miércoles, 11 de junio de 2008

Yasuo y Masahiro, tremendos cronopios.

Japón puede parecer un país extraño, incomprensible para la mentalidad occidental. Y los japoneses pueden parecer unos tipos grises, tras esas gafas y esos ojillos inescrutables. Sin embargo son gentes capaces de actos que los acercarían a la frescura mediterránea, si no fuera por esos matices que lo cambian todo.

A un japones se le ocurre falsificar dinero para irse a tomar unos tragos, hace los billetes con una fotocopiadora que tiene en casa, y en vez de llevarse esos mismos, se los cambia a su mujer por los auténticos que ella tiene en el bolso. La esposa se pasa una temporada comprando en toda clase de comercios hasta que es advertida de que usa moneda falsa, y acaba obligando al marido a presentarse ante la policía para rendir cuentas.
¿Veis? Los matices: falsifica billetes y los cambia por los de la cartera de su mujer. Evidentemente, tuvo que darse cuenta de que a su mujer no la pillaban ¡y al tío no se le ocurre usar él mismo los falsos! Eso aquí no pasa. Y aún no sé si es estulticia o genialidad

Otro japones se mete en un restaurante con servicio de 24 horas y se pasa tres días comiendo y bebiendo. La noticia no aclara si dormía. Si no lo hacía tiene aún más mérito. Cuando al final le exigen pagar la cuenta el tío admite que no tiene suficiente pasta, se gastó 6.500 y sólo tenía 58, y se lo llevan arrestado. Pero... ¡¿Cuánto tiempo pensaba mantener el tipo esa situación?! Y los del restaurante... ¿No se extrañan de que alguien esté tres días sin salir?
Y eso aquí tampoco pasa; en cuanto tienen que barrer te echan sin contemplaciones.

Y luego está el matiz de la edad. Uno tiene 47 años y el otro 53. Estos japos cuanto más viejos más pellejos. Aquí a esa edad la gente ya está un poquito más calmada...
¡Tremendos cronopios! Desde hoy los coloco en mi galería de personajes ilustres.
Y qué pena que no se conocieran estos dos. ¡Qué buenas migas hubieran hecho!

3 comentarios:

IMANOL dijo...

Yo, con lo del primer japonés, no valdría. No tengo mujer.
Con lo del segundo, tampoco. Soy de comer poco. Aún si fuera un bar de copas...
Y te tomo la palabra, y la copa. Te emaileo, o emailea para los vinos por Iruña. ¿Intentamos 3 días seguidos con las fotocopias que le cameles a tu señora?

Necio Hutopo dijo...

mmm.... Pues al segundo le faslló el plan en que mejor se huciera metido a un restaurate de eso de "todo lo que pueda comer"...

balen dijo...

Jo**r, Kanif. Dices 47 y 53 como que ¡qué barbaridad!. ¿Tan pronto nos quieres meter en una residencia?
Y gente calmada a esa edad, relativo. La calle está repleta de adolescencia cincuentona...
Abrazos.