viernes 29 de mayo de 2009

Un asunto de narices.

Reedición de un viejo artículo, merced al interés crédulo de Enebea.

Prometo extenderme y profundizar en el asunto en próximas entradas.

Ganar medallas por narices.
(Pinchen en las letras resaltadas)

3 comentarios:

Necio Hutopo dijo...

Ya lo recuerdo... Y creo que en su momento deje mi opinión al respecto

Duquesa de Katmandu dijo...

Quiero mi medalla a la naríz comunysilvestre. ¿Dónde la reclamo?

besoo

Enebea dijo...

Nunca me había mirado tanto las narices, y la verdad es que no he llegado a ninguna conclusión sobre mi facilidad para la concentración, que atribuyo yo al interés que me provoque la cosa en la que me concentro.

Lo de la fisiognomía me ha parecido, como poco, rarito. De hecho, cuando veo fotos de delincuentes en busca y captura, yo juraría que son gente de lo más normalita, algunos incluso simpaticotes y buenazos... Y si no, mira la cara de buena gente que tiene Bin Laden, con esos ojitos de cordero.

Yo misma me considero buena persona, pero según en qué momento me pillen para la foto, igual me encerraban por psicópata... ja ja ja.

Gracias por las aclaraciones, Kanif.