jueves, 30 de octubre de 2008

La venganza de los garbanzos suicidas.

Soy padre. Un padre blando con un hijo duro; duro de mollera, culo de mal asiento, mente inquieta, cabeza loca. -¿Son gemelos? -No, es uno, pero es muy movido.
Un padre blando que consiente; que seguramente consiente demasiado, o consiente cuando no debe, porque es también un culo de mal asiento, cabezón loco... un padre que suele irritarse cuando no debe y ayudar cuando no es necesario. Un padre que se da cuenta de su estupidez demasiado tarde. Un mal ejemplo para un hiperactivo... para cualquier niño... un padre, en fin, como millones. No exigen carnet y dan escuetos cursillos de ser padre, normalmente demasiado tarde.
No, no pasa nada terrible; no la he cagao, ni me han echado la bronca; el chaval duerme tranquilo en su cama y no tenemos informes desfavorables...
Es sólo que yo también estoy tranquilo y tranquilamente pienso; pienso escribiendo. Pienso que no me divierto lo que debería; sí, eso es. Ser padre debería ser divertido; si no maravilloso, si no la experiencia más enriquecedora de tu vida, al menos divertido. Para qué tenemos hijos si no...¿Para sufrir?
Los chavales son divertidos; dicen cosas divertidas, ríen mucho... suelen reír; si no ríen preocúpate. Y uno siempre haciendo de padre y diciendo lo que hay que hacer y lo que no, y que lleva la mochila y el autobús a las 8:30 y cómete los garbanzos...
Y los chavales tienen otras ideas; quieren hacer otras cosas... y a mí nadie me dice el periódico que tengo que leer, ni no escribas en la web a estas horas... y yo venga lávate las manos que vamos a comer, deja ese dibujo y ve poniendo la mesa... pon cucharas que hay garbanzos...
Pero los garbanzos no se deben calentar en el microondas... ¡ Y la explosión hace vibrar la portezuela! Me temo lo peor, abro... y es lo peor...


¡Y me pongo a insultar a los garbanzos, al puto microondas y a la madre que los parió!
Y el chaval me mira risueño tapándose la boca y me dice -Perdona aita, no es que me quiera reir, pero es que hace mucha gracia... es que te has puesto...!
Y le digo que es normal reirse, que es gracioso pero una putada, y bromeamos sobre los garbanzos explosivos mientras limpio con desgana el artefacto... que si el ataque de los garbanzos... y entonces es cuando él suelta: ¡La venganza de los garbanzos suicidas! y nos descojonamos un rato. Y yo añado la coletilla Falafel express, se lo explico y seguimos de broma...

Los chavales son divertidos; son ocurrentes. Educarlos... ¡Qué demonios! ¡Vivir con ellos debería ser divertido!
Cuando se haga mayor de qué voy a acordarme: De que cogía el bus a las 8:30... o de ¡La venganza de los garbanzos suicidas! Yo lo tengo claro.



6 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Pues puedo decirte que no es necesario tener hijos para aprender tan fundamentales lecciones de vida... Eso de los garbanzos y el microondas lo aprendí yo de la fea manera... Y no había nadie ahí para reirse de ello...

kanif dijo...

Por lo vista todos los cronopios calentamos los garbanzos en el microondas...

el jukebox dijo...

Algo falla en mi receta de garbanzos o en mi microondas porque nunca me ha pasado. Hombre, sí suelo poner una tapita.

"Un padre que se da cuenta de su estupidez demasiado tarde". Eres muy raro, kanif. Los seres humanos nos caracterizamos por darnos cuenta de nuestra estupidez, pero con mucho tiempo por delante. Siempre, además. De hecho, es nuestra principal característica.

Ruth dijo...

¡Pero a cuánto pusiste los garbanzos, hombre de dios, si con un minuto sobra!
Dí que sí, que la vida está hecha de esos pequeños momentos, que si no qué sería la vida, un coñazo, una estupidez, un montón de rutinas sin forma ni sentido...

nym dijo...

Prueba a meter un huevo envuelto en papel de aluminio y rodeado de garbanzos. Tienes a tu hijo con ataque de risa de aquí a que le salga bigote :D

Nanny Ogg dijo...

Gracias que existen esos maravillosos momentos de risas y sonrisas, de compartir y construir recuerdos. Gracias porque esto de ser (y ejercer de) padre (o madre) a veces es un real coñazo :D

Besos