martes, 29 de enero de 2008

Pedagogía

Mi hijo está haciendo un cursillo de natación que se desarrolla durante 20 días seguidos en horas lectivas. No sé si temen a las inundaciones que pueda traernos el cambio climático, pero le dan mucha importancia a lo de dominar el medio acuático. El otro día le fui a buscar a la piscina y cuando se acercaba noté un gesto raro en su cara. Le pregunté qué tal lo había pasado y a duras penas pudo reprimir el llanto mientras me contaba que la monitora les había recriminado su incompetencia con expresiones del tipo: ¡Eso ya lo tendríais que saber! ¡No habéis aprendido nada! y otras lindezas por el estilo. ¡A unos niños de 7 años!
Lo consolé como pude y mientras nos alejábamos traté de explicarle que algunas personas no saben educar, o simplemente tienen un mal día, y usan expresiones que no deberían; le dije que yo estaba seguro de que él había aprendido mucho y que lo que decía la monitora no era cierto y, por tanto, no debía tenerlo en cuenta. Él por su parte me contó que le había replicado a la monitora que tan sólo eran niños de 7 años y no tenían porqué saberlo todo. Eso antes de romper a llorar, claro. También me contó que había recibido el apoyo de sus compañeros en el vestuario, uno incluso compartió con él sus caramelos, y que estaba seguro de que esa chica no tenía hijos porque no sabía tratarlos. Le dí la razón.
A partir de ahí, con el chaval más tranquilo, ejercí de padre pedante y profundicé en el discurso que tan bien desarrolló Kipling en su poesía "If".

Hoy ha ido mi mujer a recoger de la piscina al chaval y han entrado a casa comentando jovialmente que "La petarda" les ha dicho que no han aprendido nada y que algunos van a llevar en su informe un cero. "La petarda" es la monitora que, evidentemente, sigue usando sus fabulosos métodos pedagógicos. Mi chaval estaba contento y mi mujer me ha confirmado que ha salido de la piscina del mismo modo.
Quizá yo hice algo con mi discurso, no sé, pero...¡Caray! ¡LA PETARDA! ¡He de reconocer que la pedagogía de mi mujer es infinitamente mejor!

7 comentarios:

Maripuchi dijo...

Ya sabes, kanif, que madre no hay más que una.... ;-)

Ruth dijo...

Tu mujer sabe mucho, pero que mucho, mucho.
Casualmente, ayer tuve yo que presenciar a otra petarda (que no era yo, ojo) que hacía lo mismo con mis niños, sólo que esta vez eran contenidos académicos. Cuando un crío de doce años se te echa a llorar, es que te has pasado. Hoy he hablado con ella y, riendo, me ha dicho que no era para tanto, que ella tiene mucho reprís pero que enseguida se le pasa. La madre que me ha llamado por teléfono y el niño que no quiere volver a su clase no parecen haberlo olvidado.
Es IMPOSIBLE que un niño no aprenda nada, leche...

kanif dijo...

Y aún suponiendo que fuera posible... ¡NO SE LO PUEDES DECIR ASÍ!
Si a un niño, aunque no mejore mucho, le dices que lo va haciendo mejor, lo acabará haciendo mejor.
Además tienen toda la vida para mejorar, coño.
Gracias majas.

Javier Vizcaíno dijo...

¿Y no le has dicho unas palabritas a la petarda? Mi experiencia me dicen que surten bastante efecto, especialmente si manejas sus mismas claves, o sea, el megabroncazo: "Eres una inepta como monitora, un auténtico cagarro pedagógico, tu bisabuela enseñó a nadar a los que se ahogaron en el Titanic."
O más simple: ¿Te apetece que te ponga una denuncia penal? ¿Sabes que lo que haces está tipificado como delito? ¿Quieres hacerte muy famosa? He grabado una clase tuya y la voy a poner en Youtube...
Contraeducación en valores.

mikel dijo...

Hola, soy "la petarda" y estoy muy dolida con tus comentarios. Si tú tuvieses que aguantar a esa panda de malcriados también te saldrías de tus bien dibujadas casillas. En cuanto a lo que apunta el tal Vizcaino, que se ande con cuidado que tenemos 10 horas de programa cada semana para grabarle y ponerle querellas hasta que le salgan por las orejas, esas que a menudo tiene cerradas a lo que no le gusta como suena, como la educación en valores, verbigracia.

Además los niños de ahora no aguantan nada, ni en los ejercicios de respiración que les propongo, ni en cualquier tipo de errieta. Se conoce que en casa los tratan entre algodones y claro, tienen la piel muy débil.



PS: Esto es un ejercico literario, claro. De acuerdo con hiper, ruth y JV, casi en todo.

Necio Hutopo dijo...

mmm... A lo mejor es que yo era muy precoz o es que me maleducaron seriamente... El asunto es que tengo en mi curriculum el haber hecho llorar a dos profesores, el primero cuando estaba en tercero de primaria (es decir, tenía yo como 8 o 9 años)y la segunda en primero de secundaria (11 años, eso lo recuerdo bien)...
Después del segundo incidente la directora de mi escuela me mandó llamar para reprenderme; yo puse cara de circunstancia y me puse a imaginar cómo se verían las compañeras que estaban haciendo educación física en ese momento sin el pants... Cuando me preguntó si le estaba poniendo atención lo único que pude articular fue un "No, lo siento, es que estoy muy ocupado en cuidarme de no pisarla" (la directora medía menos de un metros con cuarenta centímetros, verídico)... Como método contra la pedagogía de algunas personas no sé si funcione muy bien, pero yo me la pase bomba toda mi niñez y adolescencia...

kanif dijo...

Hola, "Petarda-Mikel", no pongas paños calientes ahora que sé que tu eres de los que les metes caña ;-)

¡Joé, Hutopo, eras un crack! ¡Y un salido precoz!