticias, la comunicación global... y el porno, claro.

2 comentarios:

Ruth dijo...

¡Ja, ja! Cuánta razón tienes, a mí me pasa lo mismo. ¿Quiero que me reconozcan o que no? Al principio no quería poner ninguna imagen real, pero al final terminé haciéndolo. Hoy en día siento que me he sincerado en el blog como si fuera un diario privado. Qué cosas, oye...

Nanny Ogg dijo...

Yo tampoco sé si quiero que me conozcan o no, y eso que he puesto alguna foto mía, de mi marido y de mi niña (fotos que quito en un par de días). Es una sensación extraña, mezcla de timidez y de ganas de conocer a esos con quienes compartimos ideas, pensamientos y ratos de lectura.

A mí no me sorprende la sinceridad de los blogueros. Nunca he sido de las que piensan que internet está plagado de mentirosos compulsivos dispuestos a engañar a quien se ponga por delante. Al contrario, creo que en pocos lugares se puede llegar uno a sincerar tanto como en un blog o en un foro o en un chat. Es la ventaja de no ver a tu interlocutor.

... Y no nos olvidemos del porno, claro :D

Besos