lunes, 24 de marzo de 2014

Por qué detesto la publicidad.

Porque clasifica a la gente.
Porque usa términos militares.
Porque lo está invadiendo todo.
Porque me llena el buzón de papeles. 
Porque se enorgullece de crear necesidad.
Porque ha secuestrado la palabra creatividad.
Porque la que no trata de halagarte trata de ofenderte.
Porque presume de resultados con poco o ningún criterio objetivo.
Porque el dinero que se gasta en ella se podría gastar en mil cosas más necesarias.
Porque sigue usando los viejos chiclés machistas, clasistas, y sexistas.
Porque a menudo usa ideas simplemente robadas
Porque nos trata como a idiotas.

Y por qué detesto sobre todo los anuncios de la tele:
Porque suben el volumen.
Porque interrumpen buenos programas.
Porque sus imágenes son más falsas que un billete de once euros.
Porque creen que están haciendo cine en 20 segundos cuando solo escupen planos.
Porque a menudo sus actores son personas que ya están podridas de dinero.
Porque usan a celebridades como ejemplo de lo que no son.
Y porque siguen tratando a las mujeres como objetos.

1 comentario:

Duquesa de Katmandu dijo...

Exacto!!
Y no soy un robot ;)