sábado 18 de julio de 2009

En compañía de mujeres

Atención acérrimos: el Kanif se sincera. Buena ocasión para cotillear e incluso para comentar.


Me gustan las personas. Antes no me gustaban demasiado, y lo considero todo un logro. Y sobre todo me gustan las mujeres.
Mi preferencia por ellas no se debe únicamente a mi heterosexualidad. No es sólo que las vea más hermosas y apetecibles que los hombres. Me gustan más que los hombres por su carácter. Aunque sea una vulgar generalización no exenta de excepciones, las mujeres son generalmente más agradables en el trato que los hombres. Suelen ser menos impulsivas que estos, menos violentas, más colaboradoras... ya sabéis. Y suelen saber escuchar; pero lo bueno de verdad no es que te escuchen, lo bueno es escucharlas.
El otro día leí en un blog que la amistad entre un hombre y una mujer era posible... siempre que uno de los dos fuera muy feo.
Antes, cuando yo pensaba como el hombre heterosexual común, esa frase me hubiera hecho gracia sin más y no hubiera reflexionado sobre ella. Pero he cambiado. La gente evoluciona. O simplemente cambia. A veces para bien, a veces para mal, pero a lo largo de una vida, cambia.
Yo antes también pensaba que la amistad entre un hombre y una mujer era imposible, sobre todo hasta el nivel de confianza que puedes llegar a tener con un tío. Seguramente era por mi timidez, por la falta de práctica en la relación, en mi época los niños y niñas vivíamos la infancia segregados, o porque, en el fondo, veía siempre a las mujeres como meros sujetos accesibles sexualmente. Hemos de admitir que la posibilidad de un encuentro sexual carga la relación de una tensión que no favorece la relajación y la confidencia. No le cuentas a una chica que pudieras follarte que te duele la próstata, o que tomas ansiolíticos, o que has perdido la seguridad o incluso la potencia desde que te echaron del trabajo.
Una chica que leía este blog se enfadó conmigo, y supongo que dejó de leerlo, porque bromeé sobre el miedo que sienten las mujeres cuando salen de noche y notan que un hombre camina a sus espaldas. Si no hubiera hablado en los últimos meses de ese asunto con algunas, ahora no comprendería que toqué burdamente un tema muy sensible para ellas.
Pero he hablado con mujeres, he cambiado y ahora lo comprendo. La amistad con mujeres está haciéndome menos capullo.
Gracias chicas. Creo que, con los años, llegaré incluso a soportar a los niños. Si lo logro os cuento.

6 comentarios:

Ruth dijo...

Pues me alegro de que hayas cambiado. Ya que te sinceras tú, me sincero yo también: sí, me cabreó muchísimo tu post, te dejé de leer, me pillé un rebote de la hostia. Creo que hay cosas con las que no se bromea, y una de ellas es el peligro constante, latente, que sufren las mujeres cuando van solas por una calle desierta, más aún si es de noche. No es un miedo gratuito, no es una tontería. Es un "si a este tío que no conozco le da por hacerme daño, no tengo nada que hacer". Es real.
Y no significa que yo haya sufrido nunca una agresión, pero sé que soy presa fácil. He pasado dos días en una ciudad desconocida por la que no me atrevía a pasear de noche, porque he ido sola y no conocía las calles por donde normalmente un lugareño no recomendaría pasear al anochecer. Así que, ante la duda, en cuanto se ponía el sol yo estaba en el hotel para evitar disgustos. Si hubiera sido hombre, sólo habría temido por mi cartera. En mi caso, ya que soy muy miedica, he temido por mi integridad física.
Me alegro de que hayas cambiado. Me alegro de que te gusten las mujeres (a mí también me gustan, como amigas, se entiende, y como seres humanos de primera categoría). Me alegro de volver. Y, por cierto, no hace falta que te gusten los niños. Yo trabajo con ellos y no los soporto. ;-)

Duquesa de Katmandu dijo...

También me gustan las mujeres (para sacarles el cuero a otras más arpías que yo).
Ojalá algún día YO tolere a los niños...
Síiii, la amistad es posible, aun entre un lindo y una linda (como nosotros, jajajaa).

beso,

kanif dijo...

¡Ay Duquesa, va Ud. a hacerme ruborizar!

Jon dijo...

Pues verás... a mi no es que me gusten las mujeres (Como amigas, se entiende). Yo es que no soporto a los hombres. No puedo entender que éstos tengan unas inquietudes tan limitadas. Emocionalmente el 90% de los tios heterosexuales son planos, no salen de sus rutinas tanto en las acciones que llevan a cabo como en sus propios pensamientos. Es como si no fueran capaces de aportarme nada. Es como si sólo 20 minutos con ellos en una mesa, me dijera todo sobre su forma de ser, de pensar y de actuar. Además son todos iguales. Me aburren soberanamente.

Y no es que las mujeres sean mas profundas... no van por ahí los tiros. Simplemente son mas divertidas, mas diversas en las conversaciones, con mas inquietudes, con mas necesidad de ser escuchadas y de escuchar al mismo tiempo. Son más complices, mejores amigas y más respetuosas con los diferentes. Supongo que en el fondo dentro de mí tengo un poco mentalidad de tía. Pero si pudiera volver a mi estado fetal y me dejaran cambiar una sóla cosa, no sería precisamente mi predisposición a entablar amistad con chicas antes que con chicos.

Y peor que una cuadrilla de tios heteros es una cuadrilla de tios gays... eso si es como morir.

Necio Hutopo dijo...

Yo no sólo es que crea que es posible la amistad entre hombres y mujeres (aún siendo los dos heterosexuales y no estéticamente desagradables)... Tanto más, he sido el feliz afortunado de contar con la amistad de algunas de las más maravillosas...

Y si hay que agregar algo, incluso estoy convencido de que es posible mantener amistades con quienes fueron, en su momento, parejas...

kanif dijo...

Seguro, Mario, aunque ese ejercicio ya me parece de lo más avanzado...